Rajoy se reúne con Cameron para hablar de la reforma de la UE que reclama Reino Unido

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha reunido este jueves con el primer ministro británico, David Cameron, con el fin de hablar de la reforma de las instituciones comunitarias que éste reclama como paso previo al referéndum sobre la pertenencia de Reino Unido a la UE, que se celebrará antes de finales de 2017. El encuentro bilateral ha tenido lugar a las 9:05, antes del inicio de la segunda jornada de la cumbre entre la UE y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que se celebra en Bruselas.

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La reunión con Rajoy forma parte de la ronda de contactos que Cameron está manteniendo con todos los líderes europeos de cara al próximo Consejo Europeo del 25 y 26 de junio. Allí está previsto que el primer ministro de Reino Unido exponga ya a sus socios sus peticiones concretas de reforma y renegociación. Cameron realizó, nada más ser reelegido primer ministro, una pequeña gira que le llevó a Francia, Holanda, Alemania y Polonia y de la que excluyó Madrid.

Precisamente la semana pasada el secretario británico de Estado para Asuntos Europeos, David Lidington, viajó a Madrid para preparar este encuentro entre Rajoy y Cameron con las autoridades españolas. En esas conversaciones preparatorias, el Gobierno español trasladó su oposición a la aspiración británica de reformar los Tratados de la UE para limitar las prestaciones sociales de las que disfrutan los europeos que se trasladan a vivir al Reino Unido, unos incentivos que, a juicio de Londres, se ha traducido en una inmigración masiva procedente de Europa.

No obstante, España no se opondría a que se endurecieran los controles existentes para evitar “abusos” en el acceso a las ayudas sociales por parte de los inmigrantes comunitarios, algo que se puede hacer sin necesidad de cambiar los Tratados, según fuentes gubernamentales. España tampoco comparte el deseo británico –aún poco definido– de contar con algún tipo de mecanismo que permita proteger a la City londinense de las decisiones que adopten los países que comparten el euro, entre los que no se encuentra el Reino Unido.

Ni apoya, como sí hace Londres, que los Parlamentos nacionales tengan capacidad de vetar iniciativas de la Comisión Europea. España ve suficiente el control del que ya disfrutan los Parlamentos de cada Estado miembro en la actualidad, pues pueden pronunciarse en contra de una propuesta de Bruselas, aunque su opinión no es vinculante. España sí coincide en cambio con el Reino Unido en la necesidad de que la UE mejore la competitividad económica para crear empleo y generar crecimiento para las familias trabajadoras. En este sentido, los dos países creen que a este objetivo contribuye la conclusión de acuerdos de libre comercio como el que se negocia con EEUU.

 

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