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El presidente de EEUU ha apelado constantemente a la unidad: “Ahora, más que nunca, tenemos que avanzar juntos, como un pueblo y una nación”. Y ha hecho llamamientos como “compatriotas, estamos hechos para este momento, y lo aprovecharemos, siempre que lo aprovechemos juntos”.
A lo largo de todo su discurso, Obama ha ido repitiendo al inicio de cada párrafo la frase “We the People” –“Nosotros, el pueblo”- la primera de la Constitución estadounidense. “Nosotros, el pueblo, entendemos que nuestro país no puede prosperar cuando una minoría cada vez menor tiene éxito y una mayoría cada vez más amplia apenas puede avanzar”, ha dicho y ha mencionado la lucha por los derechos civiles -“Nosotros, el pueblo, declaramos hoy que la más evidentes de las verdades, que todos somos iguales, todavía nos guía”- y por la igualdad de los homosexuales: “Nuestro viaje no ha terminado hasta que nuestros hermanos y hermanas homosexuales sean tratados como cualquier otro ciudadano bajo la ley”.
En realidad, el presidente de Estados Unidos ha hecho guiños a todas las minorías: negros, hispanos, homosexuales y mujeres, que son precisamente los grupos en los que reside su principal granero de votos. También ha tenido un recuerdo para los inmigrantes: “Nuestro viaje no estará completo hasta encontrar una mejor manera de dar la bienvenida a los inmigrantes”. E incluso para el cambio climático, al considerar que no responder a su “amenaza” sería una “traición a nuestros hijos y las generaciones futuras”: “Como pueblo todavía creemos que nuestras obligaciones como estadounidenses no son sólo hacia nosotros mismos, sino con la posteridad”.
Barack Obama se ha comprometido a ser el presidente de todos: “El juramento que hago hoy, como tantos otros antes de mí, es un juramento ante Dios y ante nuestro país, no ante mi partido ni una facción de éste” y ha asegurado que defenderá “la democracia de África a Asia, de América a Oriente Medio”. Además, ha prometido “coraje” para intentar resolver “pacíficamente” las diferencias con otros países, al subrayar que el compromiso es más efectivo en las relaciones internacionales que “las sospechas y el miedo”.
Principales retos del segundo mandato
Muchos de los mensajes que ha lanzado el presidente en su discurso han sido interpretados con una invitación a los republicanos para que colaboren en la gobernabilidad del país. Y es que Obama revalidó la presidencia frente a Mitt Romney en noviembre pero no controla el Capitolio: los demócratas tienen mayoría en el Senado, mientras que la Cámara de Representantes está en manos de los republicanos. Y con ese escenario, el segundo mandato del inquilino de la Casa Blanca se presenta cargado de importantes desafíos que incluyen un mayor control de las armas, seguir impulsando la recuperación económica, culminar la retirada de Afganistán en 2014 y una reforma migratoria. De momento, lo más urgente es resolver la amenaza del ‘precipicio fiscal’ que no se ha conjurado pese al acuerdo logrado con los republicanos el pasado 1 de enero.
Ese día se consiguió un aplazamiento del problema pero no una solución definitiva. Tras intensas negociaciones, Obama logró su objetivo de frenar la subida de impuestos prevista para este año, aunque sobre la mesa queda el recorte del gasto público y la posibilidad de elevar el límite de endeudamiento público, fijado en 16,4 billones de dólares, objetivo que debería lograrse antes del próximo 1 de marzo. Y los republicanos han aprovechado este lunes para hacerle al presidente un envenenado regalo de investidura. Sus líderes en la Cámara de Representantes han convocado una votación plenaria para el próximo miércoles en la que pretenden tramitar una iniciativa que aplazaría hasta el 19 de mayo el debate sobre el techo de endeudamiento del Estado. El proyecto de ley no especifica cifra alguna para el límite de gasto. Deja claro, eso sí, que aspira a “garantizar el completo y oportuno pago de las obligaciones del Gobierno de los Estados Unidos hasta el 19 de mayo de 2013″. El Partido Republicano está presionando al Partido Demócrata para que mantenga la legislación actualmente vigente que impide al Estado endeudarse por encima de los 16,4 billones de dólares (12,3 billones de euros), cifra que se alcanzará previsiblemente en febrero.
