La broma del Calendario Maya, que supuestamente termina el 21 de diciembre de 2012, me está recordando aquel famoso poema de Cavafis
¿Qué es toda esta agitación en la plaza, por qué se reúne la gente?
Es que se dice que hoy llegarán los bárbaros
Etc. etc…
¿Por qué este desasosiego de pronto, confusión
¿Por qué se vacían las calles y plazas?
Porque cayó la noche y los bárbaros no llegaron
Gente de la frontera dice que ya no quedan bárbaros
¿Qué vamos a hacer ahora sin los bárbaros?
Eran una solución, después de todo.
El milenarismo, según el clásico ensayo de Khon, es una componente mental tan común, incluso en gentes sensatas, como el jugar a la Lotería de Navidad. España es el país que más gasta en lotería, pero hay quien dice que no somos los más jugadores. Los ingleses están apostando todo el día: las casas de apuestas nos vienen de Londres y patrocinan el Real Madrid, mientras que al Barça lo patrocinan los Reyes Magos de Oriente.
La lotería es el pelotazo por excelencia, el desiderátum del vago: hacerse rico sin esfuerzo, por suerte. Hay juegos prohibidos, pero éste no. Como el tabaco que mata pero se vende, el juego arruina pero se permite si lleva caudales al estado, que no estamos para rechazar el menor ingreso, venga de donde venga.
También el Fin del Mundo es el gran pelotazo, el Big Bang en términos científicos que, según sus cuentas, aplicando el Segundo Principio de Termodinámica está a unos 5.000 millones de años en el futuro. No sé si años luz o años mayas, pero largo me lo fiáis. Entre tanto siga el aburrimiento, repitamos la noria de maniobras políticas, partidos, elecciones, secesiones, adiciones y sustracciones, “ciutadans” e “iniciativos”, repitiendo sus mantras o letanías y cobrando por ocupar un escaño. Que esos siempre cobran, vengan o no vengan los bárbaros, y seguirán cobrando, incluso si se acaba el mundo. Ya encontrarán la manera.