Nº 1134 -  21 / V / 2013 
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Universo infinito

La nueva estructura económica internacional (y IV)

Ramón Tamames
 

El pasado jueves 4 de este octubre que ya va a acabando, iniciamos la presente serie, derivada, con abundantes revisiones y complementos, del trabajo realizado por un equipo de economistas dirigidos el que aquí escribe, bajo los auspicios de la Fundación Cajamar².

La serie continuó el viernes 12 y el jueves 18, para terminar hoy. De modo que tras haber examinado temas como las grandes potencias económicas, las transformaciones del contexto internacional en los aspectos eco-financieros, y la cooperación, este cuarto escrito de la serie lo dedicamos a cuestiones de integración económica. Con una introducción a esa forma de relación entre países (la primera de las secciones, la 16), y otras secciones más, para tratar los diferentes casos de procesos integratorios.

16. Formas y ventajas de la integración

La sociedad humana camina hacia una integración planetaria -premonizada por Teilhard De Chardin con su punto omega, y por McLucan con su Aldea Global-, lo que actualmente se ve acelerado por los impulsos de una tecnología cada vez más poderosa. De modo que la mayoría de los países del mundo se encuentran dentro de alguno de los diferentes sistemas de integración económica, que persigue la finalidad de suprimir todas las barreras a los intercambios. Para lo cual se recurre a fórmulas operativas como zonas del libre comercio, uniones aduaneras y uniones económicas y monetarias. Se consigue así la integración regional de dos o más mercados previamente separados, con indudables ventajas: economías de escala, mayor poder negociador, capacidad para generar grandes proyectos, etc. Si bien es cierto que los distintos procesos de integración tienen mayor o menor éxito según el método elegido, la disciplina institucional, y la previa cooperación preparatoria que haya habido entre los países participantes en el esquema. En esa dirección, la UE constituye el paradigma por excelencia, mientras que en algunos intentos latinoamericanos (ALADI, Pacto Andino, Mercosur) serían los antiparadigmas. Otros tres áreas de integración de interés, y comparativamente en buen funcionamiento, son el TLCAN en América del Norte (Canadá/EE.UU./México), ASEAN en el Sudeste Asiático (diez países entre la India, China, Australia), y APEC para las dos orillas del Océano Pacífico.

17. Del bilateralismo a la Comunidad Europea (1950/1953)

Ya se ha dicho: el proyecto más avanzado de integración económica de carácter supranacional es la Unión Europea (UE), que tuvo su origen en el difícil contexto internacional del bilateralismo surgido de la Gran Depresión (1929/1939) y la Segunda Guerra Mundial (1939/1945), con su primer gran manifestación global en el ya legendario Tratado de Roma (1957). Cuya misión fundamental fue la configuración de un mercado común, siguiendo el método integratorio de Jean Monnet: toma de decisiones; supranacional, poniendo en manos de una serie de autoridades la operativa de toda las medidas conducentes a la Unión Económica. Con realidades subsiguientes como mercado común, política comercial exterior conjunta, agricultura comunitarizada, libre circulación de personas, mayor competencia, movimiento de factores y servicios, etc. Los primeros tratados comunitarios, CECA (Carbón y acero, 1952), CEE (economía global, 1957) y Euratom (energía nuclear, también 1957), permitieron la superación de los intereses nacionales con una visión supranacional.

18. La Unión Europea (UE)

Las transformaciones históricas que se produjeron en el espacio europeo y el éxito de la CEE, posibilitaron la apertura de un proceso que llevaría a una política exterior común de seguridad (PESC) y, una sola política de interior y justicia (JaI). Así como a la unión monetaria con el nacimiento del euro. Realizaciones que fueron desarrollándose vía los sucesivos tratados de la UE: Maastricht, Ámsterdam y Niza, y finalmente el de Lisboa de 2009; sustitutivo que fue de la frustrada Constitución Europea. Proceso a lo largo del cual se realizaron las ampliaciones cuarta y quinta de la UE, para dar luz verde al ingreso de nuevos Estados miembros; hasta configurarse en 2006 la UE-27, un espacio de 510 millones de ciudadanos, con un PIB similar al de EE.UU. y casi doble por entonces del de China (en 2010). Diecisiete de los veintisiete Estados miembros forman parte de la unión monetaria del euro.

