España ha dejado de estar en la primera fila de atención de los analistas e inversores como país problema, puesto que ha tomado con bastante determinación y muy justificadamente Italia. Este hecho puede explicar la moderación de la prima de riesgo española en estos últimos días. Terminamos la semana pasada con la oprima de riesgo en los 370 puntos básicos y este jueves hemos visto niveles bastante más moderados, algo por encima de los 340 puntos básicos. La crisis política italiana podía haber contagiado a España, pero no se ha movido de nuestro vecino del Sur. Italia tiene un mosaico de opciones políticas de difícil gestión de cara a la formación de un Gobierno estable. Además, las tesis de Bruselas han sufrido un severo castigo. Bruselas se permitió la libertad de desaconsejar a los italianos que votaran a Berlusconi y pidió descaradamente el voto a favor de Monti.
Esta abierta beligerancia de las autoridades comunitarias, además de resultar muy poco correcta políticamente, parece haber sido contraproducente. La severa derrota de Mario Monti, el tecnócrata enviado por la UE y admitido en su día a regañadientes por los italianos, es todo un ejemplo de cómo en la política europea se pueden cometer graves errores cuando se violan las fronteras políticas o cuando el proceso de unidad política quiere quemar etapas demasiado deprisa. El caso es que Italia ha pasado a situarse extra muros de las políticas europeas con una intensidad que no se conocía en el país desde hace muchos años. Lejos de perjudicar a España, esta evolución de Italia puede estar favoreciendo los intereses españoles.
La posición española, lejos de deteriorarse por el contagio italiano, ha mejorado de forma sensible en las últimas semanas a pesar de que el país no ha salido de la recesión ni hemos logrado cumplir los compromisos de déficit público como nos había exigido la UE. A juicio de Bruselas, el problema español tiene arreglo y está en vías de solución, aunque la salida de la crisis pueda exigir algo más de tiempo. Estos días, la bajada de los tipos de interés a largo plazo ha sido uno de los indicadores más favorables. Desde el 5,25% del tipo a largo plazo que soportábamos en los últimos días del mes de febrero hemos pasado al 4,93% este jueves, descenso bastante significativo.
De momento nos ha permitido reducir el coste de la deuda, puesto que la emisión de Obligaciones a 10 años que se ha desarrollado esta semana ha situado el tipo de emisión en el 4,96% frente al 5,22% de hace unas semanas. El cambio en la percepción del riesgo español ha mejorado de forma considerable en los medios económicos y financieros internacionales en las últimas semanas. Es una pena que algunos factores, principalmente políticos, como es el caso de la corrupción y sus innumerables manifestaciones, esté frenando una mejoría más nítida.
Pero a pesar de tales inconvenientes, la posición financiera española es en estos momentos mucho más favorable que en cualquier momento del año pasado. El Tesoro ha emitido títulos de forma cómoda este jueves y en todos los plazos en los que ha colocado deuda lo ha hecho recortando el coste que ha tenido que pagar y logrando una muy elevada cifra de peticiones por parte de los inversores internacionales. En la deuda emitida por el sector privado, las empresas y las entidades financieras están cosechando resultados mucho más favorables que durante el año pasado, aunque lo más importante es el hecho de que se estén realizando operaciones, lo que era imposible hace unos pocos meses. El mercado financiero europeo era casi inexistente hace unos meses debido a que las entidades financieras no se prestaban dinero entre sí o, al menos, no prestaban dinero a bancos españoles.
Este clima de desconfianza se ha corregido en alguna medida y parece en trance de retornar a la normalidad. El crédito todavía no fluye de la forma deseada para garantizar el crecimiento de la economía pero este hecho se debe a que las empresas y las familias se encuentran todavía en una etapa de desapalancamiento, es decir, de reducción de las elevadas deudas que tenían contraídas cuando empezó la crisis y empezó a escasear el crédito, luego simplemente a desaparecer.

Pablo Sebastián
José Oneto
Fernando Glez. Urbaneja
José Luis Manzanares
José Javaloyes
Primo González
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Ignacio Sebastián de Erice
Fernando Fernández Román
Julián García Candau
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