Europa, pendiente del triunfo de Syriza en Grecia

Los griegos desafían las políticas de ajuste fiscal de la CE, BCE y FMI y piden la reestructuración de la deuda griega como Podemos en España

Parliamentary elections in Greece

Cerca de nueve millones de votantes griegos (8,9) están votando y decidiendo, desde las siete de la mañana, el futuro político de Grecia y puede que también de la Unión Europea si Syriza, partido que lidera Alexis Tsipras, no solo gana las elecciones como todo el mundo lo espera en Atenas sino que, a la vez, logra una mayoría absoluta o suficiente -con alguna posible alianza- y el nuevo Gobierno se presenta en Bruselas exigiendo una nueva política económica europea en el nombre de la democracia y del pueblo de Grecia, país donde precisamente nació la Democracia.

A últimas horas de la tarde se empezarán a conocer los resultados griegos y se verá si Syriza ha conseguido marcar una distancia suficiente con los conservadores de Nueva Democracia de Antoni Samaras, el primer ministro saliente, y vencer la campaña del miedo que Ángela Merkel, los mercados y las instancias mas conservadoras de la UE han lanzado sobre el electorado griego, incluso con el mensaje o advertencia de que si ganaba Syriza Grecia podría ser expulsada del euro.

Amenaza que se ha podido volver en contra de sus lanzadores porque las encuestas griegas han dado hasta el último minuto la victoria de Syriza, de ahí que la Comisión Europea rectificara las advertencias de Berlín en los últimos días diciendo que la presencia de Grecia en el euro era irreversible.

El temor de Alemania y de las instancias conservadoras de la UE no solo estriba en la victoria de Syriza en Grecia sino en la onda expansiva que ese cambio político puede provocar en países como España, Italia y Francia que podrían exigir a Berlín, al BCE, el FMI y a la CE una política económica nueva y muy distinta a la actual de la convergencia del déficit que obliga a una larga etapa de crisis y a la resignación del paro durante muchos años, mas de diez en España.

Además, en nuestro país el efecto griego puede tener consecuencias fulminantes e inmediatas porque España entra a partir del mes de febrero en permanente campaña electoral y porque en nuestro país Podemos, partido que lidera Pablo Iglesias y que figura en cabeza de los sondeos de intención de voto, defiende las mismas posiciones de Syriza y amenaza con un vuelco electoral.

Naturalmente falta por ver que resultado sale de las urnas y si Syriza no logra mayoría absoluta que posibilidades de pactos de Gobierno se pueden plantear en el parlamento heleno, bien con los liberales de To Potami, o con algún otro pequeño partido como los nacionalistas de Anel para que Alexis Tsipras logre llegar a la mayoría absoluta de escaños de la Camara griega.

Lo que, de ocurrir, tendría no solo impacto en Grecia y la Unión Europea sino en todo el mundo, ahí incluidos los Estados Unidos, Japón y los países emergentes, y sobre todo en los mercados financieros en los que Grecia tiene una deuda de mas de 300.000 millones de euros, que Syriza querrá renegociar y en parte no pagar. Entre otras cosas porque también tiene 300.000 familias en la pobreza y mas del 50% de paro entre los jóvenes del país. Y está claro que los griegos no van a aceptar la resignación que les propone la UE durante los próximos diez largos años.

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