Nº 1162 -  18 / VI / 2013 
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Universo infinito

Carta abierta a Mariano Rajoy, presidente del Gobierno

Ramón Tamames
 

El final de cada año siempre es buen momento para hacer un cierto balance de la actividad del ejercicio a punto de terminar. Al objeto de apreciar lo que de bueno se haya podido hacer, los errores en que se incurrió, y lo mucho que dejamos pendiente de llevar a cabo, tanto por agobios, o más que nada por indecisiones.

Pero no solamente debemos hacer nuestro balance propio, sino también fijarnos en el entorno en que vivimos. Y en ese sentido, hoy publico la carta que escribí al Presidente del Gobierno el pasado 24 de diciembre, el Día de la Nochebuena, con una serie de observaciones sobre el difícil año del 2012; y algunas previsiones, e incluso recomendaciones, para el 2013. El texto, íntegro sin ninguna modificación, y sólo con una nota a pie de página que no iba en la misiva al Presidente, es el que figura a continuación:

Sr. Don Mariano Rajoy
Presidente del Gobierno
Palacio de La Moncloa
MADRID

Querido Presidente y muy apreciado Mariano:

Aunque estarás recibiendo toda suerte de felicitaciones por la Navidad y el Año Nuevo, no quiero que falte la mía, tras doce meses muy complicados. Creo que no me equivoqué -era fácil acertar-, cuando te dediqué a ti y tus colaboradores económicos mi libro “España: un proyecto de país” (que apareció en febrero y presentó Luis de Guindos), cuando te deseaba lo mejor para “la difícil travesía por las procelosas aguas de la crisis”.

Globalmente, habéis hecho lo que tenía que hacerse, después de años de desconcierto, improvisaciones y errores de todas clases. Aunque os habéis quedado cortos en la reforma de las Administraciones Públicas, por su plétora de nóminas innecesarias para actividades y servicios ineficientes y muchos de ellos prescindibles. Como también se echa de menos los ajustes en la estructura municipal y provincial, de los que tanto se ha hablado, y respecto de los cuales tenéis cautelas excesivas. El Estado español, si me lo permites, sigue siendo “un armatoste”, que el DRAE define como “objeto grande y de poca utilidad”. Y estoy en la seguridad de que los tres años que os quedan de mandato, podréis avanzar, pero los impulsos iniciales no han sido suficientes y tendréis que recuperar mucho tiempo perdido.

Más en lo macroeconómico, yo creo que finalmente, tendrás que decidirte por el rescate a efectos de deuda pública. Lo cual no es ningún estigma político, pues las reformas que ha hecho Draghi en el BCE, en gran parte están pensadas para España. Y si consigues la aceptación previa -tu sabes mejor que nadie de quién-, para con los ajustes complementarios ir a captar esos recursos, no sólo podría bajar la prima de riesgo, incluso por debajo de 200, sino que además, al renovar deuda a sus vencimientos con tipos mucho más bajos, la disminución del coste de su servicio en un solo año podría ser de miles de millones de euros. Y además, al hacerse menos duro el overcrowding, podrían fluir a España gran volumen de capital, no sólo para las grandes empresas, sino también para pymes y familias.

Por otro lado, estimo que vuestra política de comunicación, no es buena. No haría falta recordártelo, pero sigue siendo un clásico lo que hacía Roosevelt, en sus charlas de los sábados (al lado del fuego, fire place), cuando explicaba, minuciosamente y de manera inteligible, su New Deal. La gente decía: “no sabemos si se resolverán nuestros problemas, pero lo que está claro es que el Presidente nos los explica en toda su complejidad, y hace lo que puede”. Si tú organizaras una mejor información directa, comprensible al amor del hogar -o en las pantallas televisivas, hoy- seguro que tendría mucho efecto, y eso hace falta.

Por otro lado, públicamente os he criticado -y te he escrito algunas cartas, que ya al final me responde el Sr. Moragas- poniendo de relieve que ni el 21 de diciembre de 2011, ni después, habéis hecho un verdadero diagnóstico global de la situación; y mucho menos habéis formulado una estrategia a largo plazo. Y eso no deja de ser una grave insuficiencia del Gobierno que presides, que tendría que hacer por lo menos un informe general en cada semestre. Ya lo de no hacer el debate del estado de la Nación, fue bastante decepcionante.

Un grupo de economistas que nos autodenominamos Pentateuco -porque inicialmente éramos cinco, como los primeros libros de la Biblia-, tendríamos sumo interés en tener contigo y la parte del equipo económico que tú quieras, una sesión -que podría ser un almuerzo o cena en algún lugar tranquilo, para lo cual ofrezco mi casa, que es la tuya- en la que podríamos hablar de muchas cosas, que percibimos, y que podríamos transmitirte. A veces, un grupo así podría subrayarte cuestiones, y plantearte ideas que no se generan con tanta frecuencia. De esto también hemos dicho algo, hace un tiempo, a Luis de Guindos, pero hasta el momento no nos ha convocado.

