El PSOE confía en el batacazo del PP y el retroceso de Podemos para consolidarse como el primer partido

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El primer partido de la oposición vive un momento dulce gracias a la recuperación de posiciones en las encuestas y a que su gran amenaza por la izquierda, Podemos, las pierde en similar proporción. En este caso, la estrategia socialista es la de denunciar el extremismo de la formación de Pablo Iglesias, que en los últimos tiempos ha moderado sus propuestas. No obstante, el sondeo que este domingo publica ‘El País’ refleja que los electores no acaban de creerse esa moderación y la ven como una impostura para no espantar el voto de la izquierda menos radicalizada. Los encuestados tampoco acaban de creerse la recuperación económica que vende el PP y acusan el demoledor descrédito en la clase política que se deriva de los numerosos casos de corrupción. El partido del Gobierno sigue en caída libre y solo consigue un 20% de los votos frente al 44,62% que tuvo en las elecciones generales de 2011.

Hasta ahora, el crecimiento de Podemos se había basado en la decepción que provocan sus rivales. Una vez que se ha constituido formalmente como partido y que ha entrado en la contienda política en igualdad de condiciones que sus rivales, sus opciones de debilitan, aunque se consolida como la tercera fuerza en discordia y como el factor que puede dinamitar el bipartidismo instaurado en España durante los 26 años de democracia. Si hace un mes el partido de Pablo Iglesias superaba a los dos grandes, ahora es el segundo con el 25% de los votos, por detrás del PSOE (27%) y por delante del PP (20%). En voto directa, sin cocina ni ponderación de datos previos, sigue estando por delante, con el 18%, aunque en el anterior sondeo tuvo el 22,2%.

El Partido Popular, mientras tanto, cae debido al descrédito político y la desmovilización de los electores, dos fenómenos de los que tiene mucha culpa la corrupción, pero no solo. Los socialistas tratan de rentabilizar otra marca del Gobierno y de su presidente: la inacción que nace de su capacidad para imponer el ‘bloqueo político’.

A esa actitud, Pedro Sánchez pretende contraponer su propuesta de reformar la Carta Magna como la fórmula para restablecer la conexión con los ciudadanos. Durante una conversación informal en el acto del Congreso con el que se conmemoraba el aniversario de la Constitución, el líder socialista dijo que el PP “no podrá frenar la pulsión de cambio” en la sociedad y añadió: “Soy persistente. IU está a favor (de su propuesta de reforma constitucional), CiU ni te digo y el PNV también”. De paso, aprovechó para denunciar ese “bloqueo” del que, según dijo, Rajoy ha hecho su proyecto político, criticó que el presidente hubiera tardado tres semana en visitar Cataluña tras el 9N y denunció que ahora quiera hacer “una suerte de Gran Hermano” con la nueva ley de enjuiciamiento criminal, que faculta al Ministerio del Interior a pinchar teléfonos sin autorización judicial durante 24 horas.

El rechazo del Gobierno a la reforma de la Constitución que plantea el PSOE es total. No hay ningún resquicio en su postura que permita aventurar un cambio de postura. Y eso lo sabía Pedro Sánchez cuando la semana pasada registró en el Congreso la solicitud de crear una subcomisión que se encargue de estudiar el asunto. Aun así, lo hizo y este martes su portavoz parlamentario, Antonio Hernando, comenzará los contactos con el resto de fuerzas de la oposición para buscar apoyos a su iniciativa. Aunque la respaldara todo el arco parlamentario, no conseguiría derribar el muro de la mayoría absoluta del PP. Pero se evidenciaría lo que el secretario de política federal del PSOE, Antonio Pradas, ha descrito este domingo como un “portazo no sólo al PSOE sino a todos los ciudadanos españoles”.

Pradas ha insistido en que el PSOE no quiere “dinamitar” el sistema con su propuesta de reforma constitucional sino mantener lo que funciona y “renovarla para salvarla”, al tiempo que ha precisado que “no pone en cuestión la soberanía nacional” sino que plantea que voten la reforma todos los españoles. Asimismo, ha censurado que el PP pretenda que los socialistas “digan en rueda de prensa cuál es el articulado que pretenden cambiar de la Constitución” y ha sostenido que este asunto hay que abordarlo en el Parlamento.

Sobre el pacto con el PP en la anterior legislatura para reformar el artículo 135 de la Constitución con el fin de “calmar” a los mercados y convencerles de la solvencia de España, ha reconocido que ahora también hay que mandar un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía de que sus derechos están a salvo. De hecho, el objetivo de la reforma que plantea el PSOE es “blindar” los derechos del Estado del Bienestar y también que la Constitución sea un “auténtico cortafuego contra la corrupción”.

El artículo 135, la excusa perfecta para no tocar la Constitución

La petición de reforma del 135 produce un profundo desagrado al presidente del Gobierno que, en el mismo acto del Congreso, rechazó de plano abrir un debate de reforma amplia de la Carta Magna y aseguró que sólo estaría dispuesto a hablar si lo que se plantea es “algún cambio muy concreto”. A modo de ejemplo, mencionó el cambio que se hizo en septiembre de 2011, tras el pacto entre él y José Luis Rodríguez Zapatero para constitucionalizar el límite de déficit, y puso como condición a cualquier posible cambio que el PSOE “cumpla con la palabra dada”.