Después del abismo fiscal, la inestabilidad en la zona euro es el principal peligro para Estados Unidos, cuyos bancos y mercados están igual de pendientes del Eurogrupo que la Casa Blanca. Obama ya ha aprendido que su presión poco puede hacer por los europeos, que desoyeron la mayoría de sus consejos y los del secretario del Tesoro, Tim Geithner, invitado a varias reuniones europeas. El presidente aun así seguirá apoyando que el recorte del gasto público se haga más despacio, acompañándolo de una apuesta más decidida por el crecimiento.
Una de las losas más pesadas del primer mandato de Obama ha sido el ritmo demasiado lento de creación de empleo, con la tasa de paro situada durante 43 meses consecutivos por encima del 8%. Aunque Estados Unidos cerró 2012 con la cifra más baja de la legislatura, el 7,8% -tras llegar a alcanzar el 10% en octubre de 2008-, no se están cumpliendo las expectativas. El crecimiento, situado en el tercer trimestre en el 3%, es insuficiente para tirar del carro del empleo.
El control de las armas de fuego es otro de los compromisos de Obama para la nueva etapa, tra la matanza de Newtown del pasado mes de diciembre, en la que 20 niños y seis adultos murieron en un tiroteo. El presidente ha presentado un plan que incluye 23 medidas, repartidas en cuatro categorías: evitar que las armas lleguen a manos inadecuadas, prohibir la venta de las armas de asalto, aumentar la seguridad en las escuelas y mejorar los servicios de seguridad mental. Sin embargo, los republicanos creen que la iniciativa tiene pocas posibilidades de salir adelante en el Congreso y argumentan en contra de estas normas que no hubieran evitado la masacre.
Obama tiene pendiente asimismo la reforma migratoria, que permitiría regularizar la situación a 11 millones de inmigrantes ilegales. La intransigencia republicana en esta materia fue clave para la victoria del líder demócrata, que contó con un 70% del voto latino. La Casa Blanca ya trabaja en una nueva propuesta y asegura que ahora espera un acuerdo legislativo en el Congreso para junio. La ventaja que tiene Obama esta vez es la buena disposición de los republicanos, encabezados por Marco Rubio, el cubano-americano con aspiraciones presidenciales y cuyo partido no quiere repetir el fiasco de 2012. Mitt Romney sólo consiguió el 27% de los votos del electorado hispano, la minoría que más deprisa crece del país.
Y este mandato debe ser el de la puesta en marcha de la reforma sanitaria, la medida más ambiciosa de Obama y símbolo de su primer mandato. A partir de enero de 2014, la reforma garantizará seguro médico a 30 millones de estadounidenses, aunque la mayoría republicana en el Congreso intentará contener la cobertura a los más pobres.
Fuera de las fronteras de Estados Unidos, Obama tiene suficientes problemas para llenar su agenda: el conflicto en Siria, el desafío nuclear de Irán, la inestabilidad en Oriente Próximo en general y el avance yihadista en África. Pero el asunto más serio es poner fin a la guerra de Afganistán. A finales del 2014 debe cerrar la retirada de la fuerza internacional. En ese momento, a Obama le quedarán aún dos años de mandato, dos años que pueden estar marcados por lo que suceda en el Afganistán posbélico. Si el país consigue mantener la seguridad y evitar la vuelta de Al Qaeda y los talibanes, el presidente se apuntará una victoria. Si no es así, tendrá que escuchar cómo le demandan explicaciones y que rinda cuentas.
Va, lo dice y se queda tan ancho!