En el PP se considera que las diferencias entre Rajoy y González son cada vez más irreparables

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Desde que Ignacio González la plantó cara a Mariano Rajoy en la reunión de la dirección nacional del PP que discutió el lunes pasado la futura negociación autonómica, el abismo entre ambos se ha hecho infranqueable. Eso es lo que se dice en el seno del partido gubernamental. Hasta el punto de que la confrontación se ha convertido en la comidilla política tanto en la sede de Génova como en el Grupo Parlamentario Popular del Congreso y, por supuesto, dentro del partido madrileño.

Consultadas por este diario, fuentes populares de uno y otro bando –porque ya actúan como dos bandos diferenciados, según opinión generalizada- aseguran en privado que las diferencias han llegado tan a mayores que la reconciliación entre ambos resulta imposible.

El intento de la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, de acercarles política y personalmente para superar el rencor que el presidente le guarda a González desde el Congreso de Valencia, en el que actuó contra él abiertamente -siempre de acuerdo con su valedora Esperanza Aguirre- no ha servido para nada, dicen los partidarios de Rajoy. Al final, el hecho de que González siga sin saber si será candidato a la presidencia de la Comunidad madrileña en las próximas elecciones de 2015 ha sido decisivo para que cada uno tire por su lado.

Tanto que Rajoy, según responsables de la Moncloa y del gobierno madrileño, ha adoptado la decisión de que la Comunidad de Madrid deje en manos del Gobierno central el entendimiento con el empresario Sheldon Adelson para decidir si se aceptan sus condiciones para construir Eurovegas, en especial la de permitir fumar en los casinos. En teoría, afirman las fuentes, quien se ha quedado con la negociación con Las Vegas Sands en exclusiva es Jaime García Legaz , el secretario de Estado de Comercio. Pero en realidad, añaden, la operación la controla alguien superior, pero no Cristóbal Montoro, sino alguien de la mismísima Moncloa que no descartan que sea Soraya Sáenz de Santamaría.

Para González, la decisión de apartarle de la negociación, ligada a la negativa de Génova a confirmarle como candidato para las próximas elecciones, ha colmado el vaso de su paciencia. Y por eso, aseguran distintos responsables del PP, ha decidido jugar fuerte por su cuenta, especialmente el el debate sobre el nuevo sistema de financiación autonómico que debe ponerse en marcha en marzo del año que viene.

En la última reunión del Comité Ejecutivo del PP del pasado lunes, González fue decisivo a la hora de abrir el melón del debate desde ya y no dejarlo para marzo como pretendían Rajoy y Montoro. Al presidente del Gobierno y del PP no le gustó nada que González le pusiera dos condiciones que, gracias al apoyo de otros barones, se vió obligado a aceptar. La primera, nada de negociar la financiación con Mas y CIU por debajo de la mesa y, la segunda, que se hagan balanzas fiscales de las autonomías antes de que acabe 2013 , pero “sin cocinar” por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

De la mala relación existente entre Rajoy y sus partidarios y González, los consultados destacan una evidencia: cada vez que el presidente de Madrid habla de Rajoy, La Moncloa o Génova, se refiere a “ellos”, como adversarios, no como compañeros de partido. Y González está seguro de que son “ellos” los que decidirán el candidato cuando toque, dentro de unos meses. Un candidato que cada vez descarta más que acabe siendo él.