Durán i Lleida se la jugará tras las municipales con un referéndum interno de UDC sobre la independencia

El líder de Unió Democrática de Catalunya, Josep Antoni Durán i Lleida, ha resuelto jugarse el todo por el todo tras las elecciones municipales del 24 de mayo y convocar un referéndum interno dentro de su partido para saber si sus militantes son partidarios de la independencia de Cataluña o, como él defiende, lo son de seguir dentro de una España confederal en la que, eso sí, se reconozca a Cataluña como nación tras una reforma de la Constitución.

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Tanto si gana como si pierde, los resultados de ese referéndum supondrán la desaparición de la CIU, la coalición que suma a UDC con Convergencia Democrática de Catalunya, el partido fundado por Jordi Pujol que ahora lidera Artur Mas, si el president autonómico apuesta por mantener las elecciones “plebiscictarias” del 27 de septiembre.

Durán i Lleida quiere despejar todo tipo de ambigüedades sobre la independencia en el seno de su partido. Oficialmente, el dirigente democristiano siempre se ha mostrado partidario de que UDC defienda el derecho a decidir pero se pronuncie en contra de la independencia de Cataluña. Sin embargo, sectores de su organización se han mostrado partidarios de sumarse a Mas en la defensa de una declaración unilateral de independencia. De ahí que, por respeto a la importancia de la decisión y a los métodos democráticos, según sus allegados, haya decidido convocar una consulta interna, que apoya la casi totalidad de la dirección, en la que él defenderá el “no” a la independencia.

Si gana, aseguran responsables muy cercanos a él, seguirá liderando UDC pero se desmarcará de Mas en el caso de que mantenga la celebración de las elecciones de septiembre. Unos comicios que, a su juicio, no tiene sentido convocar cuando sólo con esperar cuatro meses se conocerá el nuevo Gobierno que, sin mayoría absoluta, dirigirá España a partir de 2016, lo que permitiría afrontar el futuro de Cataluña sin postular la independencia.

Con todo, si Mas insiste y adelanta las autonómicas a la fecha anunciada, Durán está decidido a presentarse por separado como cabeza de lista de su partido o, si acaba cuajando, de Construïm, la plataforma transversal que auspició el 23 de noviembre del año pasado y que el pasado viernes se constituyó formalmente en partido político. Aunque Montserrat Surroca, la portavoz de UDC, ha aclarado que Construïm evolucionará por su cuenta al margen del partido de Durán i Lleida, nadie descarta que acabe siendo una plataforma electoral al margen de CIU dependiendo de cómo evolucionen las cosas.

Sobre todo, dependiendo de qué pase en el referéndum que celebre UDC en junio o en julio tras las municipales. Porque, en lo que respecta a los comicios de mayo, la coalición ya tiene muy avanzado el pacto de las candidaturas. Y ni CDC ni UDC dudan de que ambos acudirán definitivamente juntos a las urnas, aunque sea por última vez.

El problema, para Durán i Lleida, es si la dirección que preside sale desautorizada del referéndum y el partido se inclina por la independencia. En ese caso, lo más probable será, dicen sus allegados, que el partido se disuelva. O que Durán encabece un movimiento más amplio que lo que supone UDC y cuyas bases ya se están cimentando con la plataforma Construïm, a la que se sumaría numerosos independientes de CIU que tampoco están por la labor de proclamar la independencia de Cataluña.

En cualquier caso, afirman las fuentes citadas, la suerte está echada. Y la pelota de seguir juntos quedará en el tejado de un Mas atrapado entre la ruptura con UDC y la presión de Oriol Junqueras, el líder de ERC que todavía sigue sin fiarse de que el president cumpla su compromiso de convocar las autonómicas el 27 de septiembre. Sobre todo si CIU se la pega en las municipales en detrimento de los soberanistas republicanos.