Rajoy no tiene escapatoria y cada minuto que pasa se amplía y se complica el escándalo de Bárcenas y Gürtel en todos y cada uno de sus frentes. Ayer el juez Ruz que investiga todo esto solicitó al ministro de Hacienda, Cristóbal, Montoro -el que se volvió a pavonear desafiante en el Senado- información sobre la posible regulación en la amnistía fiscal de grandes cantidades de dinero oculto por los principales encartados del caso Gürtel, que podrían ascender a 23 personas, Bárcenas incluido. Lo que constituiría el colmo de la burla de semejante amnistía, que además ha sido un fracaso para la recaudación del Estado (solo 1.200 millones del total de 40.000 aflorados).
Al mismo tiempo, aparecían nuevas cuentas secretas de este Luis Bárcenas, que parece tener el don de la ubicuidad, y que a la vista de lo que va saliendo ha mentido y se ha mofado de todos. De Rajoy, el PP, la Audiencia Nacional, Hacienda y de los medios de comunicación, donde miente y desmiente con un descaro que da fe de su desparpajo y capacidad de hacer daño en el PP, donde ya ha soltado una “bomba atómica” en forma de documentos sobre la contabilidad oculta de este partido publicada por “El País”.
Un PP donde se teme que Bárcenas tenga otro obús de mayor tamaño que acabaría por dinamitar lo que va quedando de este partido, que parece empeñado en negar todas las evidencias y que se ha acomodado en el templo sagrado de la mentira. En el que Luis Bárcenas se presenta como un ciego Sansón dispuesto a derribar la columnas del templo con todos los “filisteos” del PP dentro, y como suma venganza, aunque él acabe en la cárcel y perdiendo una parte (seguramente no toda) de la enorme fortuna acumulada a la sombra del Partido Popular. Ya se lo dijo su gran amigo Angel Sanchís a Palop en las grabaciones del caso Naseiro: no seas tonto quédate una parte del dinero oculto del PP.
Rajoy lo tiene muy mal. Ha reculado tanto ante Bárcenas que ahora no lo puede explicar. El pasado sábado dijo: “conocimos la existencia de 22 millones de euros en una cuenta particular de un banco suizo”. ¿Una cuenta particular? Rajoy la citó como si hablara de la cuenta de un extraterrestre desconocido para él, que no era otro que el innombrable Luis Bárcenas. El que ahora se aparece a Rajoy y al PP en Madrid y Berlín (por no aceptar las preguntas de la prensa en España), en el Ministerio de Hacienda, en la Audiencia Nacional y en la Fiscalía Anticorrupción donde está citado hoy a declarar en medio de un tumulto mediático, de un galimatías de cuentas millonarias en Suiza, Panamá y Madrid, y de las cuentas secretas del PP, con ingresos irregulares y pagos en sobresueldos a dirigentes de este partido según lo denunció “El Mundo” y luego acreditó “El País” reproduciendo copias de toda esa contabilidad y de esas prácticas que Cospedal dijo que ella había eliminado en 2009, aunque luego dijo que nunca existió, y que los expertos caligráficos afirman ser de puño y letra de Bárcenas.
Y preguntamos al presidente Mariano Rajoy: ¿acaso no era usted vicesecretario general, secretario general y luego presidente del PP cuando Bárcenas era el gerente y luego el tesorero, nombrado por usted, y senador del PP por Cantabria? Entonces, señor Rajoy ¿le suena a usted el nombre de Bárcenas, como el dueño de una cuenta multimillonaria en Suiza y gran responsable de las cuentas del PP que usted presidía? Entonces, ¿a cuento de qué viene tanto disimulo?
Ya sabemos que Rubalcaba es muy malo, pero Bárcenas era y es de la directa responsabilidad política e incumbencia de Rajoy. Y de nada le sirve enviar a esos pobres portavoces del PP a criticar a Rubalcaba, o amenazar a la prensa -que empiecen querellándose contra “El Mundo” que fue el primero en abrir el fuego graneado- , cuando cada minuto que pasa crece como una inmensa bola de nieve la presunta trama de la financiación ilegal del PP bajo los mandatos de Aznar y Rajoy, de la que dan fe, con su presencia en el PP y el Gobierno, J. Sepúlveda y Ana Mato, ambos “regalados” por Gürtel.
Los españoles están indignados con semejante espectáculo, la UE asustada con esta crisis en la presidencia del Gobierno de España, y los mercados van y vienen a la espera de concreciones, mientras en el PP siguen sin entender la diferencia esencial que existe entre la responsabilidad política de la corrupción y la acción judicial y el principio de la presunción de inocencia. No lo entienden ni les conviene entenderlo, porque el precio es muy alto y alcanza al mismísimo Rajoy, aunque solo lo fuera por su condición de gran jefe de Bárcenas en la presidencia del PP. El mismo que tenía en Suiza una cuenta particular de 22 millones de euros, y otras más en ese país, en España y en Panamá.