Ángel Corella: “Regresé a España y se me ha vuelto a echar”

corella-dentro.jpg

Regresó para quedarse pero no lo consiguió. Ángel Corella, una de las figuras más internacionales de la danza, ha vuelto a pisar este año los escenarios españoles con el sabor agridulce de naufragar en su sueño de montar una compañía clásica española: “Regresé a España y se me ha vuelto a echar”, ha dicho. “Se llena a veces el Gobierno la boca diciendo que nuestros jóvenes se van a extranjero a formarse y luego regresan aquí a España. Yo regresé y se me ha echado, no a patadas, pero sí que se me ha echado claramente”, ha dicho el bailarín.

 

El que fue durante veinte años intérprete principal del American Ballet en el Metropolitan Opera House de Nueva York regresará a EEUU, esta vez a Pennsylvania, con “la gran satisfacción de haber trabajado con grandes bailarines y haber visto que el público quiere ver danza clásica”.

No obstante, se lleva “la decepción de haber invertido durante mucho tiempo” y haber comprobado que “no hay ningún tipo de interés en España en crear una compañía de danza clásica, como tiene cualquier otro país en el mundo entero”. “Hay países que tienen incluso veinte compañías diferentes”, ha afirmado. “En grandes teatros como el Real o el Liceo traen compañías de fuera con un coste entre los 300.000 y los 400.000 euros; con eso se podría crear una compañía con una representación más variada. Pero prefieren traer compañías de fuera”, ha lamentado el bailarín madrileño.

Para Corella, transformar la Compañía Nacional de Danza en clásica es todo un “despropósito del Gobierno”, ya que pretende hacerse con un “presupuesto mínimo” y “con bailarines que llevan mucho tiempo bailando neoclásico”. “A veces pienso que es dejadez, otras desentendimiento o desgana o un problema económico, pero realmente no lo es. Creo que como sociedad hay unos ciertos mínimos que debemos tener, y tener una compañía de danza clásica es uno de ellos”, ha insistido el artista.

Corella, homenajeado en la 29 edición del Festival Internacional de Teatro de Cádiz (FIT), ha agradecido a la ciudad una distinción de las que “desgraciadamente no son usuales” en la disciplina a la que se ha dedicado en cuerpo y alma. “Para mí -ha dicho durante el acto-, la danza no es un trabajo sino una forma de vida”.

Será el encargado de cerrar el FIT en el Gran Teatro Falla con un singular espectáculo en el que su reconocida forma de interpretar la danza se mezcla con la música del libanés Arain Malikian.

Con Malikian ha afirmado que “surgió la chispa” a pesar de pertenecer a “mundos muy distintos”, y de ahí nace un espectáculo en el que la orquesta “actúa” en medio del escenario, los músicos bailan, y los bailarines interpretan entre ellos. Al mismo tiempo es muy variado, ya que toda la primera parte es clásica, dedicada a Chaikovski, y requiere una técnica muy depurada.

La segunda parte, según ha explicado Corella a los periodistas, es más innovadora y relajada, con piezas en la que los bailarines actúan como “en otra dimensión” y “casi desnudos en el escenario”. Son piezas con mucha más fuerza y vitalidad que desembocan en una apoteosis final que suele, ha afirmado el bailarín, poner al público en pie.