Hoy vamos a ser muy breves porque estamos lejos y con mala cobertura y porque lo breve si bueno dos veces bueno. Y vamos a ser breves para decir que si hay algo sorprendente en esta crisis son los lamentos de los ricos y poderosos sobre lo mal que esta todo. Y lo peor que se va a poner, y lo malo que es Artur Mas, y el drama de los catalanes, y el lío de las manifestaciones, y los irresponsables que son los sindicatos, y la alegría que les produce la crisis del PSOE y lo que les gusta la cobardía -que llaman prudencia- de Rajoy, y lo bien que les parece que Gallardon proteja a los banqueros, los monarcas y los oligarcas.
Y dicen esto desde su particular posición de privilegio, con el dinero a buen recaudo fuera de España, y lo que es peor: sin darle un palo al agua, ni hacer nada por cambiar en algo la situación. ¿Qué hace usted para desmontar el dicho catalán de que España les roba? Pues muy sencillo: no beben cava sino Champagne, francés por supuesto, que es lo que además ellos siempre beben en las buenas ocasiones.
Y ¿qué hacen todos estos preocupados poderosos para desmontar en los medios y en la opinión pública el gran desastre catalán? Pues eso beber Champagne y quejarse un poco del conde de Godó, por traidorzuelo, y poco mas. A fin de cuentas a ellos esta tormenta les pilla muy lejos y su lamento es más ideológico y sentimental que otra cosa. Algunos dicen campanudos: esto con Franco no hubiera pasado. Y otros añaden: ¡ni con Aznar!
Y lo malo de estos indignados de salón es que a ellos se les están sumando también los altos y medianos ejecutivos y los tecnócratas de postín, con lo cual sube el número de los espectadores de lujo del hundimiento español. Eso si mucho lamento pero compromiso o poner dinero para denunciar la situación cero pelotero. ¡Que inventen otros! Pues en ello estamos algunos pocos con escasos medios pero con decisión e ilusión.