Para el presidente, “ahora las prioridades son la situación de la economía” y repasar todos los datos positivos que ésta arroja en la actualidad. El segundo reto es, en su opinión, la lucha contra la corrupción con las medidas que el Gobierno ha puesto sobre la mesa. Dentro de las medidas económicas en las que Rajoy y su Gobierno confían para frenar la caída en las encuestas antes de que toque ir a votar el próximo mes de mayo, en las elecciones municipales y autonómicas, destaca la reforma fiscal. A ella se ha referido también este domingo el vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano, que en una entrevista a la agencia EFE la ha definido como “la más social” de las realizadas en la historia de España.

Sobre la posible reforma de la Constitución, Floriano ha considerado que no resolvería los problemas de España”, como el desempleo, la corrupción o el independentismo. “Los políticos no estamos para crear más dificultades a los ciudadanos”, ha señalado y sí se ha mostrado dispuesto a realizar una reforma de la Carta Magna, “siempre y cuando haya consenso” en elementos tales como la sucesión a la Corona, de cara a eliminar la prevalencia del varón sobre la mujer. “La Constitución es fruto de un consenso y su reforma también debe de serlo. Lo que es de todos debe ser consensuado por todos”, ha asegurado.

Por lo que respecta a la reforma tributaria aprobada el pasado viernes, Floriano ha destacado dos medidas: las nuevas deducciones para familias numerosas y con ascendientes o descendientes discapacitados a su cargo, de las que se beneficiarán unas 750.000 familias y que supondrán un desembolso del Gobierno cifrado en 732 millones de euros. “La gente va a tener más dinero en sus bolsillos y eso contribuirá a que la sensación de bienestar se extienda en todas la capas sociales de nuestro país”, ha señalado el vicesecretario de Organización del PP.

Los españoles no acaban de creerse que la economía vaya mejor

Lo cierto es que pese al empeño de los dirigentes populares en ‘vender’ la recuperación económica como el principal logro de la gestión del Gobierno, los ciudadanos siguen sin percibirlo de esa manera. El último barómetro del CIS reflejaba que se mantiene la percepción de la mala situación económica y que solo varía ligeramente al alza la valoración negativa de la situación política. En cuanto a la segunda gran meta que se plantea Rajoy, la lucha contra la corrupción, el retrato de la encuesta no es mucho más alentador. De hecho, sube espectacularmente la percepción por esa lacra como uno de los principales problemas de España.

La preocupación de los españoles por la corrupción se disparó en noviembre y rompió un nuevo récord histórico al ser citada por un 63,9 por ciento de los encuestados por CIS frente al 42,3 de octubre, aunque sigue siendo el segundo problema tras el paro. Y eso que el trabajo de campo se realizó entre el 4 y el 12 de noviembre, apenas unos días después de que estallara la operación Púnica, con más de una treintena de detenidos, entre ellos varios alcaldes y conocidos cargos públicos como Francisco Granados.

En cuanto a la situación económica, en una encuesta en la que el paro sigue el problema ‘numero uno’, suben los que creen que es “mala o muy mala” que pasan del 82,2 al 85,8 por ciento. Por contra, bajan los que piensan que es regular -13,1- y los que aseguran que es “buena” o “muy buena”, que ahora son un 0,8 frente al 1,3 de octubre. A futuro, apenas hay variaciones con respecto al mes anterior, y un 24,3 piensa que empeorará en un año, mientras un 45,6 dice que seguirá “igual” y un 19,0 es más optimista y cree que mejorará.

Según la encuesta de ‘El País’, en aprobación/desaprobación de la actividad política de los principales líderes el que tendría un saldo más negativo sería Mariano Rajoy (PP) con -60 (19 de cada 100 aprueban su labor y 79 la desaprueban). Le siguen Rosa Díez (UPyD) con -29 (32 contra 61), Cayo Lara (IU) con -27 (33 contra 60), Pedro Sánchez (PSOE) con -24 (29 contra 53) y Pablo Iglesias con -17 (34 contra 51). Destaca en la encuesta la aprobación con un índice de +43 del Rey Felipe VI, aprobando su gestión 67 de cada 100 personas y rechazándola 24.

En voto directo, según la encuesta, Podemos sigue estando por delante, con el 18%, aunque en el anterior sondeo tuvo el 22,2%. El PSOE resiste “gracias a una mayor movilización de sus electores” y ha subido en fidelidad de voto del 35% al 49%, lo que para el periódico significa “que ha logrado recuperar una parte del electorado que le abandonó antes”. En las generales de hace tres años, los socialistas tuvieron el 28,7% en voto válido y ahora la estimación es del 27,7%. Las cifras que el sondeo otorga a cada partido serían: 27,7% al PSOE, 25,0% a Podemos, 20,0% al PP, 5,6% a IU/ICV y 4,8% a UPyD.