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Unos días después de la cumbre de junio, el 2 de agosto, el presidente del BCE, Mario Draghi, anunció que estaba dispuesto a retomar el programa de compra de deuda de los países bajo mayor presión, pero lo condicionó a que antes el Estado en cuestión solicitara la intervención en los mercados del fondo europeo de rescate. La iniciativa de Draghi no gustó a Merkel ante la eventualidad de tener que aportar más recursos al fondo europeo y tener que explicarlo a sus electores, a menos de un año para que tengan que acudir a las urnas. El Gobierno, el Bundesbank y la prensa alemana tacharon de ‘pesadilla’ el plan de Draghi, acusándole se crear adicción en los países con dificultades que, al ser financiados por el BCE, no se seguirían esforzando para superar por sí mismos sus graves desequilibrios. Se pensó entonces que Rajoy no iba a dudar en apuntarse al programa del BCE. Pero no lo hizo y Alemania tuvo tiempo para organizarse con sus dos socios preferentes en Europa, Holanda y Finlandia, para emitir, el 25 de septiembre, una declaración conjunta echando por tierra la retroactividad de la recapitalización directa de los bancos: “El MEDE puede tomar la responsabilidad directa de los problemas que ocurran bajo la nueva supervisión, pero los activos heredados deberían ser responsabilidad de las autoridades nacionales”. Esa declaración fue la que realmente redujo los acuerdos de junio a papel mojado y lo que ha hecho esta cumbre de octubre ha sido extender el certificado de defunción.
Pese a todo, Rajoy rechaza entender este proceso ni los resultados de la última cumbre como ”una batalla de buenos y malos” donde ”gana uno y pierde otro”. Sin embargo, es evidente que Angela Merkel se ha tomado la revancha y ha conseguido lo que se proponía. El empeño de Rajoy en trasladar que la cumbre ha terminado en tablas podría deberse también a que no quiere caer en el mismo error que, a su juicio, cometió el primer ministro italiano, Mario Monti, cuando aireó los logros de la cumbre de junio como una victoria en el pulso que él mismo, secundado por su colega español, mantuvo con Merkel. Desde entonces, la canciller ha trabajado en contra de que entre en vigor en enero de 2013 el supervisor único de la banca, lo que habría permitido la recapitalización directa de las entidades españolas con problemas y evitado que los 40.000 millones del rescate bancario computaran en la deuda, como se había acordado en ese Consejo.
La canciller ha advertido de que ”no habrá recapitalización directa retroactiva” para los bancos españoles y ha negado que esta decisión responda a sus intereses electorales. ”La banca española tiene un programa a través del cual será recapitalizado. Ahí todo está decidido y ahora España solo tiene que pedir los tramos correspondientes”, ha dicho, para subrayar después que ”tampoco habrá una recapitalización directa retroactiva” y que sólo será posible ”en el futuro”, cuando esté a punto. Y esta declaración choca de plano con otra hecha por el presidente del Gobierno que aún no descarta la posibilidad de que esa recapitalización directa de las entidades financieras tenga carácter retroactivo, lo que permitiría aplicarla al caso español.
Merkel también ha negado que el retraso en la puesta en marcha de la supervisión bancaria y sus reservas a la recapitalización bancaria directa de los bancos españoles responda a intereses electorales -acusación que el jueves le lanzó el presidente francés, François Hollande- y se ha escudado en que los Veintisiete han acordado un plan ”de etapas” basado ”en la calidad antes que en la rapidez”. En este sentido, ha explicado que ”no habrá” una supervisión bancaria operacional a principios de 2013, sino que para entonces se espera contar con el ”marco legislativo” sobre el que apoyar la autoridad de control.
La recapitalización directa, por tanto, será el ”tercer paso” de un procedimiento que ha de cumplir antes con el marco legislativo del supervisor y su puesta en marcha, un proceso “difícil” del que se encargarán los ministros de Finanzas. También ha advertido de que la puesta en marcha del supervisor ”no se logra de la noche a la mañana”. “Cuando hay que contratar a entre 200 y 400 personas para una institución completamente nueva que hoy, a fecha de 19 de octubre ni siquiera tiene una base legal a la vista, nadie me puede decir que tengamos todo a principios de 2013. Está más claro que el agua”, ha sentenciado ante la prensa.
Rajoy, mientras tanto, ha quitado importancia al retraso impuesto por Alemania -probablemente no funcione hasta 2014- asegurando que no es algo “que urja especialmente a España” porque, a su juicio, tendrá un impacto en la deuda poco significativo -¿A qué entonces tanta insistencia en que se cumplieran los acuerdos de junio?, cabría preguntarse-. Su respaldo a la recapitalización directa, ha puntualizado, se debe a que cree que es bueno que existan las mismas reglas del juego para todos. ”Creo que es bueno que haya más Europa”, ha señalado.
El presidente ha recordado que esta opción hace meses “no era nada, era una concepto inexistente”, que en cambio se convirtió en una posibilidad en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno y que en este consejo se ha concretado más.
Sobre el rescate, Mariano Rajoy ha destacado que los líderes europeos han dicho algo que es de sentido común y es que el rescate “es una decisión que le corresponde tomar a España” y ha destacado que esa decisión todavía no está adoptada. “Lo que es importante señalar -ha añadido- es que si tengo que tomarla la tomaré iguel que hice con la ayuda a las entidades financieras. Es un instrumento que está ahí y eso es muy importante. Es muy bueno que todo el mundo sepa que está ahí y que se puede solicitar”. Y ha prometido: “Cuando la tome se lo diré a todos ustedes”.
Pero, sobre todo, lo que ha querido dejar claro es que no admitirá presiones de ningún tipo, en referencia a las que se han producido en los últimos días para que diera el paso de acogerse al fondo europeo de estabilidad, el MEDE. ”Lo que un presidente no puede hacer de ninguna manera es actuar bajo presión”, ha dicho Rajoy en su comparecencia tras el Consejo Europeo, donde ha señalado que a lo largo de su vida política ha acreditado que no le gustan las presiones y ha insistido en que lo que hay que hacer es tomar decisiones en defensa del interés general.
No obstante, ha rechazado que esas presiones se han producido también en el Consejo Europeo donde, según sus palabras, solo ha habido opiniones con ”conocimiento de causa” que dicen una cosa u otra. ”Las opiniones son libres, una cosa es opinar y otra decidir”, ha señalado Rajoy, tras asegurar que él ”sería incapaz”de decirle a un colega europeo lo que tiene que hacer. El jefe del Ejecutivo ha vuelto a garantizar que aún no ha tomado una decisión sobre la petición de rescate, y ha insistido en que hará lo que más convenga a los españoles y lo comunicará cuando llegue el momento.
Hace un mes, en Extremadura, presencié como un gitano compraba un pequeño lote de caballos a un payo amigo mío. Cuando se dieron la mano el trato quedó formalizado.
Al irse el gitano, mi amigo me dice: Actualmente, me fío más de un gitano cerrando el contrato con el apretón de manos que de muchos payos con documentos firmados.
Creo que tras lo ocurrido el pasado junio con la Sra. Merkel, se ve que algunos alemanes están necesitando aprender de estos gitanos que tan mala fama se les ha dado.
Rajoy y su gobierno son unos ineptos.
Qué lío … a este paso vamos a volver a la mili de un año y medio, los pantalones acampanados y el contrabando de tabaco.
Seguro que tienen que haber maneras de solucionar esto – ¿tan malos somos como país? ¿Cómo podemos evitar el pasar 30 años de pobreza? No me creo que no podamos hacer nada.