Canonjías

España no se puede entender sin los privilegios que distinguen a los representantes políticos de sus representados y las prebendas que favorecen a los trabajadores públicos. Ahora la Asamblea de Madrid – ¡toma nísperos!, que decía Jaime Campmany – retira la subvención que venía satisfaciendo a los diputados para abaratarles el precio de los servicios de comedor. En adelante esa subvención queda reservada para los trabajadores (?) de la Asamblea. Verdaderamente, somos españoles quienes no podemos ser otra cosa.