En su homilía dominical

El Papa vincula la credibilidad de la Iglesia con su actitud hacia los marginados

El pontífice pide a los nuevos cardenales creados el sábado que trabajen para que los cristianos eviten la "tentación" de aislarse en "una casta"

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El papa Francisco estableció este domingo ante sus nuevos cardenales un vínculo claro entre “la credibilidad” de la Iglesia católica y su atención a los marginados y excluyó que sea su “camino” dictar condena eterna contra nadie. Su homilía en el Vaticano dirigida a los veinte cardenales que creó él mismo el sábado concluyó con una declaración de principios resumida en quince palabras: “En realidad, sobre el evangelio de los marginados, se descubre y se revela nuestra credibilidad”.

El pontífice protagonizó una auténtica exposición programática de la relación que los nuevos purpurados deben mantener con los cristianos pero también con quienes no siguen su fe: acoger e integrar “a los que llaman a la puerta” pero buscar “sin prejuicios y sin miedos a los lejanos”.

Y el papa argentino recurrió a una expresión de reciente éxito para explicar a los nuevos cardenales cómo tienen que trabajar: les pidió que hagan que los cristianos eviten la “tentación” de aislarse en “una casta” y que les insten a querer estar con los marginados.

Los cardenales tendrán que hacer de manera que los cristianos, “no tengan la tentación de estar con Jesús sin querer estar con los marginados, aislándose en una casta que nada tiene de auténticamente eclesial”, dijo el papa argentino.

Utilizando la imagen evangélica del leproso al que se acercó Jesús contra la repulsión de sus coetáneos, el papa apeló a la “integración” de aquellos a quienes mantienen alejados los prejuicios de “la mentalidad dominante” y habló de aquel ejemplo como símbolo de lo que resumió en “reintegrar a todos en la familia de Dios”.

Bergoglio admitió que en la actualidad existe una “encrucijada” entre “dos lógicas de pensamiento y de fe: el miedo de perder a los salvados y el deseo de salvar a los perdidos” y habló de los “doctores de la Ley” que prefieren apartarse de la “persona contagiada”, expresión que relacionó con la figura del excluido y marginado.

Pero les recordó a los cardenales que “el camino de la Iglesia, desde el concilio de Jerusalén en adelante, es siempre el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración”.

Actuar contra el sufrimiento

Por lo tanto les llamó a “actuar decididamente y no quedarse mirando de forma pasiva el sufrimiento del mundo“, una petición expresa en línea con las declaraciones precedentes de papa argentino sobre la actitud que debe tener la jerarquía eclesiástica, cuya renovación él mismo propicia con el nombramiento de nuevos cardenales.

En una homilía pronunciada en el entorno solemne de la celebración litúrgica del Vaticano, con la asistencia en pleno de los cardenales “viejos” y “nuevos” el papa Francisco advirtió a continuación contra una de las actitudes quizás más vinculadas históricamente con la Iglesia católica, la de la “condena eterna”.

“El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero”, resumió claramente.

Las palabras de Jorge Mario Bergoglio de nuevo siguen a las prácticas que, en público o en privado, ha protagonizado el pontífice en los últimos meses, como el reciente encuentro en el Vaticano con un transexual español, las palabras de acogida dirigidas hacia los homosexuales o gestos como la inesperada visita de hace una semana a un poblado marginal en la periferia romana.

En su homilía también recordó a los cardenales que “la caridad no puede ser neutra, indiferente, tibia o imparcial. La caridad contagia, apasiona, arriesga y compromete” y de ella dijo además que es siempre “inmerecida, incondicional y gratuita”. Apeló a una caridad “creativa” y llamó a tomar “contacto” con los considerados “incurables” o “intocables” porque, dijo, ese es “el auténtico lenguaje que trasmite”.

A la ceremonia del Vaticano asistieron los miembros del Colegio Cardenalicio, entre ellos ya los nombrados el sábado por Bergoglio, en su segunda renovación de este cuerpo de dirigentes de la Iglesia Católica en cuyas manos estará la elección de quien sea el sucesor del papa argentino.

Y, consecuentemente, de ellos dependerá la confirmación de que el camino de los católicos será el que hoy describió con detalle el pontífice.

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