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El funcionario dijo que el trabajo de inteligencia previo a las ocupaciones permitió cumplir el objetivo más importante que es “devolverle el territorio a 70.000 habitantes” de la zona, sin hacer disparos y sin víctimas.
Cerca de 1.500 policías y fusileros navales ocuparon hoy, en pocos minutos, el peligroso complejo de favelas de Manguinhos y las vecinas barriadas pobres de Jacarezinho, Varginha y Mandela, que eran controladas por bandas de narcotraficantes.
Estas favelas vecinas en la zona norte de Río de Janeiro se habían convertido en el principal reducto de la banda criminal Comando Vermelho (Comando Rojo) tras la ocupación hace dos años del Complexo do Alemao, un conjunto de barriadas próximo y que durante décadas fue el mayor fortín de esa organización.
El gobierno regional de Río de Janeiro planea mantener la ocupación de estas barriadas hasta la inauguración en cada una de ellas de Unidades de Policía Pacificadora (UPP), como son conocidos los cuartelillos que han permitido al Estado recuperar favelas antes controladas por la criminalidad.
Beltame aseguró en la rueda de prensa que el éxito de la ocupación, el tiempo récord y la ausencia de víctimas fue resultado del “trabajo de inteligencia realizado previamente y que permitió la captura de los pistoleros antes de la operación”.
Según el secretario, los agentes de inteligencia de la policía identificaron locales hacia donde los narcotraficantes podrían huir en caso de una eventual operación y comenzaron a vigilarlos.
La vigilancia de al menos siete favelas en que los pistoleros contaban con secuaces fue reforzada en la última semana, cuando el gobierno anunció que ocuparía el domingo el complejo de Manguinhos y la policía comenzó a cercar el conjunto de favelas.
Según el balance presentado por Beltrame, en tres días de vigilancia fueron arrestadas 51 personas y decomisadas 21 armas, entre las cuales 3 fusiles, 5 granadas y 21 vehículos.
Fue en una de las operaciones preparatorias en la favela del Morro do Juramento en que se produjo un enfrentamiento en la mañana del sábado en el que murieron cinco supuestos narcotraficantes que huían de Manguinhos.
La instalación de las UPP forma parte de una política de seguridad iniciada por el gobierno de Río de Janeiro en 2008 para expulsar a los narcotraficantes de las favelas de la ciudad antes de los Juegos Olímpicos que la ciudad organizará en 2016.
Hasta el momento la policía ha instalado sus cuartelillos en 28 favelas o conjuntos de barriadas pobres, incluyendo el Complexo do Alemao, que era el principal fortín del Comando Vermelho, la mayor organización criminal de Río de Janeiro, y la Rocinha, la mayor favela de Brasil.
Golpes de efecto que no son más que cortinas de humo para llenar titulares. No se soluciona el problema con ametralladoras, tanquetas y bla bla bla…
Una politica de reinserción social activa y las cosas que deben acompañar éstas cosas. Lo demás humo, humo,humo…que el viento cuando sopla se lo lleva y deja un páramo humano escalofriante. Ese futuro queremos ¿seguro?