El fútbol se enfrenta a la crisis televisiva en tiempos en que se aspiraba a que siguiera siendo un maná. La selección española, La Roja no logró cobertura en Minsk. La campeona del Mundo y doble campeona europea ya no tiene quien la retrate cuando el precio está por encima de los presupuestos que en todas las cadenas han sido recortados. Contra Francia, el martes, no habrá problema porque aún existe contrato con TVE. A partir de enero habrá que acudir a la subasta. El problema radica en que la Federación Española vendió los derechos a una empresa privada. Los gestores de la misma tratarán de obtener los mayores beneficios posibles. Tal vez a esta le suceda lo que a la alemana que adquirió los de Bielorrusia y se topó con que no hizo caja.
Lo sucedido ha sido aviso para barcos pesqueros y navegación de cabotaje que decía antiguamente Radio Nacional. Entonces se anunciaban las marejadas y las marejadillas y se mencionaba la isla de Alborán de la que no se había vuelto a saber hasta los problemas de las pateras. La marejada afectará en principio a la selección y, posteriormente, quizá afecte a los clubes, que se suponía que iban a tener mejores contratos y ya no hay tanta alegría por firmarlos.
La crisis publicitaria ha rebajado los presupuestos en las televisiones y los recortes, en empresas que nunca han sido especialmente dedicadas al fútbol de la selección, no pueden sorprender. La Liga española tiene interés especial y en determinados momentos más que la propia selección. Mañana martes juega Francia en el Vicente Calderón y el partido tiene gran interés porque son las dos selecciones que aspiran a obtener la clasificación directa para el Mundial de Brasil. Encuentros contra Georgia, Bielorrusia o Finlandia no tienen el mismo interés.
Los síntomas anuncian enfermedad que puede ser grave y por ello la FIFA tratará de concretar un contrato general para que todos los partidos puedan ser vistos y todas las federaciones hagan caja, Contra Francia, ex campeona mundial y europea, la actual campeona tiene interés añadido porque en los últimos años España no ha tenido los mejores resultados. Pero la Francia que dirige Deschamps ya no es aquella en la que él mismo jugaba y contaba con grandes figuras como Zidane. Los grandes artistas están ahora en La Roja aunque no venda tanto como se podía suponer.