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“Libros, lecturas, autores. Solo por internet, solo en español”, es el eslogan que a Natu Poblet le gusta para su programa, que este martes contó también con la participación del actor José Sacristán, quien, con su excelente voz, leyó varios fragmentos de la biografía de Jesús Aguirre, ese clérigo volteriano que desde niño se propuso llegar a lo más alto.
El anterior duque de Alba era un hombre “brillante, ingenioso, sarcástico y malvado; de respuestas imprevisibles y eruditas”, comentó Manuel Vicent al explicar algunos aspectos de su libro, en el que se adentra en la vida de este singular intelectual y recrea sus luces y sombras con humor e ironía.
Pero, como subrayó Natu Poblet, Aguirre, el magnífico (Alfaguara) es mucho más que una biografía novelada del decimoctavo duque de Alba, porque Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) da también sabias pinceladas sobre medio siglo de la historia española y es, además, “una estampa del propio Vicent”.
Este “esperpento literario”, como Vicent suele llamar a su libro, le rondaba al escritor por la cabeza desde hacía tiempo, pero la cuestión adquirió ya tintes más serios cuando en 1985, tras la ceremonia en la que Gonzalo Torrente Ballester recibió el Premio Cervantes, Aguirre se acercó hasta don Juan Carlos y le dijo: “Majestad, le presento a mi futuro biógrafo”.
El rey “echó el tronco atrás con una carcajada muy espontánea y exclamó: ‘Coño, Jesús, pues como lo cuente todo, vas aviado”.
Con esa escena, “absolutamente verídica” y que Vicent recordó este martes, comienza Aguirre, el magnífico, un personaje al que el autor de Tranvía a la Malvarrosa no podía “dejar escapar, vivo o muerto”.
Hijo de madre soltera, Aguirre sabía que, por sus orígenes, “tenía cerradas casi todas las salidas” y la única que le quedaba era la de “la carrera eclesiástica”, señaló Vicent, quien en otro momento de su conversación con Poblet recordó lo célebres que eran los sermones de Aguirre, entre otras razones porque “no los entendía nadie”.
Tras secularizarse, empezó a alternar con la aristocracia en cuanto tuvo ocasión.
Su nombramiento como director general de Música en 1977 le permitió conquistar los palcos del Teatro Real y de la Zarzuela, y le abrió las puertas de la aristocracia. “Como Aguirre era muy brillante, deslumbraba a condes y a duques, y los sorprendía con maldades que los dejaba descolocados”, afirmó Vicent.
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Por Leer es un placer han desfilado escritores consagrados como el argentino Ricardo Piglia, el chileno Jorge Edwards o el español Antonio Muñoz Molina, entre otros muchos.