El maquinista de Santiago: “Esa curva es inhumana, ya dije que un día nos íbamos a despistar y nos la íbamos a tragar”

“Esa curva es inhumana. Ya lo dije a seguridad, que esa curva era peligrosa. Que un día nos íbamos a despistar y nos la íbamos a tragar. Me tocó a mí”, estas fueron las palabras del maquinista del Alvia, Francisco José Garzón, que descarriló el pasado mes de julio en Santiago y que provocó la muerte de 79 personas, durante la llamada que realizó al control de Renfe instantes después del accidente. En la angustiosa conversación, difundida este jueves por el diario El País, Garzón no hace más que repetir que ya había comentado a seguridad la dificultad de la fatídica curva y el peligro de dejarla en manos de una persona y deseaba que no hubiera ningún muerto entre los pasajeros.

“No puede ser que hagan estas cosas, hombre. Somos humanos…”, decía refiriéndose a la curva de A Grandeira. El maquinista reconoció también su despiste: “Tenía que pasar a 80 km/h y pasé a 190 o una cosa así”. Durante la conversación repite una y otra vez las veces que había advertido a la compañía de la poca seguridad en esa curva y su convicción de que algún día iba a pasar algo.

Entre sollozos y dolores por las heridas sufridas en el accidente, Garzón esperaba que no hubiera ningún muerto en el accidente. “Estará en mi conciencia, pobres viajeros, no puedo, ¡no puedo ayudar a esta niña! ¡Ay Dios mío! “, se lamentaba.

Francisco José Garzón quedó en libertad con cargos el pasado 28 de julio tras declarar ante el juez instructor del caso, Luis Aláez. En su declaración, el maquinista de 52 años admitió haber cometido una imprudencia a los mandos del tren, según fuentes judiciales. Declaró que no sabía cómo se pudo olvidar de frenar a tiempo como había hecho otras veces antes de la fatídica curva. Cuando se quiso dar cuenta y activó todos los sistemas de frenado, el accidente ya era “inevitable”.

El fiscal que le interrogó, Antonio Roma, insistió durante parte del interrogatorio en intentar esclarecer por qué el maquinista no se dio cuenta de dónde estaba. “No lo sé, si lo supiera… la lacra que me va a acarrear para toda la vida es tremenda”, responde el maquinista, que al ser preguntado una segunda vez asegura que “sinceramente” no lo sabe: “No estoy tan loco para no frenar”.

Las cajas negras confirmaron que Garzón Amo estaba hablando por teléfono con personal de Renfe en el momento del accidente. Minutos antes recibió una llamada en su móvil de empresa para recibir indicaciones de qué hacer al llegar a Ferrol, destino final del Alvia que partió de Chamartín, en Madrid.

Cuando el fiscal le pregunta si frenó en algún momento, el maquinista respondió que sí pero que ya era “inevitable” y que en la curva ya vio que no la pasaba: “Antes de que se me venza el tren, ya llevo todo activado y veo que no, que no la paso”.

El magistrado dictó para el maquinista, además de la libertad con cargos, unas medidas cautelares, como la retirada de su pasaporte y la obligación de comparecer con una periodicidad semanal ante el juez.