Bruselas pide a Hungría alternativas a la polémica valla contra inmigrantes

El Gobierno del país se queja de que 53.000 inmigrantes irregulares han pasado por la frontera con Serbia en lo que va de año y afirma que "no puede esperar más"

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La Comisión Europea (CE) instó este jueves a Hungría a que utilice medidas alternativas antes de levantar una valla en su frontera sur con Serbia para detener la ola migratoria, al tiempo que dijo estar dispuesta a seguir apoyando a las autoridades del país.

“La Comisión no promueve el uso de vallas y alienta a los Estados miembros al uso de medida alternativas para la vigilancia de fronteras sobre la base de análisis de riesgos, la cooperación y el intercambio de información”, señaló la portavoz comunitaria de Interior, Natasha Bertaud. “La Comisión Europea está dispuesta a prestar asistencia y apoyo a las autoridades húngaras para hacer frente a los retos de aumento de las entradas migratorias”, añadió.

El Ejecutivo comunitario reconoce que la responsabilidad sobre la gestión de fronteras recae sobre los Gobierno nacionales de la UE y que depende de ellos identificar las medidas que deben poner en marcha para garantizar que las fronteras comunitarias son seguras. Sin embargo, recalca que cualquier medida adoptada por los Estados miembros para gestionar sus fronteras y hacer frente a los flujos migratorios tiene que respetar la legislación comunitaria y las obligaciones internacionales.

Bruselas subraya en particular la necesidad de respetar los derechos humanos de los inmigrantes y el principio de no devolución en el caso de personas que necesitan protección internacional.

El Gobierno conservador nacionalista húngaro advirtió este miércoles de que “no puede esperar más” a que se tomen decisiones a nivel europeo e informó de la construcción de una valla de 4 metros de altura a lo largo de los 175 kilómetros de frontera con Serbia, por la que unos 53.000 inmigrantes irregulares han pasado en lo que va de año.

La Unión Europea negocia el establecimiento de un sistema obligatorio para el reparto de 40.000 demandantes de asilo sirios y eritreos llegados a Grecia e Italia desde el pasado 15 de abril, que Budapest rechaza porque ese mecanismo se ha centrado solo en estos dos países sin tener en cuenta la situación en Hungría. A comienzos de año Hungría registró un gran número de peticiones de asilo procedentes de Kosovo y en los últimos meses han llegado sobre todo refugiados de los conflictos en Oriente Medio.