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El presidente del PSOE y jefe de la federación más numerosa, José Antonio Griñán, ya advirtió el lunes de que ahora la prioridad inmediata es “fortalecer” al candidato del PSC, Pere Navarro. Pero también dejó claro que a partir de ahora habrá más “presencia de Andalucía en el debate político nacional”. En la reciente reunión que mantuvieron las direcciones del PSOE andaluz y el PSPV ambas dejaron clara su intención de tomar parte y aportar en los debates nacionales, no ser “testigos mudos”.
Cuando se consume en Cataluña la tercera derrota electoral de los socialistas en menos de un mes, es previsible que arreciarán los llamamientos a un revulsivo, así que varios barones están tomando posiciones para canalizarlos. De todas formas, no todos ellos están en la misma clave. Algunos quieren exponer sus preocupaciones primero a Rubalcaba para que vaya fijando un calendario y ser él quien pilote la catarsis en 2013, algo que podría plantearse en los próximos días, o en la Ejecutiva convocada para el próximo lunes.
A juicio de este sector, unas primarias –en las que ponen en cuestión que deba presentarse Rubalcaba– permitirían visualizar un giro. Más adelante podría hacerse un congreso que convierta al candidato en secretario general y, además, culmine la renovación ideológica. Eso permitiría a Rubalcaba dejar la primera fila con un reconocimiento de su “generosidad” para con el partido.
Otros, más críticos, creen que el PSOE debe celebrar directamente un Congreso. Algunas fuentes del partido sitúan en ese ámbito a Griñán y no descartan que éste pueda querer pilotar una transición. Algo que, aseguran, podría abrir la puerta a la exministra Carme Chacón para volver a postularse como candidata. No obstante, una derrota dura del PSC en Cataluña no ayudaría a las opciones de la exrival de Rubalcaba, a la que algunos ven hoy “diluida” y otros, simplemente, “discreta”. En todo caso, quiénes podrían ser candidatos en las primarias sigue siendo una incógnita.
En público, han sido varios los socialistas que tras la derrota vasca y gallega han pedido cambios y reacciones urgentes, entre ellos el expresidente castellano-manchego, José María Barreda y el exministro –y posible aspirante a liderar el PSdeG– Francisco Caamaño. La dirección y la mayoría de diputados, en cambio, apuestan por una reflexión sosegada, aunque con distintos matices. Mientras Ferraz ofrece cambios ideológicos y de procedimiento, algunos como Diego López Garrido ha recordado que “las ideas van unidas a las personas”.
Mientras, dirigentes próximos a Rubalcaba confían en que la tormenta y los llamamientos a la catarsis se calmen en los próximos días y esperan que esta ‘crisis’ se resuelva pronto. La dirección recuerda que el secretario general lleva sólo ocho meses al frente del partido y que tiene un mandato y una tarea. La exministra y dirigente Trinidad Jiménez ha sido muy clara al decir que nadie que tenga condición de “líder” ha pedido cambios urgentes y que por el momento nadie ha planteado una alternativa.
Rubalcaba ha ofrecido, en cambio, acelerar la renovación a la que se comprometió cuando fue elegido, y la fórmula será celebrar dos conferencias políticas el año que viene, una en el primer semestre y otra, a finales de año, en la que el PSOE fraguará sus propuestas económicas.
La primera será una fusión de las dos conferencias que el PSOE había previsto en 2012 y 2013, una de organización y otra sobre modelo de Estado. Es decir, que se tratará en la misma cita lo relacionado con el modelo de Estado con asuntos pendientes del Congreso de febrero, como la elección del candidato a la Moncloa en primarias abiertas a los simpatizantes o del sufragio universal de los militantes para elegir al secretario general.
La definición del modelo de Estado del federalismo que defenderá el PSOE –esta conferencia estaba a cargo de Ramón Jáuregui– es una prioridad para muchos socialistas. El exministro Juan Fernando López Aguilar advirtió el lunes de que uno de los compromisos del PSOE debe ser “una idea clara de España”.
Entre tanto, en el PSOE se preparan para acompañar la campaña de los socialistas catalanes y de Pere Navarro, que ha hecho una propuesta de reforma de la Constitución –incluida la posibilidad de regular referendos de independencia– que no gusta a muchos socialistas. Navarro ha dejado claro que quiere contar con Rubalcaba para su campaña, y el secretario general irá, aunque con seguridad no tanto como ha ido a la campaña gallega.
Lo tiene complicado el psoe. No se me ocurre nadie crítico con el zapaterato, limpio de polvo y paja, para optar a la secretaría gral, y por ende, a la presidencia del gobierno. Nadie con altura de miras, dispuesto a equiparar al psoe con los partidos socialdemócratas europeos; el de aquí sigue siendo un dinosaurio que, aunque oficialmente renunciara al marxismo en 1980, tiene tics que le acercan más a iu, a los sindicatos o a los nacionalistas (véase el tripartito o el extraño caso de la abducción de López, el lendahakari en funciones), más próximo a dar el salto a la izquierda pura y dura que al centroizquierda moderado que España necesita.