En un país como el nuestro con una tasa de paro del orden del 24% es lógico que cualquier anuncio de ampliación de actividad o desarrollo de nuevos proyectos con la consiguiente creación de empleo sirva para levantar el ánimo. Aunque el predominio de las malas noticias, las que hablan de cierres de empresas o reducciones de actividad y empleo, es todavía manifiesto, hemos visto cómo estos días han aparecido algunos anuncios de empresas que cuentan sus planes en la dirección contraria.
Podrían ser la avanzadilla de gente avispada que se anticipa, como hacen los buenos empresarios, a los que va a suceder en un futuro no muy lejano. Son botones de muestra aislados pero que empiezan a dejarse notar en el desierto de pesimismo empresarial en el que se ha convertido la economía española en los cinco últimos años. Además, para no engañarnos del todo, estas primeras muestras conviven todavía con importantes ajustes de empleo en el sector privado, incluso con sectores enteros, como el de las cajas de ahorros, en los que hay pendiente una importante poda de capacidad porque, a pesar de todo lo que ha caído, en el sector sigue sobrando mucha estructura.
Sin ir más lejos, en Bruselas se negocian estos días los planes de saneamiento de las cuatro o cinco entidades financieras que han sido nacionalizadas y que van a recibir las ayudas públicas europeas en las próximas semanas, si bien las negociaciones están condicionadas a importantes cortes de capacidad que podrían llegar al 40%, según algunos medios. Los técnicos de Bruselas no se andan con paños calientes. Las cajas que han presentado pérdidas en los últimos años y que han recibido el auxilio del Estado español para no tener que cerrar sus puertas han protagonizado en algunos casos planes de expansión geográfica muy considerables, partiendo a veces de una estructura muy local o regional, lo que explica en buena medida las pérdidas en las que han incurrido al haber expandido su actividad a toda prisa en territorios y con clientela que desconocían casi absolutamente.
Quiere esto decir que en el sector financiero hay todavía muchos disgustos que administrar, que podrían traducirse en una destrucción adicional de empleo no inferior a los 10.000 puestos de trabajo. El sector está ajustando su capacidad a las necesidades reales del país, que además son bastante inferiores a las de hace unos años dada la sequía de crédito y la paralización del mercado inmobiliario, en donde se fraguó buena parte de la expansión de la red de oficinas bancarias, que en algunos casos ha sido fuente de perdición para entidades ahora al borde de la quiebra.
Si de verdad estamos viviendo una etapa de transición entre un periodo de fuerte ajuste y otro de recuperación esperanzadora, las malas noticias deberían ir cediendo el terreno a los proyectos ilusionantes. No todo son desastres. Por ejemplo, en los últimos días se han contabilizado algunos anuncios de empresas dispuestas a mirar el horizonte con mejor disposición de ánimo. La multinacional americana de venta minorista Amazon, por ejemplo, acaba de anunciar la puesta en marcha de una importante inversión para construir un centro logístico en Madrid en el que se podrían crear unos 600 empleos. La cadena, también americana, de comida rápida McDonalds ha anunciado la apertura de 60 nuevos restaurantes hasta el año 2014 para alcanzar la cifra de 500 puntos de venta, con la creación en este inmediato futuro de unos 3.000 empleos. Está sobre la mesa el famoso proyecto Eurovegas, también de origen estadounidense, en el que hay todavía mucha imprecisión en las cifras aunque de momento contamos con dos versiones ferozmente contrapuestas, la de la propia empresas, qjue dice que va a crear 260.000 empleos en unos años, y la del responsable de Comunicación de los socialistas madrileños, que encoge la cifra, “en el mejor de los casos”, hasta apenas 5.000 empleos. Nos podríamos conformar en este caso, incluso con los 5.000 empleos, para decir que se trata en cualquier caso de una excelente oportunidad de empleo, aunque la oposición política madrileña trate de minimizar las previsiones. En suma, proyectos empieza a haber.
La lástima es que se trate en todos los casos de iniciativas empresariales de la misma nacionalidad. Bienvenidas sean, aunque no deja de resultar llamativo que el único país en el que parece haber gente dispuesta a apostar por España sea Estados Unidos. También cabe lamentar que sólo haya sobre la mesa proyectos del sector de la distribución o del ocio, cuyas capacidades de producción son menores y cuyo impacto en la balanza de pagos (excepción hecha del turismo que puede atraer el proyecto Eurovegas) es por desgracia modesta. Pero algo es algo.

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
Primo González
José Javaloyes
Juan Chicharro
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Ignacio Sebastián de Erice
Fernando Fernández Román
Julián García Candau
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