“En Corea, los ciudadanos donaron oro al Estado para ayudar a superar la crisis”

“Es fundamental que en España se convenzan de la importancia de la ciencia y la innovación para lograr un desarrollo económico y social sostenible”, asegura

La República de Corea, popularmente conocida como Corea del Sur, es uno de los países que más ha crecido a nivel económico en las últimas décadas, lo que ha llevado a hablar de la nación como el ‘gran milagro asiático’. Con una población similar a la de España y con un territorio que no cuenta con grandes recursos materiales, Corea ha sabido desarrollarse gracias a una industria muy competitiva y a las grandes inversiones en educación e innovación, adaptándose además a un complicado panorama que le ha obligado a superar dos graves crisis económicas. Hoy en día quiere convertir el turismo en otro de los pilares fundamentales de su economía. Para hablarnos de ese y otros asuntos, como la tensión que existe con el Norte, hemos entrevistado a su embajador en España, Park, Hee-kwon.

Pregunta. Corea es todo un ejemplo de crecimiento económico. En este sentido, hablamos de uno de los mayores ‘milagros’ de las últimas décadas y un espejo en el que se han mirado otros países ¿Cuáles fueron las claves de ese éxito? ¿Estamos hablando de un modelo económico con fecha de caducidad?

Respuesta. A principios de los años 60 Corea era un país subdesarrollado recién salido de una guerra. Con los recursos que tenía el país, sólo había un camino posible: el desarrollo económico basado en una industria competitiva e intensiva en capital humano. El rápido desarrollo económico de Corea, el llamado ‘Milagro del Río Han’, ha sido posible gracias al liderazgo y el espíritu de sacrificio de los empresarios coreanos, al nivel de compromiso entre empresas coreanas y el Gobierno, y al esfuerzo de los ciudadanos. Y todo ello acompañado de fuertes inversiones en educación e innovación, que han jugado un papel fundamental. En la actualidad, el Gobierno coreano se sigue esforzando por aumentar su fortaleza económica para dejar atrás con éxito la actual crisis económica, que es casi mundial. La recuperación pasa por reforzar las bases de la demanda interna a través de la estabilidad de precios y la reducción del desempleo. La economía de Corea del Sur creció un 3,8% en 2014, según las últimas estimaciones

P. ¿Cómo ve usted la crisis que está afectando a Europa y en concreto a España?

R. España ha dado los pasos necesarios para poder salir de la crisis. Tras siete años de importantes reformas a todos los niveles, la economía ha entrado en proceso de recuperación, primero a través del sector exportador vía ganancias de competitividad, y después mediante un repunte de la demanda interna y la inversión. La internacionalización y las reformas estructurales encaminadas a garantizar la estabilidad del sistema son, sin duda, el camino a seguir, y es necesario asentar este crecimiento sobre unas bases sólidas. Habrá que prestar mayor atención a indicadores que son determinantes para lograr aumentos del empleo y la productividad, como la eficiencia del sistema educativo, el gasto público en I+D+i o el acceso a la banda ancha, entre otros.

P. Corea sabe también lo que es vivir una crisis a nivel ‘global’ tras un momento de bonanza económica. En 1997 vivió una que afecto a toda Asia. ¿Qué es lo que hizo Corea para recuperarse?

R. En su historia reciente, la economía coreana ha vivido dos momentos difíciles: primero la crisis de 1997, con un descenso del PIB del 5,7%, y más tarde la crisis de 2008, aunque ésta algo menos acentuada, con un crecimiento casi nulo. El Gobierno coreano hizo entonces un gran esfuerzo para conseguir una restructuración de la economía que nos permitiese alcanzar un crecimiento sostenido en el tiempo. Nos vimos obligados a solicitar el rescate a organizaciones financieras internacionales como el FMI. Y, sobre todo, el pueblo realizó un gran esfuerzo apretándose el cinturón. Por ejemplo, en la crisis de 1997, los ciudadanos acudieron a donar oro y joyas al Estado para ayudar al Gobierno a resolver el problema de la deuda pública. Fue así como conseguimos superar ambas crisis, uniéndonos ante el gran reto que supone superar un momento económico de tanta dificultad.

Se puede decir que hicimos bueno el dicho de ‘hacer de la adversidad una oportunidad’. A partir de la crisis financiera asiática, las empresas coreanas comenzaron a incrementar su transparencia para alcanzar el estándar mundial, y el Gobierno puso especial énfasis en políticas de innovación en la industria, políticas favorables a los negocios y fortalecimiento de la cooperación entre las grandes compañías y las pequeñas y medianas empresas.

