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En este juicio, el más polémico y mediático de los que tiene pendientes, se intenta esclarecer los hechos que ocurrieron en la noche del 27 al 28 de mayo de 2010, cuando un agente de una comisaría de Policía recibió la llamada del entonces primer ministro para pedir la puesta en libertad de la joven marroquí, que había sido detenida por un robo.
Esa llamada, según la Fiscalía, constituye un delito de abuso de poder, pues considera que presionó en su condición de jefe del Gobierno para que liberaran a la joven, algo que Berlusconi asegura que hizo por motivos institucionales y para evitar un conflicto diplomático con Egipto, al pensar que era la sobrina del entonces presidente egipcio, Hosni Mubarak.
En este proceso, también los fiscales sostienen que Berlusconi mantuvo relaciones sexuales pagadas en trece ocasiones con Ruby cuando esta tenía 17 años, entre febrero y mayo de 2010, con ocasión de las numerosas fiestas privadas a las que fue invitada la joven marroquí en su residencia en Arcore, próxima a Milán.
‘Il Cavaliere’ lo negó todo ante el juez. “Esos encuentros se desarrollaban con cenas en las que yo estaba en el centro de la mesa y monopolizaba la atención cantando, hablando de política, deportes y sociedad”, aseguró este viernes.
“Jamás en mi vida he pagado para mantener una relación sexual. Ninguna de las invitadas a mis fiestas eran ‘escorts’”, zanjó Berlusconi.