19. Integración hemisférica en las Américas: del TLCAN a la ALCA

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN/NAFTA, formado por: EE.UU./Canadá/México) es lo que pervive de la frustrada integración hemisférica (Asociación de Libre Comercio de las Américas, ALCA/AFTA), que no llegó a nacer por la oposición a EE.UU. de los países del Cono Sur, y sobre todo por parte de Argentina y Brasil; debido a la persistencia de criterios nacionalistas, contrarios al espíritu de una integración del conjunto del continente, desde Alaska a Tierra del Fuego. Y frente a las ideas USA expuestas en las sucesivas Cumbres de las Américas, en la parte meridional del continente se ha establecido la Unasur: Unión de los países de América del Sur, que actualmente apenas tiene virtualidad.

20. El Mercado Común Centroamericano

Tras un pasado de unión hasta 1832, las cinco naciones centroamericanas (Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala), iniciaron en 1960 la formación y desarrollo del Mercado Común Centroamericano (MCCA), a través del Tratado General de Integración Económica. Siguió luego una larga serie de acontecimientos de integración y desintegración, con renovados esfuerzos de cooperación que han transformado el marco institucional de los primeros tiempos, así como el régimen comercial destinado a hacer más viable las transacciones económicas entre sus cinco Estados miembros. Vendría ulteriormente la asociación de Panamá y de la República Dominicana al MCCA. Para últimamente surgir iniciativas complementarias, concebidas para ampliar los vínculos comerciales y de inversión del área. Todo lo cual no significa que el proceso de integración centroamericana esté en su mejor forma; por la persistencia de los intereses nacionalistas frente a los comunitarios; y también toda suerte de conflictos políticos entre los Estados participes. A lo cual se agrega las diferentes opciones comerciales que han ido surgiendo en relación con México, EE.UU., la UE, y China.

21. Integración latinoamericana: de ALALC al Mercosur

El proceso de integración en la América al sur de Rio Grande, se inició con la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC/LAFTA), creada en 1960 (Tratado de Montevideo), para integrar casi una veintena de países hispano y lusoparlantes del hemisferio occidental; que durante diez años intentaron trabajar en la misma línea que la CEE. Pero el proyecto fracasó por entero, a causa de los incumplimientos de acuerdos, debido a la resistencia a liberalizar por parte de los nacionalismos más proteccionistas. Ante esa situación, la idea original se remodeló, en 1970, hacia un proyecto menos ambicioso: el Área Latinoamericana de Integración (ALADI), que tampoco ha tenido mayor éxito. Dos fracasos de los cuales derivó el intento del Mercosur, que comenzó a instrumentarse en 1981 con una serie de avances no concluyentes en términos de relaciones comerciales, estructura institucional y coordinación de políticas macroeconómicas. Emprendimiento integratorio que en principio fue asumido por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y luego a varios países asociados de Sudamérica: Chile, Bolivia y Venezuela; con la circunstancia de que las autoridades de Caracas acabaron por pronunciarse a favor de la plena adhesión. En cualquier caso, Mercosur presenta muchas e importantes insuficiencias institucionales, de tal modo que no cabe considerarlo, al menos todavía como un mercado común realmente integrado.

22. La Comunidad Andina

De los hoy vigentes, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) es el experimento de integración más antiguo de los vigentes en Sudamérica, concebido en el Tratado de Cartagena (1969), y que experimentó una serie de vicisitudes. Sin que pueda calificarse como un espacio económico consolidado, debido a una serie de rechazos de su propia normativa por los Estados miembros. Que ahora son Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, y que velan más por sus intereses nacionales que no por los comunitarios; siempre en la inercia de anteriores procesos de sustitución de importaciones. Esa es la evidencia de lo que está sucediendo en la CAN, con su lento e incompleto desarme arancelario, y su siempre problemática tarifa exterior común. Y por el aún más difícil establecimiento de una política exterior conjunta y una visión macroeconómica coordinada . A lo que se une el menor interés comparativo de la CAN frente al Mercosur, especialmente después de la retirada de Venezuela y tras la muy anterior salida de Chile.

