‘Philae’ rebotó tres veces en el cometa por el fallo de los arpones

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El módulo Philae mandó la primera foto realizada desde la superficie del cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko, que confirma que se encuentra a salvo y estable después de un aterrizaje muy complejo. La Agencia Espacial Europea (ESA) envió este jueves la primera foto que Philae ha realizado desde la superficie del cometa tras el aterrizaje. En la imagen se puede ver que el módulo Philae se encuentra a salvo sobre la superficie de 67/P Churyumov-Gerasimenko.

El jefe del Departamento de Ingeniería de Sistemas de tierra de la Agencia Espacial Europea (ESA), Juan Miró, dijo hoy a EFE que se mantiene la comunicación con Philae y que está estable, y eso es lo más importante. Ahora también hay que ver si Philae recibe suficiente energía solar para continuar su actividad.

Miró calificó el aterrizaje de “muy bueno”, “perfecto desde el punto de vista de la trayectoria”, aunque luego rebotó al no activarse los arpones. “Se recibió la señal a la hora prevista, de repente se perdió y luego volvió”, explicó Miró.

Un complejo aterrizaje

Confirmó que en la maniobra de aterrizaje, dos arpones con los que Philae tenía que engancharse a la superficie del cometa, no se activaron y un sistema para estampar el módulo sobre el cometa tampoco funcionó.

Philae rebotó dos veces: cayó a la superficie, rebotó, volvió a caer y rebotó de nuevo, según el jefe del Departamento de Ingeniería de Sistemas de tierra de la ESA.

Además de los arpones, otro sistema no se activó, se trata del Sistema Activo de Descenso: un depósito de gas frío a mucha presión que tenía que salir hacia arriba y presionar a Philae hacia el suelo, según Miró. No obstante, este sistema no era crítico, según el subdirector del centro de control de operaciones de ESA en Darmstadt (Alemania).

Tan importante como la llegada a la Luna

La importancia científica y complejidad técnica de llegar a un cometa es comparable a la llegada a la Luna en 1969 de los astronautas de la NASA y así lo reflejaba el ambiente de alegría en el control de operaciones de la ESA en Darmstadt.

La misión contenía momentos críticos a nivel de ingeniería como llegar a una órbita adecuada y poder inyectar Philae en la dirección adecuada del cometa, según Miró.

Philae, que tiene autonomía energética de dos días y medio y después se alimentará a través de sus paneles solares, realizará ahora fotografías de la superficie del cometa.

También medirá en los próximos meses, con sus diez instrumentos, el campo magnético del cometa y tomará pruebas, de hasta 30 centímetros de profundidad, de los materiales de su superficie.

La ESA va a estudiar en detalle el desarrollo de la coma del cometa, averiguar el agua que tiene dentro y la expulsión, y si hay moléculas complejas -origen de la vida-.

En caso de que el agua del cometa sea como la de la Tierra y de que el cometa tenga estas moléculas, la ESA tendrá la prueba de que fueron estos cuerpos los que trajeron el agua y la vida a la Tierra.

Un viaje de 10 años para llegar al cometa

Para llegar hasta el cometa la sonda madre Rosetta ha realizado un largo viaje de diez años a través del Sistema Solar, que comenzó el 2 de marzo de 2004.

Rosetta ha recorrido 6.400 millones de kilómetros hasta llegar al cometa el pasado 6 de agosto. Para ello recibió el impulso gravitatorio de la Tierra y Marte porque no existe un cohete lanzador capaz de enviar la sonda directamente hasta el cometa.

Rosetta, que lleva a bordo once experimentos científicos, también se encontró con el asteroide Steins a comienzos de agosto de 2008 y con el asteroide Lutetia en julio de 2010.

Rosetta va a acompañar al cometa hasta el final del año próximo y durante ese tiempo obtendrá el 80 % de los datos científicos mientras el módulo de aterrizaje Philae cubrirá el 20 % restante.