Nº 1135 -  22 / V / 2013 
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Crónicas liberales

El sucesor de Rubalcaba

Manuel Martín Ferrand
 

Aunque en el PP reine un generalizado alborozo ante el vertiginoso desmoronamiento del PSOE; la circunstancia, vista desde el sentido común y la prudencia política, es más propia para la inquietud que para el gozo. Incluso quienes entendemos que la historia del PSOE, desde que lo fundara Pablo Iglesias a nuestros días, tiene más sombras que luces y que, en momentos decisivos para la Nación fue un elemento de perturbación, debemos admitir que un Estado moderno necesita, tanto como una derecha centrada, una izquierda moderada. No cabe la hemiplejía en el cuerpo nacional y, menos todavía, cuando en su periferia son muchos y crecientes los brotes separatistas por la derecha y por la izquierda.

El PSOE se deshace en virtud del inmenso fracaso al que le condujo José Luís Rodríguez Zapatero durante los doce años en que ejerció como secretario general del partido, casi ocho de esos doce en su condición añadida de presidente del Gobierno de España. En función de nuestro disparatado modelo partitocrático – ¡entre bomberos no cabe pisarse la manguera! – Zapatero ocupa hoy un asiento en el Consejo de Estado y, se supone, tiene como tarea servir de consultor del Ejecutivo. ¡Dios salve al Ejecutivo!

Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha sido diputado por varias circunscripciones y titular de distintos ministerios – un profesional de la política – es pieza inseparable de la demoledora biografía política de Zapatero y, a pesar de ello – o precisamente por ello, que aquí nunca se sabe – es el sucesor al frente del PSOE del leonés que no las vio venir, las dejó pasar y desbarató la presencia y el respeto internacionales de España después de dejar el país hecho unos zorros.

Ahora, como digo, el PSOE se desmorona. ¿Podría ser de otra manera con Rubalcaba como primer ejecutivo de la formación y bajo la presidencia de José Antonio Griñán, un veterano militante que fue dos veces ministro con Felipe González y que, cercano a los escándalos que ha prodigado la Junta de Andalucía, es ahora su presidente?

Por si lo apuntado más arriba fuere poco, el PSOE también se desencuaderna. El que fue su máximo punto de fortaleza, la unidad ideológica y de conducta en todas sus federaciones regionales para conformar un gran partido inequívocamente español, como subraya su sigla identificadora, se pierde en el laberinto de las identidades nacionalistas.

De hecho, y para el mal general de la Nación, ha convertido al PP en un “único” partido nacional. Algo nada deseable sea cual fuere ese “único” partido.

Rubalcaba y su equipo rector instalado en la calle Ferraz de Madrid se resisten, como gato panza, arriba al abandono de los puestos que, después del último congreso del partido, ostentan con toda legitimidad y gran ineficacia.

La suerte estaba echada desde que Zapatero, el del buenismo iluminado, rompió con la tradición unitaria del PSOE; pero las recientes y ostentosas derrotas del partido en Galicia y el País Vasco, a las que ya se puede ir sumando la de las próximas autonómicas catalanas, subrayan lo difícil de la situación y apuntan la imposibilidad de enderezarla mientras Rubalcaba siga liderando (?) lo que queda del partido.

Los mentideros políticos nacionales, que no son muchos ante el crecimiento de los autonómicos soberanistas, ya hacen quinielas para predecir el nombre del sucesor de Rubalcaba. Independientemente de su valía, que no consta al contemplar su dilatado trabajo político en los últimos treinta años, está marcada por el estigma del zapaterismo y eso no cuela ni ante la opinión pública en general ni pasa por las tragaderas de la militancia socialista.

En Andalucía se observan movimientos de José Antonio Griñán que aparentan voluntad sucesoria; pero, ni por edad – 66 años – ni por biografía, no parece prudente apostar por su éxito. Lo peor que puede decirse de él es que no es mejor, ni menos adecuado para la función y el momento, que Rubalcaba.

Suena también, en dos idiomas, el nombre de Carme Chacón; pero, ¿después del presumible batacazo del PSC el 25 de noviembre, habrá sitio para ella en Madrid?

En Madrid, los de Madrid, apuntan a Tomás Gómez y en muchas federaciones se ponderan los méritos de Guillermo Fernández Vara. Patxi López, José Bono y Juan Fernández Aguilar están también presentes en todas las quinielas; pero, quienes pretenden un cambio radical y generacional al frente de un rejuvenecido PSOE hablan con entusiasmo de Eduardo Madina. Con solo 36 años acumula un montón de experiencias, algunas muy dolorosas, que son las que forjan a los líderes.

No sé, ni tampoco me importa mucho, quién será el sucesor de Zapatero. Lo que entiendo, por el bien de la Nación y la fortaleza del Estado, es que ese relevo debe de ser inminente y que el santo, o la santa, que los socialistas coloquen en la hornacina de su devoción y acatamiento debe ser muy diferente y de muy distintos ropajes al actual, que es solo un santo sustituto. Un eventual discontinuo.


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