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Por otro lado, Helga de Alvear tiene la voluntad de donar al museo una obra de arte que pertenece a su colección particular. El convenio se producirá, previsiblemente, en los próximos días. Desde que tomó posesión en enero del 2008, Borja-Villel ha defendido el desarrollo del museo en red “que no gira tanto en la posesión, sino en compartir conocimientos y relatos”. Se basa, aclaró, en la idea contraria a la estructura social y económica en la que vivimos, con consecuencias desastrosas. Las colecciones no deben basarse en la acumulación de tesoros, dijo.
“Los grandes museos acaban mostrando un máximo del 15 por ciento de sus fondos. En ocasiones compran obras para llevarlas a los almacenes porque no hay espacio”. Los museos son instituciones vivas y no pueden entrar en dinámicas autodestructivas, “que es lo que ha ocurrido”, consideró. Por ello, plantea una comunidad de colecciones privadas y publicas que, igual que se trabaja en internet, “estén en la nube, sean compartidas y que cada uno, según su propia idiosincrasia, necesidades o el trabajo que está haciendo, genere una serie de relatos y se compartan”.
Al igual que Helga de Alvear o Patricia Phelps de Cisneros, otros patronos fundadores de la Fundación aportarán sus colecciones a esta “nube”, en la que Latinoamérica tendrá un protagonismo muy especial. De su labor los últimos cinco años, Borja-Villel destacó la reorganización de la colección, de la que ya se han abierto tres tramos de un total de cinco. “Para este año tenemos previsto los años 80-90, la época de la transvanguardia italiana, del neoexpresionismo alemán. Es un tiempo en el que se pasa de una visión todavía mítica del artista, en los 80, a una época global donde las identidades ya empiezan a ser en relación con otro”, señaló y destacó que estos años son importantes porque coinciden con la fundación del museo.
Otra de sus intenciones es incrementar las muestras del programa de arte joven, así como las exposiciones fuera de España, gracias a las cuales un gran número de visitantes han podido contemplar exposiciones producidas por el Reina Sofía. En su lista de objetivos figura también hacer el museo lo más asequible posible en cuanto a los horarios: “Los museos no pueden ser solo para los turistas. El publico que trabaja en la ciudad tiene otros horarios y es muy importante que los museos se adapten en todos los niveles a la época”.
Pocos días antes de la inauguración de ARCO, el aumento del IVA cultural al 21 por ciento es uno de los temas que más preocupan a los galeristas. Manuel Borja Villel reconoce que a ellos también les afecta en cuanto a los precios de catálogos o transportes, entre otros. La subida del impuesto, según Borja-Villel, “no ayuda al sector. Es un sobrecoste en un momento bastante complicado”. Con la crisis ha habido en España una retracción, la gente ha dejado de comprar “y no hay que olvidar que el coleccionismo español siempre ha sido muy frágil. Después de ARCO habrá que sentarse y ver que va a pasar”.
El Museo Reina Sofía, como es habitual, tiene previsto comprar en la feria. “Vamos a hacer un esfuerzo importante en ARCO, aunque nuestro presupuesto es un poco menor”, anunció. Para el director del Museo Reina Sofía “no existe estética sin ética” y en momentos de crisis, en su opinión, “tenemos la obligación de darnos cuenta que la cultura es un servicio público. No nos podemos quedar parados, en el lamento. Hay que plantear alternativas y esa es nuestra función”.
Patrimonio Nacional con el nombre “Reina Sofía”… Ahora también con una Fundación, que en España han demostrado lo que han demostrado ser, negocios chanchullo sin tributar. Es bochornoso que el Guernica entrara allí, sigue siendo bochornoso que no se llame Museo del Prado Dos, y ahora, de remate, se convierte todo eso en patrimonio de una mujer que vive en Londres hace más de veinte años. Veremos cómo sacan patrimonio de España que no le será devuelto. Náuseas.