Nº 1136 -  23 / V / 2013 
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Marcello

OPINIÓN

España, un circo de tres pistas

Marcello
 

Asistí una vez en Nueva Delhi (India) y en la compañía del gran y magnífico fotógrafo César Lucas a un espectáculo de circo en el que solo actuaba un elefante que se hacía el borracho y un par de patinadoras que daban vueltas en una placa de mármol. Y eso era todo, o casi todo hasta que entendimos que los espectadores de tal circo lo que compraban no era una entrada para ver el espectáculo sino el derecho a poder dormir toda la noche bajo la carpa en ese gélido ‘viejo Delhi’, en cuyas calles dormían a la luz de la luna miles y miles de personas, muchas de ellas enfermas.

Ahora, en España, los ciudadanos de bien asisten despavoridos y ateridos de frio y de desesperación al impresionante espectáculo de la política española, que se desarrolla en un circo de tres pistas: la pista de la corrupción de los partidos; la de la corrupción de la Corona; y la de la corrupción de los independentistas catalanes (los que ahora le están diciendo a Cospedal que debió callarse cuando aparecieron los casos de los Pujol y de Duran i Lleida).

Y para que nadie se quede fuera del espectáculo ahí está el gran presentador de la velada invitando a niños y mayores, a los novios y parados, a civiles y militares a cobijarse bajo la triple carpa del mayor espectáculo del mundo, o al menos uno de los más grandes de Europa, al “pasen y vean” la corrupción mas sofisticada y más completa de la Europa mediterránea.

Pasen y admiren a ¡un yerno del Rey! al ¡”duque empalmado” de Urdangarin y a su esposa la infanta Cristina, deambulando sobre el alambre del caso Noos/Aizoon! Y a la princesa Corinna (que ya está de nuevo en Madrid) bailando con una sombrilla china sobre el lomo de un elefante de Botswana, primo hermano de aquel otro que abatió el Rey de un certero disparo en la frente, y poco antes de caerse y de romperse la cadera en aquel safari a lo Mogambo.

Pasen a la pista catalana y admiren la precisión de esa ‘troupe’ de ¡los Pujol! También conocidos como “¡los pitufos millonarios!”, haciendo sus ‘castellets’ y sus cabriolas en el trampolín. Y vean al presidente del Palau, el tal Millet, interpretando el violinista en el tejado gracias a la generosidad de Ferrovial, y a Duran i Lleida dando cursos de formación profesional, y a los amigos Prenafeta, Alavedra, De la Rosa, Pallerols, la gran caterva social catalana de la alta política y de la corrupción cantando el himno de la Diada, el “¡España nos roba!”, lo que dejaron sin robar a los catalanes los políticos y amigos del nacionalismo independentista, y algún otro del PSC, empezando por el alcalde de Sabadell. Eso sí, todos ellos, como los de la Casa Real y los que siguen por detrás “presuntos”, no vaya a ser que nos podamos equivocar.

Y en la pista central de la política nacional pasen y vean a Pepiño Blanco en capilla y al director de la Fundación Ideas el tal Mulas, disfrazado de Amy Martin y con su perfecta imitación de la ‘Mula Francis’, aquella magnifica mula de nuestra infancia que hablaba hasta por los codos y con gran precisión científica e intelectual.

Y bueno, y qué le vamos a contar de los trapecistas voladores del PP. Desde Matas a Camps, pasando por Fabra o por Baltar, y por sobre todo Bárcenas, que es el gran mago prestidigitador que ha elaborado una lista de los presuntos cobros en dinero negro de los que son o han sido los primeros dirigentes del PP y los miembros destacados de los pasados gobiernos de Aznar. ¡Qué espectáculo!, Cascos por aquí, Arenas por allá, Rajoy por doquier, Cospedal en 2008, Acebes y Rato, y Trillo y Mayor, todos presuntos, todos sin red, pendientes de los cruces en el aire, de no chocar entre ellos y no caer al vacío y con todas las de la ley.

El circo España es impresionante y mucho nos tememos que su espectáculo, en permanente renovación, no hizo nada más que comenzar. Aunque el final de la velada mucho tememos que será el publico ciudadano, e indignado el que lo va a protagonizar con un desfile excepcional por las calles y plaza de la capital.

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