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Wert, que ha inaugurado la nueva Biblioteca Pública del Estado en Burgos, fue recibido en la capital burgalesa bajo gritos de ‘Dimisión’ por un grupo de varios centenares de manifestantes, entre los que se encontraban miembros de la Plataforma por una Educación Pública de Calidad y el concejal burgalés de IU, Raúl Salinero.
En declaraciones recogidas por Europa Press, señaló que “llama la atención” que la gente proteste por la inauguración de una dotación cultural porque “tendría mucho más provecho aprovechar los importantes fondos bibliográficos y documentales” de la nueva biblioteca.
“Cada uno es libre de hacer lo que quiera y, desde luego, a mi no me afecta lo más mínimo”, concluyó Wert.
Pitada en Valladolid
Este sábado, unas 500 personas recibieron con una pitada al ministro en los aledaños del Teatro Calderón de Valladolid, donde se celebró la gala inaugural de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI). Bajo un estrecho cordón policial, manifestantes a favor de la escuela pública y de calidad y representantes del Movimiento 15-M, que convocó la concentración, protestaron por los recortes en materia de educación, sanidad y cultura, a la puerta del teatro vallisoletano y mientras desfilaban artistas y autoridades.
El centro de sus quejas, pancartas y proclamas fue Wert al que se recibió con pitos, sonido de cacerolas y gritos de “¡dimisión, dimisión!”, a su llegada al Teatro Calderón cerca de las 19.30 horas.
Instantes antes, algunos actores y actrices se acercaron a los manifestantes apostados en las vallas para mostrarles su apoyo.
Ante la llegada del ministro se han escuchado cánticos como “¡Qué no paguen nuestra deuda con salud y educación!”, “Educación y sanidad, pública y de calidad” o “La cultura no se vende”.
En la última semana, los estudiantes y, por primera vez, los padres de la enseñanza pública se han movilizado en contra de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa y los recortes del Gobierno con diversos paros, unas protestas en las que Wert ha sido el protagonista de casi todas las proclamas.
El ministro wert, si tiene un poco de vergüenza (que lo dudo) tiene que dimitir, y no solo por el desastre que está organizando en su ministerio…lo que no tiene nombre es que se permita decir que, le importa un bledo lo que opine la gente. Sr. Ministro, esa gente que no le importa, es el pueblo español, al que usted debe procurar mejor educación y además le paga a ud todos los meses.lo mínimo que se le puede pedir a un gobernante es qe respete a los ciudadanos a los que representa, es decir: A TODOS LOS ESPAÑOLES. Y menos soberbia sr ministro!!!!.
Es normal que un esperpento de fascistoide en ciernes pase de protestas. Su añorado Paquíssssimooo nos llevó como 40 tacos tocando los cojones a todo Cristo viviente que no pensara como el y , tampoco le importaba mucho lo que pensaran de el.
Meterme en el ordenador está resultando para mí de un sufrimiento indescriptible. El problema no está en la pantalla sino en el teclado. Cada vez que pienso sobre qué escribir, me concentro en las teclas y siempre aparece la palabra WERT arriba, a la izquierda, después de la “cu”. Al principio suponía que la falta de sueño me hacía ver lo que no era. Pero no, nunca aparecía Gutiérrez, García o Domínguez. Siempre la palabra WERT. Es como una sopa de letras en la que no descubro nuevas palabras ni leídas a la inversa ni al cruzado ni de arriba a abajo… Sólo la palabra WERT. Parece un mal sueño. El actual ministro de Educación, Cultura y Deporte, pretende “españolizar” a los niños catalanes; le parece excelente que exista separación de niños por sexo en los colegios subvencionados del Opus; entiende que “la fuga de cerebros españoles no es mala”; ha subido las tasas universitarias de forma brutal a una clase media cada día más empobrecida; se está cargando la enseñanza pública en beneficio de la privada, obliga a trabajar más horas lectivas a los docentes a cambio de un menor sueldo; volvió a subvencionar el “Diccionario biográfico español” de la RAH con 193.000 euros, pese al subjetivo concepto de Luis Suárez Fernández a la hora de tratar la figura de Franco y la represión de aquel régimen; sustituyó Educación para la Ciudadanía por Educación Cívica y Constitucional “obligado” por la Conferencia Episcopal para evitar, según decía, el “adoctrinamiento ideológico”; subió el IVA para material de trabajo escolar al 21%, etcétera. El actual ministro de Educación, digo, que se me antojaba como un tertuliano moderado antes de ser nombrado ministro, se ha convertido en un saco de sorpresas, socarrón, cínico y, lo que es peor, de escasa utilidad pública. Y ver su primer apellido en el teclado de mi ordenador me produce destemple, ansiedad y hasta el deseo irrefrenable de que le unten en el ojo ciego con una guindilla.