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El pacto alcanzado en Kuala Lumpur, donde esta última ronda de conversaciones empezó el día 2 de octubre, establece la creación de una nueva región autonómica en Filipinas que se llamará “Bangsamoro”, como los musulmanes del país designan a su tierra ancestral. Bangsamoro, vocablo que significa pueblo musulmán, integrará todas aquellas áreas del sur de Filipinas donde la comunidad islámica es mayoría.
Aquino manifestó que la nueva entidad política requerirá la aprobación de nuevas leyes, pero garantizó que el pacto respeta la actual Constitución, que todo el proceso se hará de forma transparente y que habrá un referéndum. ”Este acuerdo contempla que Filipinas permanezca siendo una nación y un solo pueblo, con toda la diversidad cultural en pos de un mismo objetivo”, apuntó el jefe de Estado.
“Los filipinos de Bangsamoro, por el otro lado, tendrán un reparto justo y equitativo de impuestos, beneficios y los frutos del patrimonio nacional. Disfrutarán de la misma protección ante la ley y de la imparcialidad de la justicia”, añadió Aquino. El mandatario no ofreció una agenda o calendario por el que discurrirá el proceso de paz a partir de ahora, pero invitó a toda la población a participar con libertad antes de la firma final de la paz.
El acuerdo marco alcanzado en Kuala Lumpur por los equipos negociadores del Gobierno y del FMLI, encabezados por Marvic Leonen y Mohagher Iqbal, respectivamente, se rubricará en los próximos días en Manila.
Años de negociaciones
No es la primera vez que Manila vislumbra el final de las negociaciones con el FMLI que inició en la década de los 90. Las conversaciones avanzaron rápido a partir de 2000, cuando Malasia empezó a ejercer de mediador, y se consensuaron los temas relacionados con seguridad y rehabilitación, para entrar en la fase final, la que trataba del territorio a gobernar por los musulmanes y sus atribuciones.
En julio de 2008, ambas partes firmaron un memorando de entendimiento en este último apartado, que también creaba otras región especial musulmana, y pareció que el proceso desembocaba por fin en la paz cuando surgieron problemas imprevistos. Los terratenientes y empresarios cristianos que iban a perder su estatus y quedar englobados en el nuevo territorio islámico recurrieron al Tribunal Supremo.
El Supremo paralizó el proceso en agosto de ese año para estudiar si el entones gobierno de la presidenta Gloria Macapagal Arroyo se había arrogado más poderes de los que le concede la Constitución, como afirmaban varios recursos. Algunos dirigentes del FMLI se sintieron traicionados, retomaron la lucha armada y se desató una ola de violencia por Mindanao que ocasionó 300 muertos y cerca de medio millón de desplazados.
Desde entonces, se ha tenido que trabajar en restañar la confianza y tuvo que producirse una alternancia en la jefatura del Estado, Arroyo concluyó su mandato único en 2010 y la sucedió Aquino.
“Existe una oportunidad ahora, más grande que nunca antes, para que los moros de Mindanao obtengan un acuerdo mejor con el Gobierno de Manila. Los signos son propicios, la administración de Aquino, e incluso aquellos que no están en el partido gobernante, están ahora más abiertos a acabar de una vez este conflicto en Minadanao”, adelantaba hoy en su edición dominical un medio afín al FMLI.
El FMLI fue constituido formalmente en 1984 y cuenta con unos 12.000 militantes.