La crisis de España, de la marca España, llega a todas partes. Apareció en las elecciones francesas de la mano del conservador Sarkozy (que perdió las elecciones y que nos puso a escurrir) y ahora acaba de salir en el primer gran debate de las elecciones presidenciales de Estados Unidos por boca del candidato republicano, Mitt Romney, quien dijo que el Gobierno americano no debe de seguir el camino de España, con un gasto de as del 42 % en el Gobierno de la nación. Le faltó precisar “gasto político”. Otra vez la mala fama de España de por medio, mientras Rajoy, “colega” ideológico de Romney, lanzaba desde Marruecos una invitación a la Unión Europea, es decir a Alemania, a poner en marcha los acuerdos de la Cumbre Europea de junio pasado, y especialmente la Unión Bancaria, para poder pasar de las promesas a los hechos, a ver si así se le allana el camino del rescate para España. El que parece a punto de llegar por mas que lo desmienta el presidente y que tiene cosas buenas y necesarias como la estabilidad financiera de nuestro país, y también malas como el fracaso político de nuestros gobernantes para hacer frente a la crisis nacional que, además de económica y social, lo es también institucional. Un fracaso del que habla la gran prensa americana y que ayer salió en el debate presidencial cuando Romney dijo que España no es el modelo a seguir.
¿Quien ganó el debate? Puede que un Romney mas agresivo, pero las encuestas y los analistas americanos lo dirán muy pronto, aunque la primera impresión de lo ocurrido anoche en Denver fue que Romney quedó mejor de lo que se esperaba, y que Obama ha perdido frescura y la magia que alentó su triunfo hace ya cuatro años. Un Obama mas presidencial mas técnico, y un Romney mas cálido hablando del sueño americano y mas cerca de lo que en su día significó Reagan.
Y si regresamos al simil del boxeo podríamos decir que Romney estuvo en el papel de Rocky II, mientras Obama se pareció mas a Cassius Clay en sus últimos años. El martillo republicano contra la avispa del ring, y los dos peleando por el control del centro del cuadrilátero o, dicho de otra manera, por el centro ideológico y los votos de la “clase media”, que Obama reclama para los demócratas y a la que Romney no quiere renunciar para no perder ese muy amplio sector del electorado, el que había despreciado meses atrás.
El candidato, o el aspirante al título, Romney ha superado bien la primera prueba en un terreno propicio para él como es el económico, dada su condición de empresario, aunque Obama ha sido mas preciso e incisivo frente al liberalismo no regulado que defienden los republicanos y Romney de especial manera que atacó una y otra vez la reforma sanitaria de Obama de la que dijo que él revocará si llega a la Casa Blanca.
La discusion sobre la economia, la sanidad, la educación y el gobierno federal, no marcó muchas diferencias, los dos candidatos se han agarrado muchas veces mutuamente en el centro del cuadrilátero y no hubo intercambio de golpes secos y fuertes, ni ninguno de los dos cayó a la lona, lo que de por si era una ventaja para el aspirante al que se presumía mas débil. No obstante donde Obama estuvo mejor fue al decir que el había hecho frente a la desregulación de Walt Street que provocó la crisis financiera de 2008, cuestión donde el republicano no tenía nada que decir.
En todo lo demás, o al menos en gran parte, uno y otro se afanaban en asegurar que no subirían impuestos y en adular a la clase media y a las pymes, que son los grandes territorios de votantes, sin que ninguno de los dos lograra imponer un gran titular, o conectar un buen golpe en la mandíbula del contrario. “Ha sido un buen debate” le dijo Obama a Romney al concluir la discusión reconociendo la calidad de su adversario. Pero lo cierto es que no fue un buen debate, muchos datos, cifras, números, confusión, cada uno por su lado y en muy pocas ocasiones cruce de guantes. Quizás se podría decir lo de combate nulo o una ligera ventaja del republicano a los puntos por haber quedado mejor de los que se esperaba. Por ello y la novedad de Romney han beneficiado al republicano que partía como presunto perdedor, mientras Obama, mas presidencialista, no retrocedía se mantenia firme en sus posiciones ofreciendo la imagen de mas experiencia, pero sin la lograr el mensaje de frescura y la magia de los viejos tiempos, de su anterior campaña contra McCain.
En definitiva, la experiencia de un presidente progresista, frente a la novedad de un presidenciable empresario. Los dos con bastante y buena preparación de los temas en discusión y con datos y los consabidos ejemplos directos y personalizados:” me ha dicho un jubilado…, he escuchado a una madre de familia..”. Pero sin frases contundentes ni proclamas o propuestas sorpresa. Fue un debate un tanto plúmbeo que pudo cansar y aburrir a los más de 50 millones de espectadores que esperaban el encuentro sobre politica interna americana. Aunque el aspirante Romney no perdió la oportunidad para pedir mas dinero para el ejército, ni Obama la suya para recordar la salida de Irak y la captura de Bin Laden, cuestiones de defensa y política exterior que se han dejado para un próximo debate y una vez que los candidatos a la vicepresidencia, el correoso Biden y el radical Ryan se vean las caras en los próximos días.
Eso sí, para los españoles un mensaje claro del republicano Rayan: su gobierno no quiere seguir los pasos de España, el camino que lleva el gobierno de España. algo que no le gustará oír a su homólogo conservador español, Mariano Rajoy. Aunque el presidente de España ya está en otra cosa: en ultimar las negociaciones para pedir el rescate, presionando a Merkel en compañía de Hollande y Monti con los que se verá las caras en los próximos días para que la canciller alemana no de marcha atrás a la unión bancaria y la vigilancia del BCE, el marco ideal para que España pida el rescate de una vez por todas, lo que parece que está al caer. Y lo que ayudará a España aunque empeorará la imagen del Gobierno nuestro país (doblemente rescatado) en el mundo tal y como lo acabamos de ver en el primer debate americano presidencial