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El anuncio lo ha realizado este viernes a las 11.00 horas el presidente del Comité Nobel y secretario general del Consejo de Europa, Thorbjoern Jagland. Una hora antes, la televisión pública noruega NRK ha avanzado en su página web que la UE sería la galardonada en esta edición del Nobel de la Paz.
En un comunicado, el Comité Nobel ha explicado que ya ha concedido en varias ocasiones este galardón a personas que promovieron la reconciliación entre Alemania y Francia.
“Desde 1945, esa reconciliación se ha convertido en una realidad. El atroz sufrimiento de la Segunda Guerra Mundial demostró al mundo la necesidad de una nueva Europa. Durante un periodo de 70 años, Alemania y Francia han combatido en tres guerras. Hoy una guerra entre Alemania y Francia es impensable. Esto demuestra cómo, por medio de esfuerzos bienintencionados y construyendo una relación de confianza mutua, los históricos enemigos se han convertido en estrechos aliados”, ha explicado, a modo de justificación de la concesión del galardón.
En este sentido, ha recordado la incorporación de Grecia, España y Portugal a la Unión Europea y que la democracia fue un requisito para que se pudiesen sumar al club comunitario.
“La caída del muro de Berlín hizo posible que se incorporaran a la Unión Europea varios países del centro y del este de Europea, abriendo una nueva era en la historia europea. La división entre el este y el oeste ha llegado a su fin; la democracia se ha fortalecido, muchos conflictos étnicos se han solucionado”, ha destacado el Comité Nobel del Parlamento noruego.
La institución ha destacado la próxima incorporación de Croacia al club de los Veintisiete, el inicio de las negociaciones con Montenegro y la concesión del estatus de candidato a Serbia como decisiones que “refuerzan el proceso de reconciliación en los Balcanes”. “En la última década, la posibilidad de que Turquía se incorpore a la UE ha supuesto avances en democracia y en Derechos Humanos en ese país”, ha añadido.
“La UE se enfrenta en la actualidad a graves dificultades económicas y a un descontento social importante. El Comité Nobel noruego quiere centrarse en lo que ve como el mayor logro de la UE: la exitosa lucha por la paz y la reconciliación y por la democracia y los Derechos Humanos“, ha dicho la institución noruega, que ha destacado el papel “estabilizador” que ha tenido la UE para transformar una Europa que era “un continente de guerra” en “un continente de paz”.
En su opinión, el trabajo de los representantes comunitarios refleja la “fraternidad entre naciones” y se asemeja a “los congresos de la paz” a los que se refería Alfred Nobel en los criterios para conceder el premio por la paz.
Una Europa de ricos y pobres, dividida, con gente pasando hambre por las calles, sin techo donde vivir, sin trabajo… ¿Nobel a la paz? Esto es una política vergonzosa. ONGs como la citada anteriormente de Vicente Ferrer, o cualquier otra, como Misioneros por la Paz, del padre Ángel, Fundación Bangassou,del obispo Aguirre -obispo con vaqueros, sin báculo ni anillo de oro- o Cruz Roja, que en estos momentos junto a Cáritas sabe bien de la necesidad que hay en España y las socorren día a día, utilizarían mejor esos fondos económicos y, sobre todo, el reconocimiento de un premio tan prestigioso que, desgraciadamente, por la mierda de la política, desde que se lo dieron a Obama, que no hizo nada por la paz, no tienen significado alguno.
A todas esas ONGs, sin confesión religiosa alguna, que hacen de su vida diaria un testimonio de las bienaventuranzas que proclamó Jesús de Nazaret, mientras la curia del Vaticano sigue encargando cruces de oro, vestidos y gorros rídiculos bordados en oro, para celebrar cultos mientras en la tierra millones de personas pasan necesidad, a esas ONGs hay que darles esta distinción antes que a una UE que carece de unión.
Digo que el Vaticano mueve los hilos para que la Fundación Vicente Ferrer NO reciba el Nobel. Algún dato más o menos directo tengo: he oído las descalificaciones y ninguneo hacia esa obra benemèrita de un cardenal. No me extraña, es constante de la casa: ya a fon Benito Pérez Galdós lo dejaron sin el Nobel de Literatura porque la tonsurada carcundia de birrete puso el grito en el infierno, sabedora que el firmante de varios libros que figuraban en su Indice era finalista y claro favorito al galardón.
A pesar de sus fallos (que los tiene todo sistema o manera de sentir) la idea de Europa con sus avances sociales, socialdemocracia, sanidad pública, economía social, etc a la larga triunfará.
Europa es el centro cultural del mundo – Rembrandt, Beethoven, Mondrian, The Beatles nunca podrían haber salido de otro continente. Esto se refleja en tantas cosas : la espiritualidad que desprende un Audi de los últimos como resultado de la belleza de sus líneas, por ejemplo. En ningún otro continente existe el estado de ánimo y talento como para hacer algo así. Solo podemos manifestar, ejecutar en el mundo de la materia aquello que llevamos dentro de nosotros.
Nos quieren hacer creer desde los centros de especulación satánica de Wall Street y la City que el mundo inevitablemente va hacia una globalización dominada por la alquimia financiera y la explotación del ser humano, pero esto no va a ser así. Habrán sucesos inesperados, variables con las que no contábamos, que van a cambiar el curso de los acontecimientos.
Una de las cosas que necesita Europa, como proponía el candidato a la izquierda de Francois Hollande en las últimas elecciones, es un nuevo “proteccionismo ilustrado” que anteponga el bien de Europa a cualquier otro interés.
Hay lo suficiente dentro de Europa como para que a nadie le falte de nada.
Y agrego: entre los méritos para el Nobel a la Unión Europea señalan la incorporación a la Comunidad de tres naciones: Grecia, Portugal y España, justamente las que mordieron el anzuelo de los aviesos crèditos de la banca alemana y ahora tienen la soga sl cuello porque se ha obligado a los Estados a avalar la deuda privada de sus bsncos. Cómo se nota que Nobel inventó la dinamita.
Y otro año màs sin poder reconocer el mèrito de la Fundación Vicente Ferrer porque el Vaticano mueve los hilos para que la obra inmensa del exjesuíta español reciba el galardón que merece. Estos fueron los mismos que concedieron el Nobel de la Paz al genocida golpista Kissinguer y se lo otorgaron tambièn graciosamente a Obama, a los nueve meses de estar en la presidencia.