Más de cien muertos tras tres explosiones en una mezquita de Nigeria

Más de cien personas murieron este viernes en un ataque con explosivos contra en la Mezquita Central de la ciudad septentrional nigeriana de Kano, próxima al Palacio del Emir, informaron testigos a medios locales. El emir de Kano, Alhaji Sanusi Lamido Sanusi, es una de las personalidades más influyentes de Nigeria y se encontraba en la Meca, en Arabia Saudí, cuando se produjo el atentado, confirmaron a Efe fuentes próximas al líder religioso.

Por su parte, el portavoz de la Policía de Kano, Mustapha Abubakar, declaró al rotativo nigeriano Premium Times que los agentes todavía se encontraban realizando “un balance real de las personas fallecidas” y que, por el momento, no podían ofrecer cifras claras. Sin embargo, testigos declararon al periódico que la congregación en el momento de las explosiones era tan masiva que el número de muertes supera el centenar.

Algunos testigos, que ayudaron en las labores de rescate antes de que llegara la Policía al lugar de los hechos, llegaron a afirmar que el número de fallecidos podría superar los 300.

La Mezquita Central es uno de los principales centros de culto de la ciudad y es donde el emir suele conducir las oraciones.

El atentado se produjo en torno a las 14.00 hora local (13.00 GMT), momentos antes de que el imán jefe de la mezquita, Sani Zahradeen, comenzara las oraciones del viernes. Entonces, tres explosiones sacudieron el templo, justo antes de que hombres armados abrieran fuego contra los fieles que huían tras haber sobrevivido a las bombas.

La primera explosión se registró fuera de la mezquita, y a continuación se produjeron otras dos enormes detonaciones, relataron testigos a la Agencia de Gestión de Emergencias Nacionales nigeriana (NEMA).

Violentas protestas tras el atentado

Tras los ataques, centenares de jóvenes enojados se lanzaron a las calles para protestar por lo ocurrido, enfrentándose a agentes de policía y destrozando instalaciones gubernamentales.

Las protestas fueron sofocadas por los agentes, según el portavoz policial.

El emir de Kano, uno de los líderes religiosos más importantes de Nigeria, llamó recientemente a sus fieles a defenderse contra los integristas de Boko Haram, que ha atentado en anteriores ocasiones en la ciudad y mantiene una campaña sangrienta en el norte del país.

Tras circular varios rumores sobre la presencia del emir en el interior de la mezquita, fuentes próximas a Sanusi confirmaron a Efe que se encontraba “sano y salvo”.

“No está en Nigeria. Está en La Meca en estos momentos”, precisaron.

Durante una lectura del Corán el pasado día 15, el emir arremetió contra Boko Haram: “Esta gente, cuando ataca pueblos, mata a niños y hace esclavas a mujeres… La gente debe mantenerse firme”.

El pueblo “no debe esperar a que los soldados les protejan (…) Si él (Dios) quiere elegir a sus mártires de entre nosotros, debemos estar preparados para dar nuestra vida”, aseveró el emir, días después de que un grupo de cazadores y vigilantes locales liberaran de Boko Haram la importante ciudad de Mubi, en el estado de Adamawa.

Aunque el ataque todavía no ha sido reivindicado por ningún grupo terrorista, se supone que Boko Haram asumirá su autoría, ya que ha cometido atentados casi a diario desde el inicio de esta semana.

Boko Haram, cuyo nombre significa en lenguas locales “la educación no islámica es pecado”, mantiene una sanguinaria campaña que ha causado más de 3.000 muertes en lo que va de año, según datos del Gobierno nigeriano.