Nº 1138 -  25 / V / 2013 
Síguenos vía RSS
Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Portada República de los Blogs Sección Nacional Sección Internacional Economía y Finanzas Información Deportiva Información Parlamentaria Información Cultural Información Sociedad y Tecnología Gente y Tendencias
 
Marcello

OPINIÓN

Los Templarios y el Rey tullido

Marcello
 

En una noche lluviosa y cerrada, envueltos en la oscuridad y en una intensa niebla, los últimos caballeros templarios españoles, guiados por Leviatán -Dios infernal de la violencia legítima del Reino- y avisados por su poderoso y orweliano “Gran Hermano”, el que todo lo ve, salieron furiosos desde la entrañas de la Torre Sangrienta del Castillo extremeño de Jerez de los Caballeros en respuesta a la llamada del Altísimo poder español que, teme un estrepitoso derrumbamiento del Régimen y la pérdida de sus mas puras esencias, por causa de un temerario reyezuelo catalán que, huido de la Corona de Aragón, pretende volar a sus anchas en los Pirineos sin saber que la caza está abierta y, tarde o temprano, lo pillarán.

El Rey está “tullido”, enfermo, malherido. Lo ha reconocido él propio monarca en la taumatúrgica cumbre Iberoamericana de Cádiz en la que España pidió ayuda a las repúblicas hermanas de América para salir de su postración, amén de otras heridas como la catalana que amenazan de gangrena el cuerpo nacional por causa de unos avaros y temerarios nacionalistas que no saben donde van, ni con quien se juegan los cuartos. Y que acaban de probar la furia del El Temple en sus carnes y cuentas opacas de Suiza y Liechtenstein, hoy al alcance de la fiscalía general del Estado donde habita el complaciente Torres Dulce de Membrillo, “alias” Zotes.

El Rey está tullido, abotargado, con la cabeza inclinada y andares de “mejor no te menees”, y este lunes regresa a los talleres de ese galeno de postín, pero de poca habilidad y sueldos de oro, que se llama Villamor. El “artista” de las prótesis de caderas por el que se dijo que suspiraba la Infanta Elena, la señora mas elegante del Reino y la que sacada fue (de un codazo de la princesa Letizia) de la tribuna real del desfile de la Fiesta Nacional del 12 de Octubre.

El Rey está cansado, el lunes regresa al quirófano y en el Consejo Supremo de la Competitividad y del Poder español, allí donde se guarda el Santo Grial con las esencias del Régimen, se ha abierto un discreto debate sobre la oportunidad de que el Príncipe Felipe pronuncie el día 24 de diciembre el discurso de Navidad, a título de “regente” o de suplente, por enfermedad de Su Majestad. Pero también como ensayo general ante una eventual abdicación.

El caso Urdangarin, la falsa princesa Corinna, las cuentas y los cuentos de los que habla The New York Times, el elefante blanco de Bostwana, la propia decadencia del Régimen de la Transición, las luchas soterradas de Palacio y la mala salud del Rey permiten especular con el relevo en la jefatura del Estado, y ya son varios los consejeros del Altísimo que apuestan en favor del Príncipe. Como en otro tiempo otros lo hicieron por Juan Carlos, dejando a solas en Estoril a su padre el Conde de Barcelona, Don Juan sin Reino, al que el falso conde de Puñoenrostro le inventó el trono de Juan III, en el que el bueno de Don Juan solo se pudo asentar una vez que su cuerpo sin alma llegó al pudridero de El Escorial.

De la Torre Sangrienta del castillo de Jerez de los Caballeros salió la última y fantasmal partida de los cruzados del Temple. Y con la misma crueldad que ellos fueron degollados en 1312 (hace ¡700 años!) por la bula del Papa Clemente V, estas sombras oscuras y despiadadas, que cabalgan negros corceles al anochecer, han sido encargadas de cortar, de un solo tajo, la cabeza rebelde de Artur Mas. La que, separado de su cuerpo rodará, haciendo muecas con la lengua, mientras cae por la escalera del palacio Sant Jaume de la Generalitat, como lo hiciera tiempo atrás la cabeza del eunuco Al-Lubiya, al ser sorprendido con todos sus atributos intactos en el harem del viejo Sultán.

Bajo la capucha del verdugo, al que los templarios entregaron un alfanje de plomo para mas sufrimiento del decapitado Mas, estaba el rostro excitado de Pedro J. el destripador, en el rol de Mr. Hyde mientras su otro yo, Jekyll, redactaba pedantes pasajes de Historia para ver si lo nombran académico de la Real -como Cebrián, ese pelmazo adulador de la presidenta brasileña Dilma Rousseff a tres páginas- , o académico de la Historia o de la Marina Mercante. Porque ese honor es la suprema ambición del matador don Pedro J./M.Hyde, marqués consorte de Casteldosrius y conde de Santa Pau, títulos que sus herederos podían perder en caso de triunfo de la República de Cataluña, de ahí la saña en la caza de Más.

¿Quién le entregó al verdugo de Mas “el borrador” policiaco de las cuentas secretas de Mas y Pujol? No se sabe a ciencia cierta, pero puede que haya sido la vicepresidenta Soraya que es la que tiene a su cargo en Madrid a la CIA, el Mosad, el M-16, el CNI e incluso a Mortadelo y Filemón que han debido ser los autores de tan burda maniobra. Además, si hay algo que le fascina a Rajoy es la venganza, como la que se acaba de cobrar por el desplante de Mas en su despacho, y eso es lo que acaba de suceder utilizando los servicios del Temple y de Mortadelo y las malas artes de Mr. Hyde.

Sin embargo a los caballeros templarios lo del relevo del Príncipe y la adbicación del Rey no lo acaban de ver. Piensan y con razón que el deterioro del Régimen de la transición es profundo y que la inexperiencia y la falta de peso del heredero podría ser un riesgo añadido que habrá que meditar y sopesar con la máxima cautela. A sabiendas el Temple que su verdugo de ocasión, el insaciable Mr. Hyde/Pedro J., sueña desde hace tiempo con la cabeza de un monarca para completar su sala de trofeos donde de momento no figura ningún Rey.

Traducir artículo
Portada Republica.com

Portada

Portada Republica.com

Siguenos en:

Canal RSS Republica.es
Facebook
FlickR
Twitter
LinkedIn
Separador

Contacto y direcciones de Republica.com Todos los derechos reservados © 2013

Portada Republica.com
Republica.com