Absuelven a un capitán que le dijo a una soldado embarazada que no era “digna del Ejército”

El Tribunal Supremo exonera al militar de un delito de abuso de autoridad con trato degradante porque "no concurre ese mínimo de gravedad necesario"

Imagen de archivo del Ejército español

Imagen de archivo del Ejército español |

El Supremo ha confirmado la absolución por un delito de abuso de autoridad con trato degradante a un capitán que, en octubre de 2012, manifestó a una soldado que estaba embarazada y de baja por depresión que no era digna de estar en el Ejército y le expresó todo su “desprecio”, en unas conversaciones grabadas por la propia víctimas con su teléfono móvil.

“No eres digna de estar en el Ejército español. No eres digna de estar aquí” le dijo el capitán antes de expresarle todo su “desprecio”, a lo que añadió: “Muchísimos que hay en la mili (…) nos estáis robando”, para finalizar: “No está en mi mano mandarte pa la puta la calle, pero si lo estuviera ya estarías”.

Los hechos se produjeron en 2012 en un acuartelamiento de Tenerife después de que la soldado asistiera a las revisiones médicas para renovar su baja. El capitán llamó a su subordinada para conocer los motivos de su retirada del servicio. Además de las causas psicológicas, la soldado padecía una lesión de rodilla y se quedó, posteriormente, embarazada.

Después de que la soldado explicara que su estrés se inició a consecuencia de los insultos recibidos por varios compañeros tras su operación de cartílago y ligamentos, el capitán le sugirió que pensara si no era conveniente pedir la baja definitiva en las Fuerzas Armadas ya que “otras mujeres” sí estaban completamente integradas. “Es verdad que el día que la caguen las van a fumigar”, agregó.

El capitán, en la conversación posterior, concluyó el segundo encuentro diciéndole a la militar que “mucha felicidad por tu embarazo y cuida mucho de tu niño”. “Pero que sepas mi punto de vista, macho, no, no tienes nada y estás haciendo un flaco favor a tu compañía y a España en general”.

‘No está acreditada la humillación’

El Supremo considera que, aunque la conducta del capitán no es correcta, “no concurre ese mínimo de gravedad necesario para que se pueda apreciar un trato degradante en el presente caso”.

Además, el tribunal explica que no han quedado acreditados los sentimientos de humillación e indignidad que las palabras del capitán hayan podido causar en la soldado, cuyos problemas psicológicos eran anteriores a la actitud del oficial para con ella.

De este modo el Supremo absuelve al oficial del delito de abuso de autoridad, aunque ello sin perjuicio “de la posible falta disciplinaria que se puede derivar de las expresiones utilizadas por el Capitán B. en las conversaciones referidas”.

“El legislador ha previsto distintos tipos disciplinarios en los que tienen encaje las expresiones toscas, inadecuadas o indignas a una subordinada, lo que pone de manifiesto que solo los que por su gravedad rebasan los límites de la protección jurídica que con sus distintas intensidades ofrece el ámbito disciplinario, deben residenciarse en el penal”, añade la sentencia.

Dos magistrados de la sección de lo Penal del Supremo que firma la sentencia manifiestan en un voto particular común su desacuerdo con el fallo y señalan que se debió condenar al capitán por abuso de autoridad en su modalidad de trato degradante a una pena de cuatro meses de prisión.

El voto particular señala que lo que hizo el oficial fue presionar psicológicamente a una subordinada que se encontraba de baja médica por un trastorno adaptativo psicológico para torcer su voluntad y conseguir que se diera de baja del Ejército.

Esa presión culminó con frases groseras y con una poco velada amenaza: “Cuando vuelvas vas a tener que trabajar aquí y no es agradable que todos te señalen”, amenaza relacionada con el acoso que la soldado había denunciado por parte de sus compañeros en la Compañía.