Merkel y Hollande avisan de que ‘el nacionalismo es la guerra. Necesitamos más Europa, no menos’

“El nacionalismo es la guerra. El debate no es más o menos Europa sino que está entre la reafirmación de Europa o el fin de Europa. No hay otra solución que una Europa fuerte para garantizar nuestra soberanía". Este ha sido el mensaje que ha lanzado el presidente francés, François Hollande, desde el Parlamento Europeo en respuesta a los grandes retos que tiene planteados la UE: la crisis de los refugiados, el conflicto sirio y la recuperación económica. Ha sido la primera vez en 26 años que los líderes de Francia y Alemania intervienen juntos ante el Parlamento Europeo. La última vez fueron François Mitterrand y Helmut Kohl quienes debatieron con los eurodiputados sobre el final de la Guerra Fría, poco después de la caída del Muro de Berlín.

merkel-hollande-900Casi tres décadas después, los nacionalismos vuelven a aflorar en Europa espoleados por la crisis económica y por las oleadas de refugiados que llegan procedentes de Oriente Medio huyendo de la guerra de Siria. Los discursos de Merkel y Hollande han sido una continua llamada de atención contra este fenómeno que tiene su expresión política en los euroescépticos que se sientan en el Parlamento Europeo junto a los más firmes defensores de la integración y que han tratado de interrumpir con abucheos algunos de los mensajes que se han escuchado este miércoles en la sede de Estrasburgo. “Hay que vivir con el miedo, no para el miedo”, ha advertido el presidente francés, que ha reiterado el proverbio de Mitterrand: “El nacionalismo es la guerra”. Hollande ha afirmado que “existe una tentación de repliegue nacional en cada ocasión que se presenta un desafío”, pero, ha advertido, “nada más vano que intentar salvarse solo”. Y ha sentenciado: “El soberanismo es el declive”. La frase ha sido pronunciada después de que Hollande y Merkel se reunieran con el Rey de España, momentos antes de que ambos se dirigieran al Parlamento Europeo para debatir sobre la crisis de los refugiados que, en palabras de la canciller, es “un gran reto, una prueba de dimensiones históricas”.

Ninguno de los dos mandatarios ha resistido la tentación de lanzar una mirada al pasado, a 1989. En aquél momento, ha recordado Hollande, “soplaba un viento de libertad que derribaba muros y daba esperanza a las naciones. Kohl y Mitterrand presentaron con el beneplácito de Delors los pilares de solidaridad para acoger a esas personas que llamaban refugiados, toda Europa se construyó de esa manera. El mensaje era construir una unión política ampliando el mandato de los padres fundadores”. Merkel ha subrayado que en este tiempo ha mejorado el bienestar de los ciudadanos de la UE y se ha incrementado su libertad y su diversidad. Pero, al mismo tiempo, ha avisado de que conviene no perder la memoria: “Ahora tenemos más Europa. Hemos aprendido lecciones de nuestra historia”.

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La crisis de los refugiados ha sido el eje de las intervenciones de la canciller y del presidente galo. Ha sido también un asunto al que se ha referido el Rey de España en el discurso que ha pronunciado por la mañana ante el pleno de la Eurocámara. “Estamos sobrecogidos ante el sufrimiento desgarrador de aquéllos que viene a Europa huyendo de la violencia y el fanatismo”, ha dicho el monarca antes de lanzar un llamamiento a la solidaridad: “No podemos defraudarles”. Las propuestas franco-alemanas para hacer frente a la crisis migratoria van en una doble dirección: atajar el problema en su raíz actuando para resolver la guerra civil que desgarra a Siria y poner en marcha las reformas necesarias para una eficaz política de asilo para ayudar a las personas que huyen del conflicto.

Sobre la guerra, Hollande ha instado a Europa a comprometerse para encontrar una solución y una alternativa “que no sea la de Bashar Al Asad o la del Daesh”. “Apelo a toda Europa para que haga presión para que sea posible una transición política”, ha afirmado y ha avisado de que esta guerra “afecta a todos” porque el Estado Islámico “quiere atacar lo que representa Europa”. “No pensemos que estaremos a salvo, será una guerra total una guerra que podrá afectar también a nuestro propio territorio, así que tendremos que actuar”, ha dicho y ha añadido que Rusia, Irán, los países del Golfo y Europa deben unirse para encontrar una salida política. Merkel ha respaldado la importancia de “luchar contra las causas” que obligan a millones de personas a abandonar sus países: “Vamos a tener que arrancar el mal de raíz, las causas de las huidas”. En sintonía con Hollande, ha proclamado que “necesitamos un proceso político para solucionar el conflicto en Siria, con todos los actores regionales e internacionales y con un papel reforzado de Europa” y “tenemos que ayudar a los estados vecinos de Siria”, para lo que es clave el diálogo con Turquía y crear un gobierno de unidad nacional en Libia.

Sobre cómo afrontar la crisis de los refugiados, la canciller cree que ha llegado el momento de replantearse los marcos normativos existentes: “Honestamente, el sistema Dublín en su estado actual en la práctica está obsoleto. Tenía buenas intenciones pero ha demostrado no ser sostenible. Por eso abogo por un nuevo procedimiento para un reparto justo y solidario”. Merkel ha hecho hincapié en que “nadie abandona su país ligeramente, tampoco los que vienen por motivos económicos, pero a éstos les debemos decir que no pueden quedarse, precisamente para que podamos ayudar realmente a los que necesitan nuestra protección”. Por ello, además de atacar la raíz de conflictos como el sirio Europa “tiene que hacer más financieramente”. Y todas estas decisiones deben “tomarse rápidamente”, ya que todo ello “va a cambiar de nuevo a Europa”, al igual que lo hicieron profundamente hace 25 años las revoluciones pacíficas en Centroeuropa y el este de Europa y que tuvieron su máxima expresión en la reunificación de Alemania.

Lo que Merkel ha querido dejar claro es que no hacer nada no va a acabar con el problema: “Todos los países europeos van a tener que cooperar y asumir su responsaiblidad. Incluso si pereciesen personas en nuestras fronteras, la gente de una u otra forma llegarí a nuestro país. Cerrar las fronteras en una época de Internet no soluciona problemas sino que crea nuevos”.

En opinión de Hollande, la UE “ha tardado en darse cuenta de que las tragedias en Oriente Medio o en África no podían no tener consecuencias para ella”. De esta manera ha aludido a las tensiones y las dificultades para aprobar el plan propuesto por la Comisión Europea para repartir entre los 28 unos 160.000 refugiados. Y es que sólo en septiembre cruzaron el Mediterráneo 168.000 personas, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). La ACNUR prevé que 700.000 migrantes busquen refugio en Europa este año.

Según Hollande, Europa no ha ofrecido suficiente ayuda a los países que deben acoger esta gran cantidad de refugiados y ha tenido que “actuar con urgencia para ser digna de su tradición de asilo y organizar el retorno de los que no puedan ser acogidos de manera duradera”. También en esto es esencial dar más asistencia a Turquía para que pueda mantener a los refugiados o, de otro modo, “inexorablemente vendrán”, así como poner en marcha centros de acogida e identificación, “condición esencial para que nuestras fronteras sean respetadas”.

 

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