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“No tenemos ninguna razón para creer que no podrá hablar una vez se le retire el tubo en unas pocas semanas”, afirmó Rosser, quien comentó que la niña ya se ha puesto de pie con ayuda del personal del hospital.
Aunque “todavía no está fuera de peligro“, la joven paquistaní “progresa muy bien” y podrá “recuperarse prácticamente por completo”, según Rosser, si bien hasta dentro de al menos dos semanas no recibirá cirugía reconstructiva.
Malala, defensora de la educación de las niñas en su país, fue trasladada el pasado lunes al Reino Unido después de que resultase herida la semana pasada cuando fue tiroteada en su región natal, en Swat (norte de Pakistán).
El director del centro hospitalario de Birmingham explicó que la bala, que le dejó malherida, entró justo por encima de la parte posterior de su ojo izquierdo. “La bala pasó por el lateral izquierdo de su mandíbula, dañando el punto donde se une con el cráneo, atravesó el cuello y quedó incrustada en los tejidos que quedan por encima del omóplato”, precisó.
Rosser añadió que la bala rozó el borde del cerebro de Malala y que, si se hubiera desviado unos cinco centímetros más al centro, la herida hubiera sido mortal, “casi con seguridad”.
La familia de la niña permanece en Pakistán, según un comunicado del hospital remitido este viernes y que se hace eco de más de los 2.300 mensajes de apoyo que ha recibido Malala después de que fuera disparada hace diez días.
La joven paquistaní recibió el año pasado el Premio Nacional de la Paz por su defensa de los derechos humanos frente a los ataques de los integristas talibanes que dominaron el valle del Swat hasta una ofensiva militar de 2009.
nunca podremos ponernos en su pellejo porque somos libres.