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A lo largo de la jornada del sábado, la situación mejoró lentamente. Los aeropuertos del estado de Nueva York reanudaron su actividad, aunque con restricciones, y también lo hizo el principal aeropuerto de Boston, que no autorizará ningún despegue.
El gobernador de Connecticut, Dannel Malloy, vaticinó que ‘Nemo’ continuará arreciando durante “unos días” más, mientras que en dicho estado la nieve acumulada en ciudades como Hampden ha rebasado el metro de altura. En el resto de estados del noreste de Estados Unidos se han registrado niveles superiores a los 29 centímetros y que han llegado a rozar, como máximo, el metro.
En el estado de Nueva York y en toda la región de Nueva Inglaterra -compuesta por los estados Maine, New Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut- las autoridades estadounidenses han recomendado a la población que permanezcan en sus casas.
Apagones y viento
Alrededor de 460.000 personas se han quedado sin suministro eléctrico, de las cuales cerca de 310.000 viven en Massachusetts y 115.000 en Rhode Island. El gobernador de este estado, Lincoln Chafee, ha declarado a la cadena CNN que el “principal de los desafíos” para las autoridades está siendo “los numerosos apagones en combinación con los fortísimos vientos”.
El trabajo de los equipos de emergencia ha permitido que la cifra de damnificados haya descendido conforme a avanzado el sábado tras rozar la cota del millón de estadounidenses sin luz.
Las rachas de viento alcanzaron los 133 kilómetros por hora en Massachusetts, una intensidad equiparable a la de un huracán de categoría uno. En Boston y Connecticut los vientos rebasaron también la barrera de los 100 kilómetros por hora. Estas rachas provocaron numerosos problemas en el transporte urbano y en Nueva York entre 60 y 100 vehículos han sufrido daños de diversa consideración por la caída de árboles o accidentes de tráfico a causa de la nieve.
Las autoridades de los estados de Nueva York, Massachusetts, Connecticut, New Hampshire y Rhode Island declararon este viernes el estado de emergencia, aún con reminiscencias del balance dejado atrás por el huracán ‘Sandy’ hace tres meses y tras las nevadas caídas en Nueva York en diciembre que bloquearon la ciudad.
Muestra de ello ha sido el llamamiento a la calma del alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg, que ha pedido a la población que sucumba a la “compra del pánico” de carburante y ha aseverado que su suministro está garantizado.