Nº 1138 -  25 / V / 2013 
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OPINIÓN

Cataluña: ¿Qué piensa hacer Rajoy?

José Oneto
 

Por primera vez desde la Diada independentista del pasado 11 de Septiembre, que ha puesto en marcha el proceso de independencia de Cataluña, y su escisión de España, el Parlamento español  ha debatido este martes  una proposición de Ley,  presentada por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), sobre la convocatoria de referéndums por parte de la Generalitat  catalana y ha decidido, con los votos de populares, socialistas, y upeidistas  que el gobierno de Cataluña no tiene facultades para convocar consultas, aunque el Parlamento catalán votase en su momento lo contrario, por lo que la ley aprobada fue  recurrida por el gobierno socialista de Rodriguez Zapatero ante el Tribunal Constitucional.

Y, también,  por primera vez , desde el 11 de septiembre, hace prácticamente un mes, el Gobierno parece decidido a dar la cara,  y, a asumir sus responsabilidades, después de un silencio incomprensible, a pesar de las proclamas  independentistas del presidente de la Generalitat, a pesar de la ofensiva internacional de Convergencia i Unió, especialmente en la prensa norteamericana y británica, a pesar de la movilización del pasado domingo en el Camp Nou en el partido Real Madrid-Barcelona, para convertir un acto deportivo en un acto de reivindicación política, transmitido por unas treintena de televisiones de todo el mundo a más de cuatrocientos millones de espectadores y,a  pesar del desafío político que supone anunciar que el referéndum sobre la independencia, la escisión de España  y su incorporación a Europa de Cataluña, como un  nuevo Estado, se celebrará lo autorice o no el Gobierno central.

Después de que  el ex presidente del  Gobierno Felipe González , defendiese  hace unos días en el País Vasco, la imposibilidad de la independencia, después, incluso, de que varios importantes empresarios, como el presidente de Planeta José Manuel Lara, el presidente de Vueling Josep Piqué, y el presidente de Abertis, Salvador Alemany, se pronunciasen en contra de una aventura que no beneficia ni a España,  ni a Cataluña, después de comprobarse que la aventura es irreversible y que Artur Mas no tiene la menor  intención de dar marcha atrás, es cuando, por fin, ha reaccionado el Presidente y parte de su Gobierno para  calificar de ¨colosal disparate”  el plan de  Mas y para transmitir el mensaje, por boca del Ministro  de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón  de que  “España no sobrevivirá en el euro sin Cataluña”. Es más, tanto las autoridades españolas como  las comunitarias creen que el virus independentista catalán puede extenderse a otras regiones de Europa con las consiguientes consecuencias para la asediada moneda única, en un momento tan crítico como el actual. Ésa es la tesis que recoge ampliamente The International Herald  Tribune.

“Puede que Cataluña -señala el periódico -sea el catalizador de una nueva oleada de separatismo en la Unión Europea, seguida de cerca por Escocia y Flandes. La gran paradoja de la UE, que fue creada sobre el concepto de la soberanía compartida, es que reduce las apuestas para que una región presione para la independencia. Artur Mas, presidente catalán, conmocionó hace poco a España y a los mercados con la convocatoria de elecciones anticipadas y la promesa de un referéndum para la independencia de España, aunque Madrid lo considere ilegal. Si bien los líderes europeos crean que la respuesta a la crisis es “más Europa” , lo que en circunstancias normales agradaría a las regiones separatistas, los votantes y contribuyentes europeos están zarandeados, escépticos y enfadados. Esas entidades y líderes regionales han de estar en el lado correcto de los sentimientos públicos y sentirse cercanos a la opinión pública y la identidad regional. Así que están divididos”.

La ofensiva mediatica  informativa sobre Cataluña, que comenzó en Estados Unidos,  ha contagiado a la prensa italiana fascinada por el ‘clásico’ Real Madrid-Barça , hasta el punto que recoge ampliamente el acto independentista del Camp Nou y la tesis del expolio español.

Según La Repubblica cada 100 euros producidos, 10 desaparecen en el abismo de Madrid. La mayor contribución de las 17 autonomías españolas, es más de toda Europa. Es mejor separarse, decidir con plena autonomía, remangarse las mangas y recuperarse presentándose con la cabeza alta en Bruselas. Un nuevo Estado: tan grande como Dinamarca, Irlanda, Luxemburgo, Finlandia, todos Estados de la UE. El debate está abierto. Los separatistas presionan, los escépticos resisten, pero la opción, a la larga, podría tener efectos devastadores. Sobre la deuda, sobre todo: la del Estado español es de 207.173 millones (82% del PIB). La Cataluña independiente debería hacerse cargo de 100.000. Una carga exorbitante para un Estado joven. Los mercados no bromean, llevaría derechos al colapso.

“En Madrid -dice el el periódico- lo  escuchan, saben  que en Bruselas formarán muro, pero están alarmados. Han planteado un problema de inconstitucionalidad. Advierten: bloquearemos todo intento de separatismo. La segunda camiseta del Barça este año tendrá los colores de la bandera catalana. Un reto, hasta el punto de que algunos quisieran que Real Madrid y Valencia hicieran lo mismo: cada uno con los colores su región en las camisetas”.

Más pesimista La Stampa compara Cataluña con Kosovo , al tiempo que sostiene que ya  están apareciendo las primeras señales de una internacionalización del enfrentamiento.  El diario italiano se refiere al “autorizado”  autorizado cotidiano La Vanguardia, el principal órgano mediático de Mas (sin embargo, en castellano), para señalar el pasado 5 de octubre que “una delegación del Parlamento alemán viajará a Barcelona para estudiar la nueva situación política”. Casi un reconocimiento implícito de que Cataluña podría separarse.

Rajoy ha pedido a Bruselas que sea clara sobre una posibilidad que, a primera vista, parecería excluida por el artículo 4.2 del Tratado de la Unión Europea. Tanto el presidente de la Comisión, José Barroso, como su portavoz, Oliver Bailly, han advertido a Cataluña de los riesgos de la independencia: “Si Barcelona se separara de España, quedaría fuera de la UE y debería negociar de nuevo su adhesión”.

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