Felipe VI reivindica la integridad de los Estados y pide un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU

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El Rey Felipe VI ha reivindicado este miércoles en su estreno mundial ante la Asamblea General de la ONU el compromiso de este organismo con principios como los de la “soberanía nacional” e “integridad de los Estados”. En un discurso en el que ha pedido el voto para la candidatura de España a ingresar en el Consejo de Seguridad de la ONU en el bienio 2015-2016, ha subrayado que España ha demostrado “siempre” su “apoyo incondicional” al sistema de Naciones Unidas así como su “responsabilidad activa” con los principios que en esta Asamblea “todos” -ha dicho- reconocen. Principios que, sin mencionar el desafío soberanista catalán o el contencioso de Gibraltar, ha recordado que abarcan desde “la libertad, la justicia” y la “igualdad” hasta la “soberanía nacional, independencia y la integridad de los Estados”.

España quiere estar en el Consejo de Seguridad de la ONU “para servir más y mejor a la comunidad internacional”, ha afirmado el Rey, que ha puesto en valor la participación de 130.000 miembros de las Fuerzas Armadas españolas en operaciones de mantenimiento de la paz en los últimos 25 años o los 30.000 millones de dólares que los españoles han aportado a la cooperación al desarrollo en los últimos 14 años.

En su intervención, el monarca se ha referido al continente africano y a los pequeños estados insulares, precisamente dos de las áreas en las que más ha centrado su campaña España para conseguir un puesto no permanente en el Consejo. Al margen de la alusión a la integridad territorial, no ha habido en su discurso ninguna mención expresa a Gibraltar, cuestión que suele aparecer siempre que es el presidente del Gobierno el que habla ante la Asamblea General. Probablemente se haya debido a que uno de los rivales de España para sentarse en el Consejo es Nueva Zelanda, miembro de la Commonwealth, por lo que sacar a relucir el contencioso con Reino Unido podría restar votos a nuestro país. La batalla se dilucidará en una votación en la Asamblea General -donde cada país representa un voto- el próximo 16 de octubre. El segundo rival de España es Turquía.

Cinco de los 15 asientos del Consejo de Seguridad son permanentes. Los ocupan Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Hacerse con uno de los 10 puestos renovables sería un signo de que España ha regresado a la escena internacional tras seis años de dura crisis. El Gobierno le da tanta importancia que el presidente justificó en parte su visita del pasado junio a Guinea Ecuatorial, la primera de un jefe del Ejecutivo al país africano desde 1991, por la necesidad de ganar apoyos en el continente que más países aporta a la Asamblea General. La influencia de la Corona en América Latina se espera que propicie apoyos de esa parte del globo.

Referencias a la crisis y defensa de la Transición española

Felipe VI ha dedicado buena parte de su discurso a presentar España como una nación “renovada, pero fiel a sí misma y a sus compromisos internacionales”. Y ha descrito a la sociedad española como “un ejemplo de compromiso con la dignidad de las personas, solidaria con los más desfavorecidos”, con un “profundo sentido de la igualdad”, que “rechaza el fanatismo, la violencia y la intolerancia y ama la paz”. “Es una sociedad diversa en su cultura y sus lenguas, capaz de superar dificultades con entereza y con sentido de la responsabilidad; y que demanda integridad y ejemplaridad como valores cívicos intrínsecos a la democracia. La española es una sociedad fuerte y generosa, con empuje, de la que me siento verdaderamente orgulloso”, ha añadido.

No han faltado las referencias a las dificultades económicas como cuando ha señalado que “sin olvidar los efectos de la crisis”, la economía española se sitúa “entre las primeras del planeta y entre las más abiertas y competitivas”, antes de reafirmar el apoyo “sin fisuras” de España a un desarrollo global y sostenible “que genere empleo y proteja a las personas y a sus derechos sociales”. En este punto, ha mencionado “la pujanza del español”, que “debe asumir ampliamente su definición formal de idioma oficial en la ONU como lengua de trabajo y de plena presencia y representación”, tras lo que garantizó el compromiso de España “en defensa de la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y en todos sus ámbitos”.

El Rey también ha reivindicado la “gran obra política” que construyeron los españoles durante la Transición, cuando se dotaron de un “sistema” desde el que articularon “un Estado social y democrático de Derecho que ampara a todos los ciudadanos y a los distintos territorios de España en su diversidad política, geográfica, cultural y lingüística.

Una Europa “más unida y cohesionada”

En el tramo final de su intervención, ha lanzado un llamamiento para acabar con los conflictos del continente africano y ha expresado la solidaridad del pueblo español con las víctimas del ébola y su apoyo “a quienes hacen todo lo posible por socorrerlas, a veces a costa de su propia vida”. “Creemos en Africa y lo demostramos con hechos”, ha dicho. Poco antes, había resaltado la “voluntad e interés” de España por contribuir a la estabilidad de Oriente Medio y el mundo árabe, algunas de cuyas regiones sufren “el azote de una barbarie intolerable, una violencia criminal y atroz que amenaza a todas las sociedades del planeta”.

En relación con otras áreas del planeta, Felipe VI ha defendido una “Europa más unida y cohesionada”; se ha referido a Iberoamérica como una “hermandad” para España y ha reafirmado la apuesta de España por la resolución pacífica de conflictos con una mención al “Guernica” de Picasso. También ha instado a actuar contra los casos de violencia y maltrato que sufren mujeres, niños, ancianos abandonados, familias en la miseria o periodistas.

Ha sido la parte más comprometida con los problemas sociales del discurso: “Los conflictos armados no son las únicas amenazas a la Comunidad Internacional. El mal adopta variadas formas y sus víctimas tienen múltiples rostros: cada niño atrapado en situaciones de crisis o de violencia, cada mujer que es vejada o limitada en sus derechos simplemente por serlo; cada enfermo que fallece por falta de medicamentos o cada anciano abandonado; también cada familia sin alimento y sin esperanza por una injusta distribución de la riqueza… o cada periodista asesinado por cumplir con su deber de informar; son otras tantas interpelaciones a nuestra conciencia y a nuestro deber, otras tantas llamadas a la acción”.

El monarca, cuya agenda incluye un encuentro con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y una reunión con el presidente polaco, Bronislaw Komorowski, completa tras el almuerzo del plenario de alto nivel de la Asamblea su presencia en las Naciones Unidas y, acompañado por la reina Letizia, tanía previsto ofrecer una recepción a las delegaciones asistentes con la que cerrarán su visita a Nueva York.