Compartir un objetivo común entre todos los actores de la economía y la sociedad ha sido fundamental para el desarrollo sostenido de Corea. En 2008, con la segunda crisis económica, se logró un pacto social sin precedentes entre empresarios y trabajadores, por el cual no se producirían despidos y se bajarían los salarios de los directivos de las compañías. Gracias a ello, Corea logró un espectacular crecimiento del 6,2% en 2010.

P. Corea invierte más del doble de su PIB a I+D que España y obviamente el mercado tecnológico tiene mucho peso en la economía, ¿cree que ese modelo podría implantarse en España?

R. En las economías modernas resulta fundamental un buen modelo de gestión de la innovación y el desarrollo, más aún en el contexto económico actual donde debemos enfrentarnos cada vez a retos más novedosos. En el caso de Corea, nuestro modelo empresarial basado en la innovación ha sido una de las principales claves del éxito. Los conglomerados industriales, o ‘chaebol’, que hasta los años 80 importaban tecnología extranjera para poder producir y exportar, a partir de la crisis del 97 comenzaron a aplicar un modelo de desarrollo propio. Este modelo pretendía, por un lado, inculcar una cultura propia de gestión de la innovación entre las empresas; por otro, acumular innovación y conocimiento en aquellas áreas en las que teníamos más experiencia, como electrónica, semiconductores o automoción; y por último, apostar por una estrategia que nos permitiese adaptar nuestra producción a las características del mercado mundial. Actualmente, uno de nuestros grandes retos es ir un paso más allá e incorporar la denominada ‘economía creativa’ en nuestros procesos de innovación.

Al igual que ocurrió con Corea en el 97, la crisis actual puede suponer un punto de inflexión para España que le impulse a cambiar aspectos básicos de su modelo productivo y de innovación. Es fundamental que los poderes tanto públicos como privados se convenzan de la importancia de la ciencia y la innovación para lograr un desarrollo económico y social sostenible.

P. Para hablar del milagro coreano a nivel económico no deberíamos pasar por alto el sistema educativo, que según todos los informes al respecto es de los mejores del mundo. ¿Cómo se ha llegado a conseguir esa excelencia?

R. Corea es un país que por su geografía no dispone de muchos recursos naturales. Por eso se puso un especial interés en el desarrollo de los recursos humanos a través de la educación, para levantar el país de la penosa situación en que quedó tras la guerra. Nuestros padres tuvieron que hacer un gran sacrificio, pero fue un esfuerzo que valió la pena. Corea se sitúa hoy en el puesto 15 según el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 2013, algo que no hace muchos años atrás era impensable.

En la actualidad, el modelo económico coreano está fuertemente basado en las exportaciones, se pueden decir que depende en gran medida del sector exterior. Es por ello que todos los agentes internos, desde las empresas hasta el Gobierno y los estamentos académicos, son conscientes de la gran importancia del capital humano, la tecnología y la industrialización. Y por tanto, se invierten grandes cantidades en educación, investigación, desarrollo e innovación. Ello sin duda está contribuyendo no sólo a consolidar la senda de crecimiento iniciada en 2010, sino que este crecimiento estará asentado en unas bases sólidas que traerá grandes beneficios a corto y a largo plazo tanto para los ciudadanos de Corea y para los países con los que se relaciona.

P. Hace unos meses un programa de televisión de su país (‘Ggot Boda Halbe’) hizo que se disparasen las reservas de viajes con destino España y año a año el número de visitantes coreanos a nuestro país aumenta. En 2010 vinieron 43.381 coreanos y en 2013 153.756…Además son los visitantes que más dinero dejan en España, con 1924 euros de media en cada visita y 233 por día. Desconozco el dato de españoles que han ido a Corea del Sur de turismo, pero supongo que la cifra no es muy alta…¿Se ha llegado a algún acuerdo con el Gobierno español para fomentar el turismo entre los dos países?

R. Con frecuencia, tanto españoles como coreanos tenemos una visión distorsionada o parcial de la realidad social y cultural del otro país. Es por ello que es necesario ahondar en el conocimiento entre las dos naciones. El programa ‘Ggot Boda Halbe’ ha contribuido enormemente a un mejor conocimiento de España de los ciudadanos coreanos, como también lo han hecho las actividades que con gran efectividad desarrollan en Corea entidades turísticas como Turespaña. Fruto de ello son esos 153.000 turistas coreanos del año 2013.

Por otro lado, durante los últimos años la ‘Ola Coreana’, también llamada Hallyu, ha tenido un gran éxito en el mundo, también en España, a través de diversas expresiones. También, desde el año 2011 el Centro Cultural Coreano del Paseo de la Castellana de Madrid trabaja para fomentar un entendimiento mutuo más amplio entre la sociedad coreana y la española. En él se muestra a los españoles la cultura, experiencias y visión coreanas mediante exposiciones, espectáculos, eventos deportivos, festivales gastronómicos, etc.