23. Integración del área del Caribe

La amplia zona geográfica del Caribe se complejiza por la multitud de Estados insulares y ribereños que la componen; de muy diversas culturas, idiomas y estructuras económicas. A pesar de lo cual, este área ha alcanzado una integración de notable interés. Que comenzó con la creación de una zona de libre comercio (Carifta, 1965), que tras una serie de ajustes se transformó en Mercado Común del Caribe (Caricom, 1973). Esas transformaciones significaron un indudable progreso sobre la anterior situación de fragmentación del área, al mantenerse la prevalencia de las relaciones económicas con las antiguas metrópolis. Por lo demás, el mecanismo integratorio se ha reforzado con el nacimiento y desarrollo de la Asociación de Estados del Caribe (AECA, 1994); con pretensiones geográficamente muy amplias, pero con menor instrumentación económica que el Caricom. La zona en su conjunto se ha reforzado también por el desarrollo del turismo y de relaciones especiales con EE.UU., Canadá y Unión Europea.

24. Africa: nacionalismos, cooperación e integración

La organización económica internacional de África se traduce en una auténtica sopa de letras, de decenas de entidades de cooperación e integración más o menos dispersas y escasamente operativas. Se trata, hasta ahora, más bien de intentos fragmentarios en el vasto continente negro, hasta hace poco de baja densidad de población, pero ahora ya en rápido crecimiento demográfico; con la previsión de aumentar de 2010 a 2100 de 1.000 a 3.500 millones de habitantes; con toda clase de interrogantes sobre su desarrollo económico y social. Empezando por el hecho de que en el amplio afroescenario, el principal obstáculo a la integración radica en que no hubo una fase previa de cooperación, debido a las fronteras artificiales y otros condicionamientos de la etapa colonial. Pero a pesar de todo ello, en África Occidental, Central, Oriental y Austral, van configurándose núcleos de integración, con avances interesantes; e incluso con uniones monetarias relativamente eficientes en las áreas occidental, central y austral. A lo cual se agrega, desde la década de 1990, la idea panafricanista de ir a una gran Comunidad Económica Africana, con la que se aspira a emular el modelo de la integración europea. Adicionalmente, cabe destacar que África está recibiendo el impulso del comercio y las inversiones Sur-Sur, sobre todo por parte de tres países emergentes: China, India y Brasil.

25. Asia/Pacífico: el nuevo escenario mundial

Asia/Pacífico es en la actualidad la región económicamente más activa del mundo, realidad que comenzó a vislumbrarse en el último tercio del siglo XX. Cuando los países asiáticos se propusieron superar el gran atraso en que estaban sumidos desde dos siglos atrás, si bien Japón se adelantó mucho, entrando en fuerte crecimiento merced a su apertura al comercio internacional en 1853, y la revolución Meiji de 1868; que condujeron a una serie de ulteriores pretensiones niponas de dominio en la zona. Tras la Segunda Guerra Mundial, pacificado el entorno asiático oriental (contiendas de Corea, Vietnam, etc., desde la década de 1990), el continente asiático es el de más rápido crecimiento, con las dos mayores potencias emergentes del mundo: India y China. Si bien debe completarse la referencia a Asia Oriental con otros experimentos de cooperación/integración como son el Consejo del Golfo y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y la Asociación de Naciones de Asia Meridional (ANAM). Con todo, la gran promesa radica sobre todo en la Asia Pacific Economic Cooperation (APEC), de alcance bicontinental; al abarcar a la mayoría de los países de las orillas asiática y americana del Pacífico. Ya con una zona de libre comercio en formación: la Trans-Pacific Economic Partnership (TPP, 2005), en rápida ampliación y que un día podría incluir a EE.UU. y China. Lo que podría ser la configuración de una pacífica comunidad del Pacífico, como de hecho ya existe en la Comunidad del Atlántico.

Terminamos así la serie sobre las relaciones económicas internacionales al comenzar el siglo XXI, y el autor, como siempre, queda a disposición de los lectores de Republica.com en castecien@bitmailer.net.

² Un trabajo realizado bajo mi dirección, habiendo colaborado los siguientes universitarios: Julimar Da Silva Bichara, Felipe Debasa Navalpotro, Lorenzo Garrido, Begoña González Huerta, Gerardo López, Mónica López, Félix López Palomero, Pablo Martín Urbano, Rogelio Pérez Bustamante, David M. Rivas, Javier Wrana.

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