El informe anual del Fondo Monetario Internacional de este año ha sido posiblemente uno de los más dramáticos de los últimos años, con la particularidad de que en esta ocasión España se encuentra en el epicentro de la atención como uno de los problemas más serios a los que se enfrenta la zona euro y la economía global. Por este motivo no es de extrañar que en Bruselas empiecen a dejar oír su voz algunos de los dirigentes tenidos por más ortodoxos, como el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, reclamando la urgencia de poner en marcha medidas de apoyo y de estímulo al crecimiento.
El ciclo económico en el que nos encontramos tiende otra vez a la baja y el punto más deprimido ya no será el año 2012, como se pensaba hasta hace poco, sino un punto indeterminado del año 2013. Si no un punto incluso más alejado. La tesis principal del informe anual el Fondo Monetario, al menos una de las más agresivas, es la de que una mayor profundización del ciclo recesivo podría conducirnos a una larga etapa de depresión de la que sería bastante difícil salir. Todo el mundo tiene en mente la experiencia de Japón, de cuya depresión económica aún se pueden encontrar rasgos distintivos en la actualidad, empezando por los tipos de interés iguales a cero, que imposibilitan toda estrategia de estímulo monetario ya que la que se inició hace ya varios años se encuentra agotada y sin posibilidades de mayor aprovechamiento.
Algo así le está sucediendo a Estados Unidos, en donde las recetas monetarias son incapaces de dar respuesta a los problemas derivados de la debilidad económica, aunque en el caso de este país, que crece poco pero no está estancado, sus problemas de financiación exterior son de cariz completamente diferente al resto del mundo y en donde la tasa de paro se encuentra a unos niveles que en Europa parecerían irreales. La economía estadounidense ha recortado en septiembre su tasa de paro hasta el 7,8% mientras en Europa, en la Eurozona, se encuentra en máximos históricos del 11,4% debido al 25% de tasa de paro en España. En los países centrales de la UE, la tasa de paro se encuentra bastante por debajo de la estadounidense.
El debate sobre hasta dónde va a ir la estrategia de austeridad tiene respuestas poco concretas aunque después de varios años de recortes, que en algunos países están implicando un auténtico riesgo de desestabilización social y política, las conclusiones son bastante descorazonadoras. Las políticas de ajuste están causando en Europa unos efectos que sus mentores no habían podido calcular. En este caso sí que se puede decir que la economía se les está yendo de las manos a algunos países debido a su prolongada austeridad fiscal, complementada necesariamente con un aumento de los impuestos y, a la postre, reflejada en una paralización gradual de las economías.
Las reflexiones que ha lanzado el FMI en este sentido pueden servir, por lo tanto, como punto de arranque de una reconsideración de las políticas económicas que están desarrollando algunos países. No tanto para poner en duda sus objetivos finales, ya que han sido importantes los desafueros cometidos en algunos frentes (el despilfarro de la multiplicación de Administraciones Públicas en España es uno de los ejemplos más típicos de la Eurozona), y es necesario corregirlos, sino la mecánica con la que son puestos en práctica estos instrumentos de saneamiento económico.

Pablo Sebastián
José Oneto
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
José Luis Manzanares
José Javaloyes
Primo González
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Ignacio Sebastián de Erice
Fernando Fernández Román
Julián García Candau
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