Obama da un golpe de timón al Pentágono y a la CIA

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha confirmado al exsenador republicano Chuck Hagel como su candidato para liderar el Departamento de Defensa y a John Brennan, actual asesor de Contraterrorismo del mandatario, como su opción para dirigir la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Obama ha comparecido junto a ambos candidatos en la Casa Blanca y ha defendido que ambos representan las mejores opciones para los puestos para los que han sido elegidos. El Congreso debe aún refrendar ambos nombramientos y, en los dos casos, se prevén debates intensos. De hecho, Obama ha aprovechado su comparecencia para instar al Senado a que confirme “rápidamente” a Hagel y Brennan, ya que, “cuando se trata de seguridad nacional”, la transición debe agilizarse.

El presidente ha destacado de Hagel que es “el líder que las tropas merecen” y, a ojos de las Fuerzas Armadas, un “campeón”. “Chuck sabe que la guerra no es algo abstracto”, ha subrayado Obama, quien ha recordado la etapa del futuro secretario de Defensa como militar desplegado en Vietnam.

Hagel ha pronunciado un breve discurso para agradecer a Obama la confianza depositada en él y se ha comprometido a trabajar para “hacer más fuerte” a Estados Unidos, así como para fomentar la democracia y la libertad a nivel mundial. Ha prometido, además, dar su “consejo sincero” al presidente.

Con Hagel, Obama vuelve a confiar en una figura procedente del Partido Republicano para liderar el Pentágono, al igual que hizo en 2008, cuando decidió mantener al último secretario de Defensa con George W. Bush, Robert Gates, como responsable político de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Hagel, antiguo senador por Nebraska y veterano de Vietnam, se enfrentará a un duro escrutinio en la Cámara Alta a raíz de su ambigua postura sobre el apoyo estadounidense a Israel y por recientes comentarios sobre las sanciones a Irán por su programa nuclear. Entre sus actuaciones polémicas también figura su oposición a la guerra de Irak, lo que le valió la antipatía de numerosos compañeros del Partido Republicano.

Algunos de los partidarios de Israel en Estados Unidos sostienen que el exsenador se ha opuesto en varias ocasiones a los intereses de Israel, que ha votado varias veces en contra de las sanciones estadounidenses contra Irán y que ha efectuado comentarios despectivos sobre lo que ha llamado el “lobby judío” de Washington.

El posible secretario de Defensa, que sustituiría en el cargo a Leon Panetta, también ha sido criticado fervientemente por los grupos de defensa de los derechos de los homosexuales por sus declaraciones en las que cuestionaba que “una persona abierta y agresivamente gay” pudiera desempeñar de forma adecuada el cargo de embajador estadounidense. Hagel presentó el mes pasado sus disculpas por sus “insensibles” palabras pronunciadas en 1998.

Cambios en la CIA

Obama ha asegurado, al referirse a Brennan, que la CIA pasará a contar en la dirección con “uno de los profesionales de más talento y más respetados” dentro de los servicios de Inteligencia norteamericanos.

En su turno, el actual asesor de Contraterrorismo ha aclarado que, pese a entrar en el Gobierno, no se considera “ni un republicano ni un demócrata”. Su “misión”, según ha dicho, será “asegurarse de que la CIA tiene las herramientas que necesita para mantener a salvo el país”.

Para liderar la CIA, Obama ha recurrido a un hombre de su confianza que ha ejercido como asesor en materia antiterrorista desde el inicio de su primer mandato. Antes de ese cargo, Brennan había trabajado durante 25 años en la CIA. Además, fue director del Centro Nacional Contraterrorista durante una breve etapa en la administración del republicano George W. Bush.

Tras la dimisión de su anterior director, el general retirado David Petraeus, por una relación extramatrimonial, la CIA ha estado liderada en los últimos meses por Mike Morell.

Según el diario ‘USA Today’, Obama barajó nombrar a Brennan como director de la CIA tras ganar las elecciones presidenciales de noviembre de 2008 pero fue el propio Brennan quien pidió no ser nominado por las críticas recibidas por su vinculación con las técnicas de tortura empleadas por la CIA durante el mandato del anterior mandatario, George W. Bush.

Brennan siempre ha negado tener conocimiento del uso de técnicas de torturas en interrogatorio como el ‘waterboarding’ (asfixia simulada) y ha denunciado estas prácticas.