Por último, si me lo permites, una referencia a Cataluña: la primera de nuestras regiones en tantos aspectos, como cultura, emprendedores, desarrollo tecnológico, etc. Que ahora pasa por sus peores horas, lo cual no es nada nuevo, pues en el Principado siempre ha habido quienes querían marcharse. Esos quienes, lo están intentando desde hace 600 años, pues el compromiso de Caspe (1412) -que fue una muestra de civismo político-, ya les pareció a sus antecesores que era una iniquitat. Creo sinceramente que la declaración del Gobierno y sus actos estarán en la línea de lo que marca la Constitución, en sus artículos 1.2., 2, 155, y 161.2., 166 a 169, etc.* Y si se hacen las cosas bien, todo quedaría en un nuevo Plan Ibarreche, sin posibilidad alguna. En ese sentido, tu actitud flemática hasta ahora, ha sido buena, pero todo tiene su tempo, y tendrás que pronunciarte con serenidad y claridad.

Espero me disculpes los contenidos de esta carta, pero creo que el segundo año de tu Gobierno va a ser decisivo. Por los retos políticos, económicos y sociales. Y en esa dirección, sabes que puedes contar a tope con la inmensa mayoría, entre los que me incluyo, con los párrafos anteriores que me han salido directamente del cerebro y también del corazón.

Feliz Navidad y un cordial abrazo de

RAMÓN TAMAMES
*Los artículos mencionados, para quien no tenga la Constitución a mano, contienen las siguientes precisiones:
 Art. 1.2. “La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado”. En otras palabras, nada puede decidirse sobre Cataluña si no se consulta a todo el pueblo español en un referéndum nacional.
 Art. 2. “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española…”. Lo cual quiere decir que no existe autodeterminación ni posibilidad de secesión, si no es reformando previamente la Constitución para prever esa posibilidad; que no se incluyó en el gran pacto constitucional de 1978, que Cataluña aprobó en referéndum, como las demás regiones españolas, por abrumadora mayoría.
 Art. 155. Se refiere a lo que en la jerga constitucional se denomina “intervención federal”. Esto es, la posibilidad de que “si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan… el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma… podrá adoptar las medidas necesarias…”. Dicho de otra forma, cabría suspender los acuerdos que pudiere adoptar la Comunidad de Cataluña en la deriva separatista de CiU y ERC. Y en caso de desacato manifiesto, el propio Presidente de la Generalidad podría ser suspendido en sus funciones.
 Art. 161.2. “El Gobierno podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por las CC.AA. La impugnación producirá la suspensión de la disposición o resolución recurrida, pero el Tribunal, en su caso, deberá ratificarla o levantarla en un plazo no superior a cinco meses”. Podría ser un paso previo al artículo 155, para “cargarse de razón” en la intervención federal.
 Art. 166 a 169. Son los artículos que rigen la reforma de la Constitución, que para el caso que nos ocupa, exigiría dos tercios de mayoría en las Cámaras de las Cortes Generales, en una primera fase; seguida de la disolución de las Cámaras, nueva mayoría de dos tercios en el gobierno proponente y referéndum nacional. Todo lo cual hace técnicamente imposible cualquier propósito de reforma si no están de acuerdo los dos partidos mayoritarios, que en el tema que nos ocupa están en contra de cualquier idea de secesión.

Como podrá apreciarse, mi carta al presidente, está escrita, como no podía ser otra cosa, con el máximo respeto, porque el Sr. Rajoy, cosa que a veces se olvida por parte de la opinión pública, es presidente del Gobierno de todos los españoles; para bien y para mal, y al margen de cualquier partidismo. Pero el referido respeto, no es óbice para hacer críticas y plantear posibilidades alternativas de acción.

Y como en una carta no puede incluirse todo, estoy meditando sobre si la semana próxima, con ocasión del nuevo año y de la fiesta de los Reyes Magos, sería conveniente completar las letras ya envidadas a La Moncloa que aquí se han transcrito. Ya veremos, porque la vida es bastante complicada, y no obstante la crisis, hay mucho trabajo, cuando realmente se tienen proyectos propios…

Y como este es el primer artículo de la sección “Universo infinito” que regento en el periódico que edita nuestro viejo y querido amigo Pablo Sebastián, a él y a todo su equipo en Republica.com, les deseo lo mejor para el 2013; extendiendo esos votos a todos los lectores. A cuya disposición quedo, como siempre, en castecien@bitmailer.net

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