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Un día después del trágico suceso que se cobró tres vidas el jueves de madrugada en una macrofiesta de Halloween celebrada en el Madrid Arena, los investigadores buscan respuestas. Agentes del Grupo V de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid visionan las cintas de las cámaras que apuntaban al pasillo donde se produjo la avalancha para determinar si ésta fue producida por el lanzamiento de una bengala y varios petardos.
Además de que se rebasara el aforo, se analizan la presencia de menores y las irregularidades en los registros llevados a cabo en los accesos. Desde el jueves, también están interrogando a personal del Madrid Arena y a jóvenes que asistieron a la fiesta de Halloween para averiguar las circunstancias en que se produjo la avalancha.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha asegurado que el Ejecutivo seguirá con mucha atención la investigación sobre lo sucedido en el Madrid Arena y que “no nos temblará el pulso” para hacer lo que haya que hacer y cambiar lo que haya que cambiar para evitar que vuelvan a producirse sucesos como éste.
La vicepresidenta ha comenzado su comparecencia tras la reunión del Consejo de Ministros trasladando las condolencias del Gobierno a las familias de las tres fallecidas en la avalancha de la fiesta de Halloween, así como a los familiares del militar muerto y del herido en el accidente del F-5 del Ejército. Más adelante, en respuesta a una pregunta que se le ha formulado, ha aclarado que primero habrá que esperar al resultado de la investigación antes de contemplar la eventual exigencia de responsabilidades.
38 vigilantes para 9.500 personas
El plan de seguridad contratado por la empresa organizadora del evento en el Madrid Arena consistió en 38 vigilantes de seguridad privada para un recinto al que acudieron miles de personas, según ha sabido Europa Press de fuentes de la investigación. Estos 38 vigilantes privados pertenecen al Grupo Seguriber. La empresa organizadora del acto, Diviertt S.L, remitió al Ayuntamiento de Madrid los datos del evento, concretamente a ‘Madrid Espacios y Congresos’, competente para dar el visto bueno.
En el apartado de seguridad se precisa que el Grupo Seguriber, va a encargarse de la “seguridad exterior y requisa”, pero al menos en ese documento no se precisa el número de efectivos que se emplearán para ello, pese a que sí anticipa que a la fiesta acudirán “7.000 personas (aproximadamente)”, una cifra que finalmente se vio superada en más de 2.500 personas.
Diviertt S.L incluye en el apartado de “Servicio de Orden” que la seguridad estará a cargo de Kontrol 34, S.L., con 75 operativos y precisa la palabra “(Interior)” de lo que se deduce que se refiere a la seguridad Interior del recinto. También cita al Grupo Seguriber al que le atribuye la “seguridad exterior y requisa”.
No obstante, fuentes de la investigación precisan que esta empresa no es de seguridad y que esos 75 efectivos realizaban otras “labores auxiliares” (roperos, control de tickets, información para asistentes…). De hecho en la inscripción de esta sociedad se establece que su objeto social es: “la organización y promoción de eventos musicales y promocionales; la gestión, administración, adquisición, promoción, construcción, enajenación, arrendamiento, rehabilitación y explotación en cualquier forma de solares, pisos, locales, terrenos…”. Por ello, y tras recalcar que esta sociedad se dedica a “labores auxiliares”, las fuentes de la investigación insisten en que el despliegue de seguridad se limitaba a los 38 vigilantes privados del Grupo Seguriber.
En esos mismos datos facilitados por Diviertt, S.L. al Ayuntamiento anuncian también que el servicio sanitario iba a correr a cargo de dos médicos y dos enfermeras además de dos ambulancias de transporte convencional, con dos técnicos de emergencias.
El juez decano de Madrid, José Luis González Armengol ha apuntado este viernes que los mecanismos de evacuación “tienen que estar previstos desde el inicio”. Es por eso por lo que ha insistido en que el tema fundamental en el que se está centrando el caso es en la “falta de seguridad”, con la presencia en la fiesta de “menores de edad y más gente de la permitida legalmente”. De este modo, Armengol ha recordado que la Policía Municipal “tiene las competencias ya que hay ordenanzas en materia de espectáculos públicos”. “Estamos hablando de ilícitos administrativos por faltas muy graves. Todo ello ha propiciado una infracción legal. Ya hay diligencias por tres muertes y se verá si son intencionadas por incumplimiento grave en materia de seguridad o por imprudencia”, ha apostillado.
A continuación, el juez decano de Madrid ha aseverado que se podrían desprender “responsabilidades civiles”. “La primera de la empresa organizadora, y ya subsidiariamente de la Policía Municipal”, ha añadido después de apuntar que existe la obligación de hacer las comprobaciones oportunas para ver si se cumplían las medidas de aforo. Es por eso que considera que podría haberse producido una “infracción muy grave en la Ley de Espectáculos”.
El Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM) ha denunciado el escaso número de agentes que, a su juicio, dispuso el Ayuntamiento de Madrid en el recinto del Madrid Arena la madrugada del pasado jueves con motivo de la celebración de la fiesta Halloween donde tres jóvenes perdieron la vida por una avalancha humana y ha defendido que la crisis económica no puede poner en riesgo la seguridad de los ciudadanos.
Una vez más los responsables de que ocurran estas desgracias se nos emboscan a la mejor escuela aprendida de sus mayores. Habría que pedir responsabilidades al concejal de turno de la zona, a su superior la alcaldesa de la Villa y Corte de Madrid, y a la clase ganancial y golfante que organiza estos monstruosos eventos. Como siempre volverán a “escurrirse” que es lo “natural” en estos sistemas tan democráticos. Cuando el incendio de Guadalajara, se quedó la sustancia de los hechos en los papeles del llamado sumario; cuando lo del Prestige, sucedió lo mismo; aquél incendio tan pavoroso de la llamada “costa de la muerte”, como no interesaba politizarlo para que no enturbiara lo del “chapapote” y dejarlo para mejores ocasiones de mítines de turno. Si nos alejamos en el tiempo, y en el tiempo de aquél alcalde tan dicharachero, que nos adoctrinaba con aquello de “sacarnos el veneno” que nos había inculcado Franco, sucedió lo de “Alcalá 20” de marras, y nadie dimitió. Como se ha convertido en “grata” costumbre lo de no responsabilizarse de nada: como las corruptelas asesinatos de menores por distintos motivos y demás estropicios democráticos, esto marcha de mil maravillas. Además los medios y tertulianos, tienen completada su “sabiduría” de dar la conseja de lo requetebién que le tienen informado al pueblo.
Si es cierto que hubo bengalas y/o petardos, quien los tirara se mentalice de que es un homicida, y los amigos o acompañantes, si no lo denuncian, son encubridores de un homicida, no chivatos. A no ser que también participaran.
Si alguien de la empresa organizadora y/o responsables del Ayuntamiento se han saltado normativas de seguridad,
aunque sean mínimas, que los inhabiliten de por vida.
Si el Madrid Arena no es seguro en situaciones delicadas, que lo cierren. Aunque esté pagado con mis impuestos.
Creo que es hora de tomar decisiones drásticas contra este tipo de personas que en el “mejor” de los casos son negligentes y que se convierten en cómplices de un homicidio si no en el homicida directamente.