Corea acoge cada año a un mayor número de turistas. Según la KoreaTourismOrganization, en 2014 fueron más de 14,2 millones los visitantes que llegaron al país para disfrutar de su cultura, su gastronomía, y también para comprar. El número de españoles ascendió a 19.247, que si bien son 6.300 más de los que entraron en 2011 (+50%), están todavía lejos de los 130.000 ingleses, los 100.000 alemanes o los 80.000 franceses que se registraron en el mismo año. Es necesario seguir trabajando.

P. ¿Cree que hay españoles (y de otros países)que no viajan a Corea del Sur por miedo a un ataque del Norte? ¿Y empresas que no invierten por ese mismo temor?

R. Fuera de los medios de comunicación, en la vida cotidiana, la sensación que se vive en Corea es de normalidad, y esa imagen es la que tratamos que también se refleje en el exterior. Corea ha logrado situarse al nivel de las primeras potencias occidentales en cuanto a avances sociales, siendo uno de los países de la OCDE con mejores indicadores de desarrollo. Hoy en día es ya la cuarta economía de Asia y la 13ª potencia mundial por PIB. No se han detectado señales que hagan pensar en un desvío del turismo por la situación con respecto a Corea del Norte; al contrario, el interés de los españoles por nuestro país es cada vez mayor. Es por ello que Korean Air habilitó en el año 2012 vuelos directos entre Seúl y Madrid con aparatos de mayor capacidad.
En lo referente al comercio y la inversión extranjera, la situación en Corea puede hacer pensar que se trata de una región insegura y poco atractiva, pero la realidad es muy distinta. La inversión extranjera directa (FDI) en Corea del Sur se incrementó de manera constante entre 2009 y 2012 hasta alcanzar los 163.000 millones de dólares. Por otro lado, la inversión en Corea desde los países europeos alcanzó los 48.000 millones de dólares en 2013, un 77% más que en 2012. Esto significa que los inversores de todo el mundo perciben a Corea como un espacio sólido, seguro y con crecientes posibilidades de negocio.

P. ¿Está preparada Corea ante un eventual ataque del Norte? ¿Cree que contaría con el pleno apoyo de la comunidad internacional?

R. Corea es hoy en día el único país dividido del mundo, y por tanto, es prioritario resolver el problema del armamento nuclear con Corea del Norte y establecer un clima de confianza mutua que garantice la seguridad en la península coreana, en Asia y en el mundo. El Gobierno surcoreano está poniendo todo su esfuerzo en reestablecer esta confianza, pero a su vez, está firmemente decidido a responder a las provocaciones militares. Resulta lamentable que el pasado mes de noviembre Corea del Norte haya amenazado con realizar una cuarta prueba nuclear. En este sentido, el apoyo de la comunidad internacional es unánime. Los ensayos nucleares de Corea del Norte han sido respondidos con contundentes paquetes de sanciones no sólo desde Naciones Unidas, sino también desde la Unión Europea, que limitó en 2013 la negociación de activos norcoreanos dentro de sus fronteras.

P. ¿Vislumbra la caída del régimen norcoreano y la reunificación de las dos Coreas?

R. La unificación pacífica de la península coreana está en el deseo de la mayoría de los ciudadanos coreanos; es por ello que el Gobierno coreano, a través del Ministerio de la Unificación, ha seguido impulsando sus políticas para alcanzar una unificación pacífica y lo seguirá haciendo en el futuro. En este sentido, me gustaría remarcar que, a pesar de la tensión existente entre los dos Coreas, nuestro Gobierno ha dejado en todo momento las puertas abiertas al diálogo con Corea del Norte.

El 28 de marzo del pasado año, en el transcurso de un discurso en la Universidad de Tecnología de Dresden en Alemania, la presidenta Park Geun-hye presentó tres propuestas para concretar la iniciativa de reunificar pacíficamente la península coreana.En primer lugar, intensificar los intercambios y la cooperación en materia humanitaria y de bienestar de los ciudadanos de ambos lados, así como los encuentros de familias separadas. En segundo lugar, desarrollar una cooperación sistemática y progresiva que sea beneficiosa para los dos países. Y en tercer lugar, cooperar de manera conjunta con la comunidad internacional, tanto con los países vecinos como con las organizaciones internacionales y las ONGs. En definitiva, nuestro Gobierno ha expresado su voluntad de fomentar una cooperación que permita tanto a surcoreanos como a norcoreanos recuperar la percepción de una identidad compartida, emprendiendo conjuntamente acciones que beneficien a ambas partes para alcanzar una verdadera reunificación. Y todo ello, sobre la base de la confianza, principio que ha constituido el eje de las políticas hacia Corea del Norte.

Leer más noticias sobre