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La mortalidad materna global en todas las cesáreas es aproximadamente seis veces mayor que en el parto vaginal, en el caso de la cesárea electiva es tres veces mayor la posibilidad de muerte materna que en el parto vaginal. La cesárea es una cirugía mayor y por ello, los profesionales que la realizan, deberían plantearse su utilización tan aleatoria, teniendo en cuenta el incremento de mortalidad asociada.
Otros de los posibles riesgos tras una cesárea serían: Aumento de las infecciones y hemorragias que en ocasiones fuerzan a acciones terapéuticas más agresivas como las histerectomías; desgarros uterinos, lesión de vasos uterinos, atonías uterinas; necesidad de transfusiones sanguíneas, con los riesgos que conllevan; posibilidad de daño en los órganos vecinos; un postoperatorio mucho más molesto y prolongado; interrupción del vínculo materno en el primer momento tras el parto, mayor dificultad para establecerlo posteriormente; dificultad y más tasa de abandono de la lactancia materna, que se ha demostrado como la mejor forma de alimentar al bebé, defendiendo la OMS la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida del neonato; y mayor incidencia de depresión posparto en las mujeres que no experimentan trabajo de parto.
Respecto al neonato, aumento del riesgo de padecer Síndrome de Distréss respiratorio, es decir, dificultad para respirar que puede necesitar ingreso en unidades especiales de Neonatología y pueden darse cortes accidentales del bebé durante la intervención quirúrgica.
La bibliografía científica muestra otra serie de complicaciones a largo plazo, como son una mayor incidencia de embarazos extrauterinos, problemas de infertilidad, roturas uterinas en embarazos futuros, entre otros.
Indudablemente, los avances médicos permiten realizar cesáreas cuando el caso así lo requiere, ayudando en circunstancias de salud muy concretas a disminuir el riesgo de patologías graves para la madre y el recién nacido/a, e incluso en ocasiones la muerte de alguno de ellos. Sin embargo, no debe olvidarse que es una herramienta más a utilizar cuando los beneficios superan con creces los riesgos que conlleva.
Desde este colectivo pretendemos dar a conocer a nuestra sociedad que la cesárea es un medio útil cuando es necesaria, pero un riesgo añadido para la mujer y para el bebé cuando no está indicada.
La Comisión bioética de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) defiende que la cesárea en nuestros tiempos, con una indicación correcta, ha sido un factor de primer orden en la protección de la salud materno-fetal y que la maternidad técnica que nos invade tiende a sobrestimar las ventajas de la cesárea frente al parto espontáneo por la rapidez y comodidad e infravalorar los inconvenientes materno-fetales.
Las matronas y otros muchos profesionales consideran que los sanitarios son un apoyo, pero que los verdaderos protagonistas del parto son la mujer, su pareja y su bebé.
Además, en una sociedad que lucha porque la igualdad de género y el pluralismo sean los pilares sobre los que se eduquen nuestras hijas y nuestros hijos, queremos defender el excelente papel profesional que realizan nuestros compañeros masculinos en los diferentes ámbitos de atención sociosanitaria, incluida la atención ginecológica y obstétrica.