Nº 1134 -  21 / V / 2013 
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Retablos financieros

Misterios en la negociación salarial

Primo González
 

Los salarios están respondiendo, quizás tardíamente, al nuevo estado en el que se encuentra la economía española, con fuerte descenso de las ventas en las empresas, debilidad de la demanda de consumo privado y aumentos de impuestos que merman aún más el crecimiento de la facturación y de la actividad. El último dato de incremento de salarios es el que procede de la estadística de convenios colectivos, que refleja sólo una parte de la realidad laboral española. Un aumento del 1,3% hasta septiembre resulta bastante descriptivo de la realidad, aunque mirando al conjunto de los indicadores económicos este aumento puede llegar a considerarse incluso como excesivo. Más singular aún es el hecho de que por primera vez en la historia de la negociación colectiva, los aumentos salariales de ámbito sectorial son más moderados que los de nivel empresarial, lo que puede interpretarse como un importante cambio de estrategia en la actitud de los sindicatos. Un misterio que el futuro se encargará de desvelar.

El ajuste de costes laborales en las empresas, como es bien sabido, se ha hecho vía empleo, de ahí el elevado nivel de paro existente. Cabe preguntarse qué hubiera sucedido si las primeras respuestas a la crisis económica hubieran llevado a sindicatos y patronales a formular un pacto en el que se contemplara una estrategia colectiva de respuesta a la crisis, consistente en rebajas salariales acordes con los nuevos requerimientos de costes más bajos en las empresas, estableciendo como prioridad el mantenimiento del empleo. Es lo que han hecho, en la práctica, otras economías, algunas europeas, más flexibles, en las que el paro ha mantenido una evolución mucho más pausada y modesta que en España.

Los datos que acaba de facilitar el Ministerio de Empleo ponen de relieve que los convenios colectivos han cerrado aumentos salariales en el 1,3% en el mismo mes en el que la tasa de inflación ha escalado hasta el 3,4%. La pérdida de poder adquisitivo de los salarios de quienes conservan su empleo será este año considerable, la mayor desde hace unos cuantos años, aunque los 4,4 millones de personas que han negociado estos convenios pueden al menos darse por satisfechas por no haber perdido el puesto de trabajo en una economía en la que la tasa de paro se ha disparado por encima del 24%.

Cabe la posibilidad de que los convenios que se vayan firmando en los meses finales del año reflejan subidas algo más fuertes en las que se recojan ya las nuevas expectativas de inflación, aceleradas desde la entrada en vigor del IVA. Puede, sin embargo, que la resistencia de las empresas a asumir aumentos de costes por encima de lo que permitan sus ingresos se incremente, lo que dificultará la negociación colectiva y aumentará la tensión social. Lo que está claro es que las empresas están en peores condiciones que el pasado año a la hora de afrontar demandas de aumento salarial por la sencilla razón de que los ingresos han caído de forma considerable en la mayoría de los sectores. No en todos pos fortuna, ya que el sector servicios, y en concreto el turismo, se está defendiendo bastante mejor de lo que se esperaba gracias a la afluencia de turistas de países europeos menos tocados por la crisis económica que España.

Una de las características de la negociación colectiva que ha llamado la atención de los expertos ha sido el hecho de que este año, por primera vez, los aumentos de salarios están siendo más elevados en las empresas que en los acuerdos colectivos de ámbito sectorial, cuando suele suceder lo contrario. La media de aumento salarial en las empresas ronda este año el 1,6% y en los convenios sectoriales el 1,3%. Este vuelco en las subidas salariales, que está siendo una constante en las negociaciones colectivas desde la primavera para acá, resulta difícil de interpretar pero en cualquier caso revela un cambio de posición derivado de la crisis económica. Ni qué decir tiene que este cambio deja sin efecto muchas de las potenciales cláusulas de descuelgue por parte de las empresas. Ya no son necesarias.

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