El Real Madrid se impone al Barcelona en la batalla del Santiago Bernabéu (3-1)

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El Real Madrid se ha impuesto al FC Barcelona en el Santiago Bernabéu (3-1) en un gran partido de fútbol que estuvo igualado en la primera parte pero que se decantó en la segunda a favor de los blancos. Los de Luis Enrique se adelantaron gracias a un gol de Neymar tras una buena jugada individual al inicio del encuentro y el Barça pudo hacer más daño al Madrid, pero perdonó, Cristiano empató de penalti y en la segunda parte se vio superado por un Madrid que explotó la velocidad y la contra al máximo y que dio la vuelta al marcador gracias al gol de Pepe. Benzema, uno de los mejores, sino el mejor, sentenció y los blancos pudieron hacerle un auténtico destrozo a los blaugrana, desconocidos en ataque, pero el marcador ya no se movió. El Madrid ya está a un solo punto del Barça, que no había encajado ningún gol en Liga y que este sábado se ha llevado tres del coliseo merengue.

El Real Madrid se plantó en el Bernabéu con un once muy parecido al de Anfield, con las novedades de Carvajal y Ramos, con el clásico esquema 4-4-2, mientras que Luis Enrique optó por alinear a Luis Suárez acompañando a Messi y a Neymar arriba, sacrificando a Rakitic en el centro del campo y confiando el juego a Xavi.

Los blancos comenzaron el partido dominando, presionando muy arriba la salida del balón del Barça. Sin embargo, con el público todavía sentándose en la grada, los de Luis Enrique pegaron primero con un gol en el minuto 3 que llegó tras una buena individualidad de Neymar. El brasileño recibió el balón de Luis Suárez y sin mucha oposición de la defensa recortó a Carvajal, se fue de Pepe como quiso y colocó el balón en el palo derecho, lejos del alcance de Casillas. Un duro palo para los blancos, que habían comenzado con mucho ímpetu.

El tanto no trastocó sin embargo los planes del Madrid, que siguió presionando y tocando, acercándose continuamente a la portería de Bravo. Fruto de la insistencia, los locales pudieron marcar el empate, sobre todo tras una doble oportunidad de Benzema, que primero remató de cabeza al larguero y que en el rechace disparó con su pie derecho de nuevo al travesaño.

El Barça intentaba estirarse para sacudirse la presión y Neymar y Messi recibían la amarilla en su intento de frenar el juego merengue. Avanzaba el partido y el Madrid en busca del gol se iba partiendo sin quererlo, pasando del 4-4-2 al 4-2-4 y dejando un hueco muy peligroso en el centro del campo. El Barça aprovechó esa circunstancia, se fue sacudiendo el dominio y pudo dejar el partido más que encarrilado en un remate de Messi que sacó milagrosamente Casillas. El centro, en el que Pepe falló de nuevo, había sido de Suárez, que cumplió con nota sus primeros minutos con el conjunto blaugrana en partido oficial.

Al filo del minuto 30 los de Ancelotti pasaban por sus peores momentos, sintiéndose muy vulnerables atrás ante las internadas de Neymar y Messi y tomando demasiados riesgos, ya con el equipo completamente partido y con el Barça tomando las riendas del encuentro.

Sin embargo cuando peor lo pasaba el Madrid, a diez minutos del descanso, una mano tonta de Piqué dentro del área provocó el penalti a favor del Madrid. Fue claro. Pocas protestas y amarilla para Piqué. Cristiano Ronaldo tomó como siempre la responsabilidad y batió a Bravo por bajo, junto a su palo izquierdo, por primera vez en la Liga, acabando con su imbatibilidad.

El empate hacía justicia a lo visto hasta entonces sobre el terreno de juego y los dos equipos se limitaron hasta el final de la primera parte a hacer posesiones largas como si esperasen a que llegase el tiempo de descanso. El ritmo de partido tan alto había pasado factura a los dos equipos.

La velocidad del Madrid


La segunda parte comenzó con ritmo, con un frenético ida y vuelta de los dos equipos buscando la victoria. El Madrid gestó la jugada del segundo gol en una contra rapidísima en la que Piqué sacó el disparo de Cristiano. El rechace se fue a saque de esquina y Kroos puso desde allí un balón franco al centro del área, donde irrumpió Pepe y remató el balón con un sensacional cabezazo al fondo de la red.

Se redimía así el luso de sus fallos en defensa y el tanto espoleaba al Madrid, con 40 minutos por delante, que se fue hacía arriba a intentar hacer el tercero. El Madrid hacía mucho daño con las incorporaciones de Marcelo y Carvajal y la figura de Isco se engrandecía por momentos, abarcando tres cuartas partes del terreno de juego. También lo hacía bien James, que como el malagueño ha aprendido que en el Madrid no se trata solo de atacar.

El Barça no se rendía de momento, pero no era capaz de encontrar un hueco en la defensa merengue. Lo intentaba Mathieu desde lejos, en un trallazo que sacó Casillas cuando se dirigía hacía la escuadra. El intercambio de golpes era tremendo y el espectáculo maravilloso, con un despliegue físico enorme por parte de los dos equipos pero a partir del minuto 15 de la segunda parte el Barça se volatilizó.

Luis Enrique decidía a 30 minutos del final quitar a Xavi, que había perdido dinamismo con el paso de los minutos y metía a Rakitic, en un cambio lógico que los culés pedían a gritos. El conjunto local jugaba a la contra cada vez que podía, esperando atrás a un Barça al que le faltaba frescura en ataque, y en una de esas estampidas, que llegó tras un fallo de Mascherano e Iniesta, Isco, que fue el más listo, metió un balón a Cristiano que se quedó demasiado corto para encarar a Bravo, pero el Balón de Oro vio llegar a James y el colombiano se la puso a Benzema, que remató cruzado, pegando en el palo derecho de Bravo antes de entrar. Era la guinda a un partido colosal del francés, que estuvo por todos lados y que parece que es uno de los más beneficiados por el ‘nuevo’ esquema.

La velocidad del Madrid, su mejor toque y el sacrificio de todos por el equipo estaban dejando en ridículo al Barça, que intentaba moverla sin mucha convicción, aunque mucho tenía que ver también una defensa blanca que tras las dudas del principio, ahora sí, estaba con todos los sentidos sobre el terreno de juego. Luis Enrique seguía buscando soluciones y sustituía a Luis Suárez, que fue de más a menos, para meter a Pedro. Mientras, el Madrid seguía divirtiéndose, poniendo solo el pero de que a veces dejaba demasiada descuidada la retaguardia en las jugadas de ataque. Para colmo del Barça Iniesta se lesionó y Sergi Roberto tuvo que salir por él, finiquitando así los tres cambios. ¿Y Messi? Desaparecido.

Los merengues pudieron dejar al Barça hundido con una goleada de escándalo pero fallaron en el último toque en unos minutos de muchas imprecisiones, con un Cristiano Ronaldo algo ‘fallón’ en los metros finales. Para dar contención al juego y atar el resultado Ancelotti quitó a Isco, que se llevó la ovación de la noche (complicado lo tiene el italiano para encajar ahora las piezas del puzle si quiere que sea titular cuando vuelva Bale) y metió a Illarramendi. Se iba también Benzema, que hizo uno de sus mejores partidos de blanco, y entraba Khedira. Agotaba del todo dos minutos después los cambios Ancelotti quitando a Modric y sacando a Arbeloa.

El marcador ya no se movió y el Madrid está a un punto del Barça, pero la sensación es que, hoy por hoy, los de Ancelotti están un escalón por encima de su rival y de su nivel del año pasado.