Cuatro decretos, muchos meses, auditorías sin cuento, expertos internacionales, modelos discutibles de evaluación para que al final salga lo que sabían cuantos estaban mínimamente en la pomada de los problemas de las cajas de ahorro. Un examen aparentemente exhaustivo que no ha hecho ningún país, del 90% del sistema financiero español que lleva meses dedicado a rellenar impresos en vez de gestionar sus malos activos. Y todo para concluir que el Estado va a poner unos 40.000 millones, pedidos a los socios europeos que, en contra de las recientes afirmaciones del Gobierno cuentan como déficit público y arruinan las pretensiones de encajar las cifras comprometidas para este año y el anterior.
Es difícil de entender como hemos llegado tan lejos, como se ha gestionado tan mal esta crisis. Lo dijo Draghi en un momento de deshago y lo piensan todos las personas con sentido común que saben de la misa a la media en esta materia.
El sentimiento del ciudadano medio es de indignación con tanta ayuda a los bancos y tanta penuria para los demás. Y tienen toda la razón porque nadie les ha explicado la historia con claridad, ni las razones por las que hacen lo que hacen, ni las que aconsejan que se haga. Nadie ha dicho cuales son los errores quienes se han equivocado y qué ha fallado en el sistema, en el entramado institucional, para que ocurra.
El procedimiento de evaluación de las catorce entidades financiaras para aprobar siete (casi dos tercios del sistema) y suspender otros siete (el tercio restante) es tan arbitrario y opinable como cualquier otro. Decía el subgobernador que el análisis fue muy exigente, el más exhaustivo que se ha hecho en el mundo. ¿Es mérito o debilidad?
Una de las pocas seguras el avatar financiero es que apenas hay algo seguro, un activo que vale puede dejar de valer por causas imprevistas. El Sabadell está mejor que el Popular porque compró crisis con ayudas y el otro sin ellas. Sospecho que les dejan en paz a ambos son capaces de resolver sus problemas.
Esta crisis es de las cajas de ahorros mal gestionadas porque falló el sistema de gobierno, políticos que equivocaron el alcance de la función de propiedad que les encomienda la ley (de propiedad no de gestión). No ejercieron de propietarios, no despidieron a los gestores manirrotos, se conchabaron todos en provecho propio. Y hasta ahora son pocos los que han dado explicaciones, por eso es de temer que pongamos 40.000 millones que nos prestan y que no van a ser suficientes para superar la crisis.
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