La advertencia ha comenzado a tomar cuerpo: el Banco Central Europeo (BCE), puede dejar de comprar Deuda pública a corto plazo, de países en dificultades como España, si no solicita el correspondiente rescate.
Lo dijo, hace unos días, el gobernador del Banco Central belga, Luc Coene, que mantiene la tesis de que España no tendrá más remedio que pedir el rescate, ya que si no lo hace, los tipos de interés aumentarán nuevamente, y lo acaba de insinuar el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en vísperas del encuentro, este viernes, del presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, con el italiano Mario Monti, y con el francés, François Hollande, en Malta, en el marco de la reunión del diálogo Mediterráneo 5+5 .
Rajoy hablará con Monti y Hollande, de la petición de rescate y de la posición de la canciller Merkel de frenar todo lo posible el rescate español, algo que de momento, le viene bien al presidente español, que quiere que la petición, en todo caso, se materialice después de las elecciones autonómicas vascas y gallegas del próximo día 21 de Octubre. Especialmente de las gallegas donde el Partido Popular se juega la mayoría absoluta y, donde se reflejarán, las primeras consecuencias de la dura política de ajustes y recortes de los últimos meses y de la subida de los impuestos.
Hasta ahora Rajoy se ha sometido a los deseos del canciller alemán, que no quiere plantear el rescate español en el Parlamento por el coste político que puede suponer para ella a once meses de las elecciones generales. Su intención, en todo caso, es presentar un paquete de rescate conjunto en el que incluiría a España, Grecia, Chipre y Eslovaquia, con todo lo que eso significaría de desprestigio para España.
En este sentido, Rajoy, que ya tiene decidida la petición de rescate lo que teme es que si no sigue las instrucciones de Angela Merkel pueda producirse un veto por parte de Alemania o de algunos de los países que ostentan la triple A, en la calificación de su Deuda como Finlandia, u Holanda.
En ese sentido altos funcionarios de Alemania y de otras zonas del núcleo AAA de la eurozona, han advertido a España, en privado, que unos parlamentos enojados podrían imponer condiciones duras sobre futuros préstamos de rescate.
El temor a que aumenten las exigencias de Alemania, Finlandia y Holanda es una razón clave por la que el presidente español siga dando largas a un rescate soberano pleno.
La negativa de España a actuar ha congelado la maquinaria de rescate de la eurozona y ha empezado a poner nerviosos a los mercados hasta el punto que ya se ha producido la primera advertencia de que el BCE no comprará bonos españoles hasta que el país pida ayuda al Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE) y firme un “Memorándum de entendimiento” que incluiría, según versión del periódico británico “Daily Telegraph”, la renuncia a la soberanía fiscal.
Son las “condicionalidades”, y el miedo a una actuación en el campo de las pensiones, el colectivo de los funcionarios, o el seguro de desempleo, lo que más preocupa a un Gobierno cercado por la recesión económica, y por una profunda crisis política, institucional, constitucional y de modelo de Estado, por el desafío independentista de Cataluña.
Una crisis general que produce vértigo y que se acentúa al leer análisis y pronósticos, como los del antiguo vicepresidente de Moody´s, Christopher T. Mahoney, que cree que el rescate de España “supera la capacidad de los mecanismos establecidos” y que “una estimación aproximada elevaría las necesidades a un billón de euros, aunque podría ser más”, de forma que “España es el mayor problema de la deuda soberana desde Alemania en 1931 ya que le debe al mundo prácticamente un billón de euros en una moneda que no puede imprimir”.