Falta contra el orden público

Piqué, multado con 10.500 euros por su altercado con un guardia urbano

La juez le acusa de una falta contra el orden público de ofensas a los agentes de la autoridad

pique

Un juzgado de Barcelona ha impuesto una multa de 10.500 euros al jugador del FC Barcelona Gerard Piqué por el altercado con un agente de la Guardia Urbana en la madrugada del 13 de octubre de 2014 en la capital catalana. En una sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, el Juzgado de Instrucción 5 de Barcelona le acusa de una falta contra el orden público de ofensas a los agentes de la autoridad.

La juez lo condena a la multa de 10.500 euros que había pedido la acusación al considerarla “proporcionada a su capacidad económica”, frente a los 900 euros que por esta falta de respeto demandaba la Fiscalía.

En el juicio celebrado en la Ciudad de la Justicia el 19 de febrero, y al que no asistió el futbolista por no tener la obligación al tratarse de una supuesta falta, el policía que lo denunció aseguró que Piqué le dijo, entre otras cosas: ‘Esta multa la va a pagar tu padre’, además de decir que le daba asco la Guardia Urbana y que los agentes eran unos muertos de hambre y multaban para cobrar comisión.

El agente relató que el incidente se produjo cuando él y un compañero prestaban servicio en el barrio de la Barceloneta y se dirigieron hacia un Audi que llevaba unos 20 minutos aparcado en un carril de circulación, con la intención de sancionar al conductor.

Al dirigirse al conductor, el futbolista –que también estaba en el coche–salió del vehículo, comenzó a increparle y le preguntó: ‘¿Vas a denunciar a mi hermano?’, según el agente, que aseguró que el futbolista también dijo que iba a llamar a su jefe y que los policías estaban allí solo para ‘joder’ y ‘tocar los cojones’.

El abogado de Piqué leyó en el juicio una carta del futbolista en la que reconoció que su conducta fue desafortunada: “Intentaré que no se vuelva a repetir”. “Me equivoqué”, admitió el futbolista en la carta, y aseguró que acataría la sentencia, pero mostró su discrepancia con el atestado policial ya que él no reconoce la mayoría de las expresiones que aparecen en el mismo, pero sí las que han quedado registradas en vídeos de testigos.